domingo, 15 de febrero de 2009

CONTAMINACIÓN ACÚSTICA Y SALUD




Bien, como estamos viendo en clase el tema de las contaminaciones y sus efectos, he decidido investigar sobre una de ellas, la acústica, y exponéroslo.
Como bien sabéis, - si no, pues os lo explico aquí - la contaminación acústica hace referencia a aquellos excesos de ruidos, que producidos de manera natural o artificial, generan efectos negativos sobre nuestra salud física y mental.
Diversos científicos y expertos que tratan la materia, y numerosos organismos oficiales han declarado que entre los efectos más significativos del ruido sobre la salud tendríamos los siguientes:
- Efectos físicos: son aquellos que afectan al organismo de manera física y a sus funciones cuando el ruido sobrepasa los 60 dB, como aceleración de la respiración y del pulso, aumento de la presión arterial, disminución del peristaltismo digestivo, que ocasiona gastritis o colitis, problemas neuromusculares que ocasionan dolor y falta de coordinación, disminución de la visión nocturna, aumento de la fatiga y dificultad para dormir, entre otros. Algunos estudios muestran que un ruido constante por encima de los 55 dB produce cambios en el sistema hormonal e inmunitario que conllevan alteraciones vasculares y nerviosas, como el aumento del ritmo cardíaco y la tensión arterial.

- Efectos psicológicos: aquellos que de manera directa o indirecta afectan a nuestra salud mental, como el estrés, insomnio, irritabilidad, síntomas depresivos, falta de concentración, rendimiento menor en el trabajo, etc.

- Efectos sociales: se agrupan aquí aquellos que nos dificultan la comunicación con nuestro entorno. Una prolongación de ruido a altos decibelios puede provocarnos discapacidades en nuestro organismo, haciendo que éste tienda de manera progresiva a evitar la comunicación.

- La pérdida de audición es el resultado más generalizadamente causado por una contaminación sonora excesiva. En parte constituye una consecuencia y una adaptación a los ruidos excesivos. Está demostrado que ruidos superiores a 90 decibelios experimentados de una forma habitual durante mucho tiempo producen la pérdida de audición.

- Otros efectos se dan en casos más específicos: la dilatación de las pupilas, la contracción de los músculos que se ponen tensos y dolorosos, sobre todo los del cuello y espalda, taquicardias, movimiento acelerado de los párpados que se cierran una y otra vez, agitación respiratoria y disminución de la secreción gástrica que dificulta la digestión. Además hay una menor irrigación sanguínea y una mayor actividad muscular.En enfermos con problemas cardiovasculares, arteriosclerosis o problemas coronarios, los ruidos fuertes y súbitos pueden llegar a causar hasta un infarto y en los enfermos de diabetes, la elevación del azúcar puede ocasionar estados de coma y hasta la muerte.



Miguel Ángel Hurtado

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