Mostrando entradas con la etiqueta Calentamiento global. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Calentamiento global. Mostrar todas las entradas

sábado, 4 de marzo de 2017

PAPAMOSCAS ACOLLARADO: UNA PRUEBA VIVIENTE DEL CALENTAMIENTO GLOBAL / COLLARED FLYCATCHER: A LIVING PROOF OF GLOBAL WARMING


El papamoscas acollarado (Ficedula albicollis) es una especie de ave paseriforme de la familia Muscicapidae que habita en Europa y África. Es una de las cuatro especies de papamoscas blancos y negros del Paleártico Occidental. Es un ave migratoria que cría en Europa central y oriental, además de la península itálica, y que se desplaza a África suroriental para pasar el invierno. Es una rareza en la mayor parte de Europa Occidental y, por supuesto, en la Península Ibérica.

 Nuestro pajarito mide entre 12 y 13,5 centímetros de largo. El macho adulto es mayormente negro en la parte superior y blanco en la inferior, y tiene un collar blanco, alas y cola del mismo color (aunque algunos machos tienen líneas blancas al lado de la cola) y una franja blanca amplia en la cabeza. Su forma es la típica de las aves insectívoras. Además de atrapar insectos durante el vuelo, esta especie caza orugas entre las hojas caídas, y ocasionalmente también come frutos rojos.

 Tenemos conocimiento de que las hembras y los pichones de papamoscas acollarado se caracterizan por poseer un color más  bien amarronado en lugar de negro y es muy difícil de distinguirlos entre las otras especies de papamoscas.

Son aves que frecuentan los bosques, los parques, y los jardines. Esta especie tiene una marcada preferencia por habitar en árboles viejos y construir sus nidos en el interior de las cavidades de estos. Construyen un nido abierto en el agujero del árbol y, normalmente depositan entre 5 y 7 huevos.

Su canto consta de silbidos lentos que se diferencian así de otra especie próxima, el papamoscas cerrojillo, el cual puede imitar el canto de los acollarados en las poblaciones mixtas.
 
¿Qué le ocurre al papamoscas acollarado?
 
El macho de papamoscas acollarado tiene una mancha blanca en la cabeza que es de vital importancia ya que cuanto más grande sea la mancha de la cabeza, más atractivo es para atraer a las hembras y reproducirse y así tener más probabilidades de transmitirlo en sus genes. Además estos machos siempre han tenido una alta probabilidad de sobrevivir respecto a los papamoscas con manchas blancas más pequeñas con los que compiten.Sin embargo, desde hace varias décadas, algo ha cambiado.
Uno de los lugares de anidamiento de este pajarillo es la isla sueca de Gotland, situada en el mar Báltico.Los expertos en estas aves los han estado estudiando durante 36 años. Las primeras veces que los atrapaban y los anillaban comprobaban el éxito reproductivo del que gozaban al tener la mancha de la cabeza más grande. Sin embargo, a mediados de los años 90, en los segundos estudios realizados, los expertos se dieron cuenta que los machos con la mancha frontal más pequeña sobrevivían más y tenían más descendencia (la reducción de la mancha es del 11%) Esto supuso que se dieran cuenta de que algo iba mal y estaba aumentado.
 Lo que está sucediendo es que los cambios climáticos están provocando el empequeñecimiento de la mancha, afectando negativamente a los papamoscas con manchas grandes y favoreciendo a los que las tienen más pequeñas, ya que ahora son estos los que tienen más posibilidades de sobrevivir y de atraer a las hembras.
 
 
¿Qué relación hay entre el cambio climático y los papamoscas con la mancha frontal más pequeña?
 
La relación que existe, es que los cambios climáticos han provocado que las temperaturas globales hayan aumentado desde la década de los 80 hasta hoy en día, haciendo que se adelante los meses de primavera (época de cortejo y apareamiento) que favorecen a los papamoscas con la mancha frontal más pequeña.
Esta es la clave del problema, que además reside en el plumaje de los papamoscas con la mancha más grande, ya que un plumaje más blanco, tiene más oportunidades de sobrevivir y de reproducirse en un clima frío, mientras que por el contrario, en un clima más cálido los papamoscas con la mancha más pequeña y que no tienen el plumaje tan blanco tiene más alta probabilidad de atraer a las hembras y sobrevivir.
 
Es por esta causa, que los papamoscas con la mancha frontal más grande están en peligro ya que debido a los cambios climáticos las estaciones cálidas se están adelantando y están provocando que las preferencias de las hembras evolucionen a medida que la estación de cría se vuelve más calurosa ,fijándose en los papamoscas con el plumaje menos blanco y como consecuencia los papamoscas con el plumaje más blanco tienen poca probabilidad de reproducirse y además de sobrevivir ya que suponen una amenaza para los papamoscas con la mancha frontal más pequeña.
 Simon Evans, uno de los estudiosos del papamoscas acollarado en la isla de Gotland, ha afirmado lo siguiente en la revista Nature Ecology and Evolution :
 "No estamos seguros de que crea la diferencia de aptitud, ni antes ni ahora. Quizá el cambio climático ha dificultado la cría de estas aves, especialmente porque deben migrar a África. Es posible que esto suponga que los machos con las manchas más grandes tengan que trabajar más duro ahora: además de alimentar a sus polluelos, estos machos se ven implicados en más enfrentamientos con otros machos", comenta Evans. Es el reverso del éxito reproductivo. Las manchas grandes atraen a las hembras, pero también a los machos retadores."
 
Conclusión
 
 Los cambios climáticos provocan tres efectos sobre la especie del papamosca acollarado que son: la menguante de sus adornos sexuales, ya que la selección de los rasgos sexuales secundarios es altamente sensible al medio ambiente, el adelanto de la primavera y la traslación al norte. Todos estos efectos son los que están poniendo en peligro al papamosca acollarado con la mancha frontal grande.
 
 
 
 
María Eugenia Soriano.
 
 
 
 
 
 

jueves, 9 de enero de 2014

TRES ESCENARIOS GEOGRÁFICOS PARA EL CALENTAMIENTO GLOBAL


En esta entrada intentamos reflejar cómo afectaría el calentamiento global a lo largo del siglo XXI a tres regiones muy diferentes desde el punto de vista climático, demográfico, económico y cultural. Se trata de una descripción cualitativa, muy sucinta y aproximada, con algunas afirmaciones que necesitarían una matización si queremos ser verdaderamente rigurosos. Pese a ello, creo que puede ser válida como primera aproximación para comprender lo que nos espera si no somos capaces de prevenir este calentamiento.

El calentamiento global: previsiones cualitativas para distintos escenarios geográficos.

Resumiremos algunas posibles consecuencias del aumento de temperatura a lo largo del siglo XXI en tres escenarios geográficos muy diferentes:

1º.-  Monzónico. Ej.: Golfo de Bengala Bangla Desh, Calcuta y Sunderbuns, Delta del Mekong, etc.

1.1.- Mayor intensidad y frecuencia de fenómenos atmosféricos de alta energía: lluvias torrenciales, ciclones, vientos monzónicos, inundaciones, etc. Dos causas:

- Más energía cinética de las moléculas gaseosas de la troposfera.

- Al desplazarse los cinturones climáticos hacia el Norte en el hemisferio N, las zonas de origen de los ciclones están más cerca de algunas áreas costeras muy densamente pobladas, como puede comprobarse en cualquier mapa.

1.2.- Adelanto en la llegada de los frentes lluviosos monzónicos, con la consiguiente perturbación en la maduración de los arrozales.

1.3.- Salinización progresiva de los acuíferos costeros. Posiblemente sea la consecuencia más difícil de prevenir y, por tanto, la más peligrosa a medio plazo.

Nótese que todos estos fenómenos sucederán sobre una región con una altísima densidad de población (afectarían directamente a algunos cientos de millones de personas) y a sociedades muy vulnerables a riesgos climáticos.

2º.- Mediterráneo. Incluye, en mayor o menor medida, todo el Sur de Europa, Norte de África y Oriente Medio.

Los modelos regionales más ajustados hasta ahora indican un incremento de temperaturas de 3ºC – 4ºC, así como una reducción de un 10% - 20% en las precipitaciones. Todo ello, en su conjunto, traería consigo una importante reducción en el volumen de agua disponible.

En el caso de Andalucía, lo anterior afectaría sensiblemente a dos de los sectores productivos más dinámicos de nuestra economía: la agricultura de regadío y el turismo. Probablemente obligaría a realizar cuantiosas inversiones en grandes obras de infraestructura para asegurar el abastecimiento de agua: trasvases de cuenca, embalses, desaladoras, etc. Todas estas infraestructuras, además de ser muy costosas, tienen un elevado impacto ambiental.

3º- Norte de Europa. Cuenca del Mar Báltico, Escandinavia, Islas Británicas, etc.

Los modelos prevén una mayor pluviosidad en forma líquida, junto a deshielos más rápidos e intensos, y probablemente una mayor frecuencia e intensidad de inundaciones. La temperatura más alta, junto con el aumento en la pCO2 atmosférica, podría incrementar el rendimiento fotosintético y, consecuentemente, la producción agrícola, al menos en ciertos cultivos. Otras consecuencias serían:

- Posibilidad de introducir nuevos cultivos, propios de regiones más meridionales: vid, cítricos, etc.

- Apertura de nuevas rutas de navegación a través del Ártico. Esto haría más rápido y barato el transporte de mercancías a gran escala entre los puertos europeos y asiáticos.

- Posibilidad de explotación de yacimientos de minerales, gas, etc. en lugares hoy inaccesibles.

Hay indicios de peso de que todas las predicciones relativas a esta área geográfica se están empezando a cumplir. Se han vuelto a cultivar viñedos en el Sur de Inglaterra, varios barcos mercantes han abierto nuevas rutas costeando el Ártico y los estados ribereños han desencadenado multitud de acciones diplomáticas para hacer valer sus derechos de explotación de las nuevas reservas minerales del Ártico.

Si comparamos los tres escenarios anteriores, observaremos fácilmente que las consecuencias del calentamiento pueden ser muy diferentes, dependiendo de la región del mundo que estudiemos. Profundizando un poco más, encontraremos que gran parte de las consecuencias más negativas recaen en escenarios geográficos muy densamente poblados y dominados por la pobreza, como BanglaDesh, Calcuta, Filipinas, delta del Mekong, etc. Por el contrario, algunas de las pocas consecuencias que pudieran ser positivas - como la extensión hacia el Norte de Europa de cultivos mediterráneos de alto valor añadido, o la explotación de recursos minerales en regiones árticas – se concentran en algunas de las regiones más ricas y desarrolladas del globo.

El lector o lectora inteligente sabrá relacionar estos hechos con las actitudes que países ricos y pobres (dicho de manera sumaria aunque inexacta) han mantenido durante las negociaciones para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Sin duda, el lector o lectora inteligente sabrá extraer las oportunas consecuencias.

 

lunes, 2 de diciembre de 2013

¿HA SIDO EL CLIMA TERRESTRE SIEMPRE COMO ACTUALMENTE?

¿Ha sido el clima siempre, a lo largo de la historia de la Tierra, como lo es en la actualidad? ¿Cómo podríamos averiguar qué climas han reinado en nuestro planeta a lo largo de sus 4550 millones de años de existencia?
Empecemos por el segundo problema. Aplicando el principio del actualismo geológico. En la actualidad, cada situación climática y geográfica origina distintos tipos de sedimentos. Por ejemplo: AMBIENTE SEDIMENTARIO: Glaciar  TIPO DE SEDIMENTO Tillitas (sedimentos sin granoselección).
AMBIENTE  SEDIMENTARIO. Desierto.  TIPO DE SEDIMENTO: Dunas, loess (granoselección). AMBIENTE  SEDIMENTARIO: Río (clima templado). TIPO DE SEDIMENTO: Aluviones, terrazas (granoselección positiva).
AMBIENTE  SEDIMENTARIO: Mar tropical Praderas de coral.  Bosque tropical.TIPO DE SEDIMENTO: Carbón.
Cuando nos encontramos sedimentos o fósiles (columna de la derecha) que en la actualidad se forman en un determinado clima o ambiente (columna de la izquierda), suponemos que en la época y lugar en que se formaron existía ese mismo clima o ambiente. A los tipos de sedimentos asociados con un determinado clima se les llama indicadores paleoclimáticos.
Además, disponemos de varios indicadores indirectos de la temperatura que reinaba en una determinada localidad en el pasado. Por ejemplo, la proporción entre algunos isótopos (O18/O16 en microfósiles marinos, C13/C12 en sedimentos orgánicos) y la propia concentración de CO2 en el aire atrapado en hielo antártico durante más de 600000 años.
Por otro lado, la edad absoluta de rocas y fósiles puede calcularse con relativa precisión gracias a una extraña propiedad de los elementos radiactivos contenidos en algunas rocas: se desintegran a una velocidad asombrosamente constante. Esto nos proporciona un muy preciso “reloj” en aquellas rocas, minerales o fósiles que contienen algún radioisótopo formado al mismo tiempo que la roca.
Usando de manera combinada todos los métodos anteriores, es posible reconstruir, aunque sea parcialmente, la historia climática de nuestro planeta. Al hacerlo así, los paleoclimatólogos han encontrado una sucesión de largos períodos cálidos (greenhouse: invernadero) alternando con largos períodos fríos (icehouse: glaciación).No hay consenso científico sobre si los primeros predominan sobre los segundos, o a la inversa. En cualquier caso, cada uno de estos períodos, lejos de ser uniforme, está interrumpido en varias ocasiones por subperíodos de signo contrario: fríos dentro de los cálidos y viceversa.
De todo lo anterior se puede concluir que el clima terrestre ha cambiado en numerosas ocasiones. Sobre los cambios climáticos globales en el pasado podemos avanzar como hipótesis varias causas no excluyentes (unas explicarían unos cambios y otras, otros) que pueden agruparse en:
1.- Causas astronómicas.
• Cambios en la energía emitida por el Sol. Las manchas solares (máximo cada 11 años) y el viento solar (máximo cada 22 años) pueden influir en la cantidad de radiación IR recibida.
• Cambios en la órbita terrestre. La excentricidad de la órbita cambia siguiendo ciclos de 100000 años (ciclos de Milankovitch) que quizá pudiera explicar la sucesión de períodos glaciares e interglaciares dentro de una glaciación.
• Cambios en la inclinación del eje de rotación (de 22º a 24.4ºC), con un período de unos 40000 años. Afecta a la estacionalidad, que es mayor cuanto mayor es la inclinación. • Cambios en la precesión (cabeceo) del eje de rotación respecto a la estrella Polar, con ciclos de 22000 años, que afectan al afelio y perihelio de la órbita terrestre.
• Impactos meteoríticos Ej.: el asteroide que, según confirman muchos indicios, cayó sobre Cixjulub (Yucatán, Centroamérica), hace 65 m.a. y pudo ser el responsable de la extinción masiva de finales del Cretácico, que hizo desaparecer a los dinosaurios, entre otros muchos organismos. El efecto letal de este impacto sería mayoritariamente indirecto, a través de un enfriamiento y oscurecimiento de la troposfera, que llevaría a cambios en la temperatura y salinidad oceánicas.
2.- Causas terrestres.
• Emanaciones volcánicas, que deberían tener un efecto muy parecido al de un impacto meteorítico. Disponemos de algunos eventos actuales que nos permiten, a una menor escala, hacernos una idea de cómo podrían haber sido estos cambios en el pasado. En 1993, las emanaciones sulfurosas del volcán Pinatubo (Filipinas) produjeron un descenso de 0.7 ºC en la temperatura media del planeta.
• Cambios en la distribución de continentes y océanos. Hay bastantes indicios de que la formación de un supercontinente (ej.: Pangea II, hace unos 240 millones de años) entraña la continentalización del clima, el aumento del albedo (mayor porcentaje de superficies claras), la interrupción de las corrientes marinas y, en un bucle de retroalimentación positiva, el comienzo de una glaciación. Lo contrario sucedería cuando un supercontinente se fragmenta.
• Cambios en la composición química de la atmósfera y/o hidrosfera. Debieron ser muy importantes hasta que la atmósfera alcanzó su composición actual. Después, existe la posibilidad, no comprobada, de que cambios en la concentración de CO2 oceánica puedan llevar a cambios en la concentración de este gas en la atmósfera y, finalmente, a cambios en la temperatura planetaria.

miércoles, 14 de marzo de 2012

PROTOCTISTAS

Aquí podéis ver unos protozoos moviéndose incesantemente. El más grande es un depredador que absorbe a otros, más pequeños, con su trompa.

martes, 6 de diciembre de 2011

CALENTAMIENTO GLOBAL - 1 / GLOBAL WARMING - 1

The United Nations sponsorize a World Conference about Climate Change in Durban (South Africa) these days. It seems that some of the governments do not want to commit in a new agreement to reduce the amount of greenhouse gases released to the atmosphere. This is a good moment to remember some important facts about global warming, its causes (most of them antropic, there is no doubt about it at present) and consequences.
El presente escrito trata sobre el calentamiento global antrópico actualmente en curso. Con la anterior expresión nos referimos al incremento de las temperaturas producido por la expulsión a la atmósfera de dióxido de carbono (en adelante, CO2) y, en mucha menor medida, otros gases como el metano, algunos óxidos de nitrógeno, etc. La principal fuente de este dióxido de carbono es la combustión de derivados de petróleo, gas natural y carbón. Por tanto, podemos afirmar que los principales responsables de esta inyección masiva de CO2 a la atmósfera – y del subsiguiente calentamiento global - son las sociedades industriales desarrolladas, al emplear masivamente estos combustibles fósiles en el transporte, la industria, la obtención de energía eléctrica y otras actividades.
¿Existen pruebas de todo lo expuesto en el párrafo anterior? La comunidad científica internacional lleva muchos años afanándose en investigar esta cuestión y ha encontrado multitud de indicios favorables a la tesis que encabeza este escrito. En su conjunto, esta gran cantidad de hechos no puede explicarse recurriendo a otra causa que no sea suponer que la entrada de millones de toneladas de CO2 en la atmósfera está contribuyendo poderosamente al calentamiento del planeta.
Antes de exponer algunas de estas pruebas, sin embargo, deberíamos de intentar separar este calentamiento antrópico de otros cambios climáticos de origen natural, pues la ciencia ha probado, desde hace mucho tiempo, que el clima terrestre ha cambiado y cambia a causa de múltiples factores naturales: variaciones en la energía recibida del sol, oscilaciones periódicas de la órbita terrestre y de su eje de giro, períodos de mayor o menos actividad volcánica, movimientos de continentes y océanos, etc.
Así pues, deberíamos empezar por responder a la pregunta ¿Está cambiando el clima en la actualidad? En caso de respuesta afirmativa, pasaríamos a intentar responder la interrogante que, en buena lógica, nos surge a continuación: Ese cambio, ¿tiene causas naturales, antrópicas o de ambos tipos?
¿Está cambiando el clima actualmente?
Para intentar responder a esta pregunta con el máximo rigor científico, la ONU financia y apoya la acción del IPCC (siglas en inglés de Grupo Internacional de Científicos sobre el Cambio Climático), formado por cientos de científicos especialistas en todas las disciplinas que tengan algo que aportar a esta cuestión, desde la Física Atmosférica hasta la Geología Histórica, pasando por la oceanografía, climatología, etc.). Estos científicos pertenecen a prestigiosas universidades y centros públicos de investigación de todo el mundo, y publican sus investigaciones siguiendo los mismos exigentes criterios que se utilizan habitualmente en las revistas científicas de máximo nivel. Es difícil, pues, imaginar algún tipo de conspiración universal de la que todos, más las instituciones en que trabajan, sean cómplices.
El IPCC ha publicado varios exhaustivos informes sobre el cambio climático actual, siendo el último de 2007. También publica resúmenes más fáciles de comprender y digerir por personas sin formación científica especializada. Unos y otros se pueden descargar en varias lenguas, entre ellas en castellano, en su portal
El último informe (AR4, en la jerga técnica) va acompañado de un “resumen para responsables de políticas. Ambos pueden descargarse en http://www.ipcc.ch/pdf/assessment-report/ar4/syr/ar4_syr_sp.pdf
De estos trabajos se pueden extraer, entre otras conclusiones, las siguientes:

1. La temperatura de la Tierra (promedio anual, día – noche y de mediciones a lo largo de todo el planeta) se ha incrementado en 0.6ºC en los últimos cien años.
2. En el caso del continente europeo, ese aumento de temperatura en el último siglo ha sido de 0.9ºC. 3. La década de los 90 fue la más calurosa del siglo XX
4. Once de los doce años más calurosos del período 1850 – 2006 se han dado entre 1995 y 2006.

Además de estos datos que hablan directamente de un incremento lento, gradual y sostenido de las temperaturas, hay múltiples pruebas indirectas que apuntan en la misma dirección. He aquí algunas:

• Durante el pasado siglo, el nivel del mar ha ido subiendo a un ritmo de 1ª 2 milímetros por año. A partir del año 1993 este ritmo ha aumentado a 3 mm por año. Este aumento es causado principalmente por la dilatación térmica del agua, pero también empieza a contribuir a él la fusión del hielo de los polos.
• Los glaciares de montaña han retrocedido en todas las grandes cordilleras en los últimos 150 años. A este respecto es muy ilustrativo el ejemplo del glaciar del Ródano, que en grabados de comienzos del siglo XIX puede apreciarse próximo a la ciudad francesa de Annecy, mientras que actualmente su frente se encuentra varios kilómetros más alejado de dicha ciudad. Casos similares se han documentado en glaciares de los Andes o en el famoso glaciar del Kilimanjaro en África. En consecuencia, no parece que estemos ante un fenómeno local o regional.
• La banquisa ártica (capa de hielo que recubre el Océano glacial Ártico) ha perdido más de un 20% de su superficie en los últimos 30 años (datos posteriores al informe del año 2007). Esto ha permitido que en los dos últimos años varios barcos mercantes – incluido un petrolero – hayan viajado desde puertos europeos hasta puertos asiáticos costeando el Ártico, en un preludio de lo que se espera sean nuevas rutas comerciales que ahorren tiempo y combustible a la navegación.
• En este mismo sentido, y también fuera de las conclusiones del IPCC, hay que destacar el enorme interés que los estados ribereños del Ártico (Rusia, EE UU, Canadá, Noruega) muestran recientemente por reafirmar su soberanía sobre esas aguas hasta ahora inaccesibles. No hay más que recordar la famosa expedición “científica” de Rusia hace casi dos años, que colocó una bandera de ese país en las aguas del Ártico bajo el mismísimo Polo Norte Geográfico. Parece que los grandes estados sí se toman en serio este aspecto del calentamiento global, que promete pingües beneficios por las reservas de gas y minerales estratégicos que esconde el Ártico.
• Muchos estudios documentan que la floración de distintas especies vegetales se ha adelantado entre 10 y 20 días en el último siglo, y esto ha ocurrido en distintos continentes y en ambos hemisferios. Otros estudios (muchos de ellos reseñados, como los anteriores, en los informes del IPCC) muestran una tendencia similar al adelantamiento de las fechas de migración de muchas especies de aves. En la cuenca mediterránea, bastantes aves que antes eran pasaban el invierno en África y el verano en nuestras latitudes, ya no realizan esta migración anual, habiéndose sedentarizado en el sur de Europa. En algunas especies la causa puede estar en la aparición en nuestro territorio de nuevas fuentes de alimentación, seguras y estables (pensemos en las cigüeñas y los vertederos), pero en otras no es posible encontrar esa relación.

Todo lo anterior permite concluir que, con un muy alto grado de probabilidad, el planeta está en un período de calentamiento. Esto es perfectamente compatible con el hecho de estar inmersos en una muy larga glaciación. Las glaciaciones, con duraciones de millones de años, están divididas en períodos glaciares propiamente dichos (fríos) y períodos interglaciares cálidos, ambos de decenas o cientos de miles de años de duración. Obviamente, dentro de una glaciación, la duración total de los períodos fríos supera a la de los cálidos.
Pero lo mejor del asunto es que estos períodos fríos y cálidos están, a su vez, divididos en subperíodos fríos y cálidos, de cientos o miles de años de duración. Por ejemplo, la paleoclimatología ha documentado a través del estudio de muchos indicadores climáticos (granos de polen fósil, características de la fauna y vegetación fósil, huellas de estrías glaciares, dunas, turberas, etc. en las rocas,…) que nos encontramos inmersos en una glaciación de larga duración, pero dentro de un período interglaciar que comenzó hace unos 15000 años. Pues bien, dentro del interglaciar cálido en que nos encontramos, se han dado al menos dos subperíodos más fríos (no confundir con glaciaciones): el Dryas Joven, hace unos 6000 años, y la pequeña Edad del Hielo, que se manifestó en el Hemisferio Norte entre aproximadamente el siglo XIV y el s.XVIII.
En este contexto de subperíodos climáticos imbricados en periodos de mayor duración, y estos, a su vez, insertos en vastísimas épocas de predominio del frío o el calor, no debería extrañarnos que se pudiera encajar un corto período de mayores temperaturas provocado por la única especie capaz de modificar con sus acciones la composición química de una capa de la Tierra. Un período más cálido que puede tal vez ser insignificante desde el punto de vista geológico, y no cambiar la tendencia a largo plazo a mantenerse en una glaciación. Pero este calentamiento de origen antrópico, mientras dure – y especialmente si va en aumento – puede tener graves consecuencias para el estilo de vida de grandes poblaciones humanas y extensos ecosistemas naturales. A un campesino de Bangla Desh que depende para su supervivencia de que el monzón de verano llegue en el momento justo para ayudar a madurar el arroz no creo que le consuele mucho la insignificancia a nivel geológico de este “pequeño” cambio climático.
Una vez establecido que nuestro planeta se encuentra, desde hace quizá unos 150 años, inmerso en un progresivo calentamiento, deberíamos preguntarnos, en buena lógica, por las causas de este calentamiento. ¿Naturales o antrópicas? ¿O quizá naturales y antrópicas a la vez? Éste será el tema de la siguiente entrada.

viernes, 1 de abril de 2011

PARLAMENTO CIENTÍFICO JUVENIL DE ANDALUCÍA / ANDALUSIAN SCIENTIFIC YOUTH PARLIAMENT





From March 30th to April 1st the Scientific Youth Parliament is taking place in Seville. Our school (IES Valle-Inclán) is taking part in this activity with four students: Carlos, Sara, Alfonso and Marta. All of them show a great interest, good scientific background and dialectic skills, and moreover, a well-developed sense of curiosity. I am very proud of being with them as they are going through this intellectual challenge.

Regarding the results of the discussions which are being developed in the Parliament, they are really amazing. I'll do my best to summarize them and analyze them from an external point of view.

Desde el miércoles, 30 de Marzo hasta el viernes, 1 de Abril, celebramos en Sevilla el segundo Parlamento Científico de Jóvenes de Andalucía, a iniciativa de la SADC (Sociedad Andaluza para la Divulgación de la Ciencia). Es la segunda vez que el IES Valle-Inclán participa en esta interesantísima actividad. Este curso, cuatro alumnos de 1º de Bachillerato – Carlos J. García, Sara Macho, Alfonso Díaz y Marta Delgado – representan a nuestro centro, y lo hacen con una infrecuente mezcla de inteligencia, rigor intelectual y sencillez que hace que yo me haya sentido, no solamente cómodo durante la preparación de la actividad, sino también orgulloso de poder acompañarles durante esta importante experiencia.

Esta tarde las cuatro comisiones de trabajo (Recursos naturales, Cambio Climático, Energías Renovables y Residuos) han terminado sus respectivas resoluciones, que mañana se debatirán y votarán en el pleno del parlamento. Como los temas ambientales me tocan especialmente de cerca, he leído con una especial atención las resoluciones y se ha apoderado de mí un sentimiento agridulce. ¿Qué opinan de estos cruciales asuntos 60 jóvenes andaluces con una formación probablemente superior a la media de los ciudadanos españoles? Os adelanto que merece la pena - para bien y para mal – hacer un análisis detallado de estos documentos.

Intentaré hacerlo en los próximos días. De momento, puedo deciros que, sin pretender sentar cátedra sobre actitudes juveniles hacia el entorno, estos escritos constituyen un documento muy revelador.

sábado, 5 de marzo de 2011

DIÁLOGO MUY DIDÁCTICO SOBRE EL CALENTAMIENTO GLOBAL



Estudiante preguntón (EP).- Se dice que en la actualidad el clima de nuestro planeta está cambiando, pero ¿no ha habido ya otros cambios climáticos en la historia de la Tierra?

Profesor sabihondo (PS).- Sí, ha habido muchos (4550 millones de años dan para mucho), y el clima del planeta ha oscilado entre períodos glaciales (el hielo cubría la mitad de Europa y Norteamérica hace algunas decenas de miles de años) y otros en los que el clima tropical llegaba hasta Canadá o la Antártida.

Aquí sería conveniente sacar a colación las causas naturales de todos estos cambios climáticos, para poder distinguirlos del calentamiento actualmente en marcha. Estas causas son muy variadas: cambios periódicos en los parámetros orbitales de la Tierra, formación y fragmentación de supercontinentes, épocas de mayor actividad magmática en el manto terrestre, etc.

EP.- En los momentos actuales, ¿está cambiando el clima terrestre? ¿Hay pruebas convincentes de este supuesto cambio?

PS.- Hay multitud de pruebas directas e indirectas, y constantemente se descubren más. Todas juntas hacen muy difícil negar la conclusión de que el planeta se calienta, lenta pero progresivamente, desde al menos hace un siglo. Estas referencias pueden ilustrar las principales pruebas a favor del calentamiento global antrópico.

EP.- Muy bien, se calienta, pero eso ya ha pasado otras veces, antes de la existencia de nuestra especie. ¿Podemos estar seguros de que esta vez la razón del calentamiento no es una causa natural, sino que es el famoso CO2?

PS.- Hay muchos indicios que, en su conjunto, apuntan a que, al menos un 70% del calentamiento registrado, se debe a la inyección en la atmósfera de CO2 y otros gases de “efecto invernadero” (el que más contribuye es, con mucho, el CO2) procedentes sobre todo de la combustión de carbón, petróleo y gas (los combustibles fósiles) en vehículos, industrias, etc... Gran parte del calentamiento restante vendría de la deforestación, que también es una acción humana.

Dos documentos que proporcionan información rigurosa, escrita por especialistas, son el informe del IPCC y otro informe con las pruebas más recientemente encontradas.

EP.- Vale, de acuerdo, las sociedades industriales son responsables de este calentamiento, pero a lo mejor no es tan grave. ¿Qué daño pueden hacernos 3 o 4 grados más?

PS.- Las predicciones para los próximos 100 años van siendo más fiables (hasta cierto punto) según va aumentando la potencia de los ordenadores y del software que se utiliza para hacerlas. Ciertamente, no todas las consecuencias posibles serían negativas. Por ejemplo: en el sur de Inglaterra se podría volver a cultivar vides, como en tiempos de los romanos, y en el sur de Francia cítricos, todos ellos cultivos muy rentables. Sin embargo, las consecuencias negativas serían muy importantes y, además, las soportarían, en buena parte, regiones del mundo que están subdesarrolladas y son, por tanto, más vulnerables a los cambios climáticos. Hay que ser capaz de mostrar esto con algún “estudio de caso” como, por ejemplo, los arrozales del sudeste asiático.

En el sur de Europa, la cuenca mediterránea y, más concretamente, en Andalucía, los modelos climáticos prevén un aumento de hasta 6ºC para 2100. Aunque fuera menor (escenarios más favorables) repercutiría muy negativamente en dos de los sectores más dinámicos de nuestra economía: el turismo y la agricultura de regadío. ¿Cómo? Más temperatura, en nuestro contexto climático, implica menos agua disponible durante el verano, que ahora mismo ya es bastante largo, cálido y seco. Parece claro que esto obligará a una gestión más cuidadosa (quizá también más costosa) del agua, al tiempo que hará aún más insostenible la agricultura de regadío e invernaderos que tanto se ha promocionado, por ejemplo, en Andalucía.

En otras regiones del mundo, en las que una buena o mala cosecha de arroz es crucial para la supervivencia de cientos de miles de personas, las consecuencias de una subida de 2ºC o 3ºC (la anticipación del monzón en dos semanas, la salinización de los pozos más próximos al mar, una mayor frecuencia de inundaciones,….) pueden ser sencillamente dramáticas para la gente que ya en condiciones actuales vive en el umbral de la supervivencia.

Todo lo anterior no agota, ni mucho menos, la lista de consecuencias negativas del calentamiento en curso. Podríamos hablar también de la mayor frecuencia de fenómenos atmosféricos de alta energía (huracanes, ciclones, etc.), de la llegada de enfermedades tropicales al Sur de Europa al darse las condiciones ecológicas y climáticas para que vectores de dichas enfermedades como Anopheles desarrollen su ciclo vital, etc.

EP.- Una vez demostrado que una buena parte de las consecuencias de este calentamiento será negativas o incluso muy negativas, llega la gran pregunta: ¿Qué podemos hacer los ciudadanos y los gobiernos para evitarlo? ¿Lo estamos haciendo?

PS.- Si el principal causante de este calentamiento es el CO2 que emitimos a la atmósfera, parece de sentido común que habrá que tomar medidas para emitir menos. Esto se ha intentado a nivel internacional mediante el Protocolo de Kyoto (1997): un acuerdo firmado por gran número de países para reducir globalmente sus emisiones de CO2 y otros gases de invernadero un 5.2% (promedio mundial) con respecto a lo que se emitía en 1990. Los EE.UU. se desvincularon del acuerdo y eso estuvo a punto de acabar con él, pero finalmente ha entrado en vigor como ley internacional desde 2005. En 2012 termina el plazo para comprobar si se alcanza la reducción prevista.

Pero no es suficiente…. ¿o sí? Para las delegaciones gubernamentales reunidas en Diciembre de 2010 en Cancún (México), con la excepción de la boliviana, diríase que los acuerdos de Kyoto son incluso demasiado, puesto que renunciaron a prolongarlos y dieron largas, una vez más, a la firma de un acuerdo más ambicioso. Eso sí, promesas de futuros compromisos, a montones.

EP.- ¿Cómo podemos reducir las emisiones de CO2 y otros gases de invernadero? ¿Qué medidas individuales podemos tomar? ¿Cuáles son más realistas o fáciles de llevar a cabo? Y a nivel colectivo (social, político, legislativo, etc.), ¿Qué medidas deberíamos reclamar de gobiernos, empresas, etc.?

PS.- Como la fuente de CO2 es la combustión de carbón, petróleo y gas natural (los combustibles fósiles), parece evidente que habría que reducir su consumo. Pero no es tan sencillo. Los combustibles fósiles son, con mucha diferencia, nuestra principal fuente de energía, hasta el punto de que podemos decir que nuestra civilización actual está montada en torno a ellos. Aun así, habrá que tomar medidas…

¿Por dónde empezamos? ¿Por el transporte, que es el sector cuya contribución al calentamiento crece más rápidamente? Algunas pistas:

· Mientras que un tren transporta 500 personas, harían falta 10 autobuses o unos 200 automóviles para lo mismo. Además, si el tren es eléctrico, la electricidad puede ser de origen solar, eólico, hidroeléctrico,… y no expulsar ni una molécula de CO2. Transporte público frente a privado; ferrocarril frente a carretera,…

· En las grandes ciudades, además, las distancias permiten una red de transportes eléctricos (trolebuses, tranvías, autobuses y microbuses eléctricos, incluso un metro de superficie, subterráneo o mixto) a la que se puede aplicar lo dicho en el punto anterior, por no hablar del carril bici. Pero esto es incompatible con el vehículo privado. ¿Estamos dispuestos?

¿Seguimos por la producción de energía eléctrica? La central térmica de As Pontes (Galicia) quema lignito para producir electricidad, lo mismo que la de Carboneras (Almería). Entre las dos expulsan casi un tercio del total de CO2 que produce nuestro país. ¿No se podrían sustituir por otro tipo de centrales, solares, hidroeléctricas, parques eólicos, etc.? Hay que hacer las cuentas con cuidado, porque seguramente su sustitución es muy cara (las renovables todavía no tienen tanta capacidad para producir electricidad), pero ¿cuál es y será el precio de calentar 3ºC nuestro planeta? Cuentas aparte, ¿cómo medimos el precio del dolor causado a los miles de desplazados ambientales que ocasionará – ya lo está haciendo – este calentamiento?

Otro “punto caliente” del tema: la energía nuclear. Desde luego, no produce gases de invernadero, pero tiene otros serios inconvenientes: los residuos radiactivos, la enorme inversión y pocos puestos de trabajo que requiere, la dependencia del uranio, que no es muy abundante,… Los partidarios de esta energía hacen hincapié en que no contribuye al calentamiento; sus detractores, en cambio, dicen que crea otros problemas de parecida envergadura… En fin, otro debate.

Si el calentamiento global es un tema tan sensible, es porque toca de lleno el asunto de la energía. Y ahí les duele a los poderosos del planeta. Nuestra sociedad industrial está penetrada hasta la médula por un modelo energético basado en los combustibles fósiles y, en consecuencia, ligado a la emisión continua de gases de invernadero. Los grupos económicos y sociales que son los máximos beneficiarios de este modelo no muestran mucho entusiasmo en sustituirlo por otro más sostenible… hasta que ellos se encuentren en condiciones de pilotar esa transición.

 
Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons