domingo, 28 de mayo de 2017

PARASOMNIA


Muchas personas comentan el haber tenido la experiencia de algo que ellos denominan viaje astral. Relatan haber experimentado la sensación de terror y angustia al sentir que durante el sueño su cuerpo se encontraba paralizado sin poder realizar ningún movimiento voluntario, incluso llegando a escuchar sonidos y ver figuras como sombras o familiares fallecidos. Este tipo de vivencias las confunden algunos individuos con la condición de haber estado cerca de la muerte. ¿Existe alguna explicación científica para este tipo de fenómenos? Actualmente sí, pues la clasificación internacional de enfermedades y trastornos mentales en su última edición nos habla de diversos trastornos del sueño denominados genéricamente parasomnias. Una de estas alteraciones es la parálisis del sueño. Este trastorno consiste en la incapacidad temporal para realizar cualquier tipo de movimiento voluntario, teniendo lugar durante el periodo de transición entre el estado de sueño y el de vigilia. Puede ocurrir en el momento de inicio del sueño o en el anterior al despertar. Su duración suele ser corta, en general entre uno y tres minutos, tras los cuales la parálisis cede espontáneamente. Durante el episodio, la persona está consciente, con capacidad auditiva y táctil, pero es incapaz de moverse o hablar. Sin embargo, no existe peligro alguno para su vida. Otro tipo de parasomnias, que están descritas clínicamente, son las alucinaciones hipnagógicas (alucinación auditiva, visual y/o táctil que se produce poco antes del inicio del sueño) e hipnopómpicas (alucinación auditiva, visual y/o táctil que se produce poco antes de la vigilia). Estas se pueden dar simultáneamente con la parálisis del sueño. La psiquiatría define además otro fenómeno denominado autoscopia que consiste en la visión de uno mismo desde el espacio exterior. Este tipo de experiencias suelen durar unos segundos y van acompañadas de una intensa sensación de terror. Las alteraciones psicopatológicas nombradas anteriormente (parálisis del sueño, alucinaciones hipnagógicas o hipnopómpicas y autoscopia) son las adecuadas para dar una explicación a las vivencias subjetivas que refieren muchas personas y que atribuyen a fenómenos paranormales o esotéricos sin ninguna base científica, basándose en las supersticiones y creencias populares. Y tú, amigo lector, ¿con que explicaciones prefieres quedarte? ¿Con las especulaciones paranormales y esotéricas o con las respuestas que nos ofrece la ciencia?
Sara Moscoso.

ENFERMEDAD DE ADDISON

La enfermedad de Addison afecta las glándulas suprarrenales de su cuerpo. Las glándulas suprarrenales son parte del sistema endocrino. El sistema endocrino es un grupo de glándulas en todo su cuerpo que producen hormonas para regular los procesos de su cuerpo, incluyendo su estado de ánimo, crecimiento, metabolismo y función de los tejidos. Las glándulas suprarrenales están ubicadas justo sobre sus riñones. Producen hormonas que afectan la manera en que su cuerpo responde al estrés. En las personas que tienen la enfermedad de Addison, las glándulas suprarrenales no producen suficientes hormonas corticosteroides, como cortisol y aldosterona. La enfermedad de Addison es más común entre las personas de 30 a 50 años de edad, pero también puede ocurrir a cualquier edad y afecta a los hombres y mujeres por igual. También se conoce como insuficiencia suprarrenal o hipoadrenalismo. SINTOMAS • Fatiga • Debilidad muscular • Dolor de articulaciones o músculos • Fiebre • Pérdida de peso • Náusea, vómitos o diarrea • Dolor de cabeza • Sudores • Cambios en el estado de ánimo o personalidad, como irritabilidad, ansiedad o depresión • Pérdida del apetito • Oscurecimiento de la piel (llamado hiperpigmentación) • Mareos leves o desmayos al ponerse de pie, con más frecuencia ocasionados por baja presión sanguínea • Antojo de alimentos salados • Dolor repentino fuerte en el estómago, espalda baja o piernas • Vómitos y diarrea fuertes, que ocasionen la deshidratación • Desmayos (pérdida del conocimiento) • Presión sanguínea baja • Confusión o dificultad para hablar • Movimientos aletargados o debilidad muscular grave • Convulsiones • Fiebre alta ¿como saber que tengo esta enfermedad? Su médico le preguntará sobre su historial médico y sus síntomas. También puede realizarle pruebas de laboratorio para determinar si tiene la enfermedad de Addison: • Pruebas de sangre: las pruebas que miden los niveles de ciertos minerales y hormonas en su sangre pueden ayudar a su médico a determinar si tiene la enfermedad de Addison y qué podría ocasionarla. También es posible que su médico desee realizar pruebas especiales para verificar su sangre antes y después de una inyección. Estas pruebas le ayudan a su médico a saber si su cuerpo está respondiendo normalmente a los niveles incrementados de ciertas hormonas, como la hormona adrenocorticotrópica (adrenocorticotrophic hormone, ACTH) e insulina. • Pruebas de diagnóstico por imágenes: es posible que su médico desee realizar una tomografía computarizada para verificar el tamaño de sus glándulas suprarrenales o la glándula pituitaria y observar los problemas que podrían ayudar a identificar la causa de su insuficiencia adrenal. TRATAMIENTO Tratar la enfermedad de Addison usualmente involucra tomar corticosteroides con receta médica para reemplazar las hormonas que su cuerpo no está produciendo. Si su cuerpo no está produciendo suficiente cortisol, es posible que su médico le recete hidrocortisona, prednisona o acetato de cortisona. Si su cuerpo no está produciendo suficiente aldosterona, su médico puede recetarle fludrocortisona. Estos medicamentos se toman todos los días por la vía oral (en píldora). Alejandro Rivera.

domingo, 23 de abril de 2017

¿PSICOESTIMULANTES PARA EL ESTUDIO?


Las anfetaminas y el metilfenidato son una clase de medicamento que sirven para tratar dos enfermedades: la narcolepsia y el trastorno por déficit atencional e hiperactividad. Actúan aumentando los niveles de dopamina y noradrenalina en el cerebro.

Las primeras anfetaminas fueron sintetizadas en 1887, aunque los laboratorios farmacéuticos comenzaron a comercializar estas sustancias en la tercera década del siglo XX, observándose que producían un aumento del nivel de alerta, de la capacidad de concentración y de la tolerancia al dolor. Durante la II Guerra Mundial, tanto el ejército alemán como el aliado utilizó anfetaminas inicialmente en pilotos, conductores de tanques y camiones, tratando de obtener un aumento de la energía, incluso una vez traspasada la barrera del agotamiento físico y mental; posteriormente, su uso se generalizó incluso para tratar de aumentar y mantener la moral de los soldados. También el uso planteó desconfianza por algunos incidentes de fuego amigo que se atribuyó al consumo de anfetaminas por parte del soldado que disparó. Un folleto del Ministerio del Aire Británico, impreso en 1943, revelaba que se conocían los efectos adversos del uso de anfetaminas, pues en él se exponía que: “cualquiera que tome anfetaminas siente que tiene control total sobre la situación y que puede seguir desempeñando sus tareas sin necesidad de descansar y considera que puede obrar bien, cuando lo cierto es que está cometiendo toda clase de errores”.

El medicamento psicoestimulante, cuyo uso ha generado más dudas desde el punto de vista bioético, es el modafinilo que aumenta de forma indirecta los niveles cerebrales de dopamina y noradrenalina, y su uso terapéutico es el tratamiento de la narcolepsia. Los estudios muestran que el modafinilo realmente mejora la atención y la memoria a corto plazo, pero otros trabajos también señalan que distorsionan la consolidación de recuerdos.

Pero el hecho es que en la actualidad su uso está cada vez más difundido en las universidades de élite y en los ambientes profesionales muy competitivos en los que dormir ocho horas puede resultar un lujo excesivo. Un estudio (McCabe et al, 2005) ha estimado que casi el 7% de estudiantes estadounidenses mentalmente sanos han usado psicoestimulantes, llegando esta tasa en algunas universidades hasta el 25%, y posiblemente estas cifras hayan aumentado aún más en los últimos 10 años.

La cuestión está generando mucha polémica en la comunidad científica. Hay autores (Heinz A et al, 2014) que se posicionan en contra porque este tipo de medicamentos pueden ser adictivos. Algunos científicos a favor (Henry Greely et al, 2008) del uso del que denominan “mejoradores cognitivos”, tal como han publicado en la prestigiosa revista Nature, incitan a un consumo responsable. De hecho, este debate se encuentra también centrado en la terminología que se utiliza, ya que los partidarios llaman a estos fármacos “mejoradores cognitivos”, mientras que los detractores los consideran droga.

A pesar de que hemos visto diversas opiniones sobre cómo actúa el fármaco en la mente de las personas, parece que el resultado es que se mejora la atención y la memoria a corto plazo, pero perjudica la consolidación de recuerdos. Desde mi punto de vista, el uso de estos psicoestimulantes para mejorar el rendimiento en los estudios podría mejorar los resultados académicos de algunos estudiantes que, por la presión a que se ven sometidos, recurren a una vía fácil. Sin embargo, el aprendizaje se ve afectado ya que los recuerdos no se afianzan y lo “aprendido” de esta manera queda olvidado al poco tiempo. De esta manera ¿estaríamos aprendiendo realmente cuando estudiamos bajo los efectos de estos medicamentos? ¿O simplemente estamos mejorando nuestras calificaciones académicas a costa de una buena enseñanza? Por lo tanto, considero que es preferible aprender con autenticidad y por medio de nuestro propio esfuerzo que a base de “potenciadores cognitivos” que, tras aumentar nuestras notas, pueden resultar adictivos y nocivos para la asimilación de conocimientos.


Sara Moscoso.

martes, 11 de abril de 2017

BASES BIOLÓGICAS DE LA ADICCIÓN



Todos hemos oído hablar sobre vicios como comerse las uñas o mascar chicle, hemos escuchado las expresiones “estás obsesionado con...”, hemos sido avisados de la dependencia que crean el alcohol, el tabaco, las drogas... Estamos acostumbrados a que estos elementos formen parte de nuestro día a día, pero ¿sabemos por qué? ¿Nos hemos parado a pensar qué ocurre en nuestro cuerpo cuando nos volvemos adictos a algo? ¿Cuáles son las causas biológicas de la adicción?

Todo se remonta a un área localizada en el cerebro, la llamada área de recompensa, la cual libera naturalmente sustancias como la dopamina o la oxitocina. Estas sustancias son las responsables de las sensaciones de placer o el alivio del dolor. La función de este sistema es la conservación de la especie por la repetición de actos como el sexo (reproducción) o la alimentación (nutrición). Al encontrar placenteros estos actos, el área de recompensa se asegura de que queramos repetirlos.

Sin embargo, este sistema puede derivar en enfermedades como la autolesión (placer al infundirse dolor a uno mismo), la bulimia (placer encontrado al ingerir grandes cantidades de comida) o, lo que las engloba junto a otros trastornos, la adicción.

En primer lugar, conviene hacer hincapié en que al hablar de adicciones, no solo englobamos sustancias como la nicotina o el alcohol, como comúnmente rendemos a relacionar. Existen distintos tipos de adicciones o dependencias: las dependencias emocionales (al amor, al control del círculo de amigos...), que están relacionadas con la psicología profunda y los mecanismos de defensa psíquicos; coadicciones (causadas por sustancias adictivas); y dependencias situacionales, relacionadas con la conducta y la respuesta a estímulos externos (adicción a internet, psicopatía...)

Lo que ocurre cuando nos volvemos adictos a algo, es que ese algo (ya sea la comida, el sexo, las redes sociales, la adrenalina...) ha estimulado nuestra área de recompensa, incrementando la liberación de las sustancias que segrega. Esto nos crea una necesidad de mantener ese nivel de liberación de sustancias mayor a la natural, por lo cual tenemos que repetir la acción que causó el estímulo, creando una relación de dependencia hacia ella, lo que llamamos adicción.

Este proceso ocurre en su mayoría por una incorporación de sustancias químicas a nuestro organismo, como la cocaína o el tabaco.

Además, la adicción a estímulos que no activan el área de recompensa con sustancias químicas se produce por un cambio en la conducta psicológica del paciente, que la asocia mediante mecanismos neuronales al placer y la estabilidad.

Si no se resiste esta dependencia para que la necesidad de dopamina y oxitocina vuelvan, se desarrolla una tolerancia, es decir, cada vez necesitamos más para quedar saciados, una dependencia fisiológica basada en la búsqueda de un estado anímico estable, y una dependencia emocional vinculada al malestar que general el síndrome de abstinencia en un adicto.

Factores cruciales para curar la adicción son el autocontrol, el cese provisional y controlado de la causa de la adicción para controlar el síndrome de abstinencia y los impactos psíquicos de éstos, y el control del estrés, cuya manifestación se da en el área de recompensa disparando los niveles de necesidad de dopamina y oxitocina.

Ahora que conocemos qué ocurre en nuestro cuerpo cuando nos volvemos adictos, tenemos la herramienta del conocimiento para ser precavidos y prudentes en cuanto a las sustancias que incorporamos a nuestro organismo, y así promover un consumo responsable.
Ana Barón.
Nuria Moreno.
María Gutiérrez.
 
 

domingo, 2 de abril de 2017

ZEALANDIA


Hace pocos meses, un equipo de investigadores de la Sociedad Geológica de Estados Unidos ha descubierto un nuevo continente llamado Zealandia. Este nuevo continente está siendo estudiado por la ciencia desde hace muy poco tiempo, pero ya se pueden adelantar las siguientes características:

 1)    Se sitúa bajo las aguas del Pacífico y se extiende por el nordeste de Australia al sur de Nueva Zelanda.

 2)    Zealandia comenzó a separarse del supercontinente Gondwana hace unos 100 millones de años. Esta ruptura adelgazó la corteza de Zealandia y provocó su hundimiento.

 3)    Sólo es visible el 6% de su superficie.

 4)    Los investigadores explican que Zealandia abarca 5 millones de kilómetros cuadrados, aunque el 94% está bajo el agua, siendo así el continente más pequeño del mundo.

 5)    No es sólo un grupo de islas continentales y fragmentos, sino que tiene una corteza continental grande y suficientemente bastante para ser declarado oficialmente un continente.

 6)    Aunque los investigadores confirman que Zealandia es un continente geológico, aún no se ha oficializado su categoría como continente en aspectos políticos o económicos, ya que esto implicaría cambios significativos en Nueva Zelanda y Nueva Caledonia.

 7)    Las muestras del suelo marino revelan que Zealandia se compone de las rocas que forman la corteza continental, y no de las rocas volcánicas de las zonas adyacentes, propias de la corteza marina.
Alexandra Solís.
María Villa.

SEISMOS EN EL MAR DE ALBORÁN


Desde el pasado día 21 de enero de 2016 se vienen sucediendo una serie de terremotos de magnitudes importantes en el Mar de Alborán. Los mayores se produjeron el 21 de enero, seguido de numerosas réplicas, y el 25 de enero tuvo lugar el de mayor magnitud

 ¿Por qué hay tantos terremotos en el Mar de Alborán? 


En el Mar de Alborán, situado en la parte más occidental del Mediterráneo, se encuentra el límite entre las placas tectónicas Euroasiática y Africana. En él hay un importante sistema de fallas activas que se desplaza en sentido norte a una velocidad de entre 4 y 10 mm al año, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), lo que ocasiona los seísmos en la zona.

 Debido al roce continuado durante millones de años entre ambas placas ha producido la fractura y el hundimiento de la africana bajo la euroasiática, siendo el avance por el sur. Los últimos estudios indican que este fenómeno se ha detenido y el sentido de avance invertido, siendo ahora en sentido norte dada la mayor presión de la placa africana sobre la euroasiática. Los datos que aporta el Instituto Geográfico Nacional de esta zona muestran una gran actividad sísmica, con varios de terremotos anuales, la mayoría de baja intensidad.

Los epicentros de estos terremotos se sitúan en el Mar de Alborán, y sus réplicas suelen tener lugar más cerca de la costa. El que se hayan sentido en lugares alejados como Melilla (con gran intensidad), Málaga, Almería y zonas de Granada, es por el "efecto dominó" que produce el movimiento de esa falla sobre las adyacentes.

Ha habido gran cantidad de réplicas aunque de menor intensidad debido a la relajación del terreno , produciéndose más de 1.700 en menos de un mes, aunque no hayan sido sentidas.

No se descartan más terremotos, ya que no se pueden predecir, aunque gracias a los estudios realizados es posible estimar el lugar y la intensidad con que pueden producirse. Los geólogos siguen analizando datos de esta zona y estudiando la evolución de los sismos, y advierten de que hay que tomarse en serio el riesgo sísmico.
Manuel García González.
Ignacio Gallego Lemus.


jueves, 30 de marzo de 2017

¿POR QUÉ LOS ÓRGANOS ARTIFICIALES SON MINI?


  
Cada año,decenas de miles de personas mueren en el mundo esperando el ansiado trasplante que les permita salvar sus vidas.Este problema se esta incrementando desde hace años, y cada vez hay mas gente que necesita un trasplante y no hay órganos para todos y las listas se incrementan.

La solución para todo esto es fabricar esos órganos, para esto se proponen dos soluciones:

-Desarrollar órganos humanizados en animales

-Crear órganos humanos en el laboratorio

Con respecto a este ultimo se han desarrollado versiones muy simples como “minipulmones”,pero todavía que mucho camino para el desarrollo de órganos completos. Incluso aunque se desarrollara estos órganos el problema estaría en los vasos sanguíneos por una razón muy sencilla, que sin vascularización ,la mayoría de células que estuvieran en el órgano morirían de hambre o “asfixiadas. Por esto los órganos artificiales creados hasta ahora son minis, sin arterias ni venas, no podemos incrementar sustancialmente el tamaño de ellos.

Para solucionar este problemas se han dado diferentes enfoques:


-Creación de moldes para los vasos sanguíneos. Se trata de esculpir un determinado material para que tenga las dimensiones en negativo de los vasos y a continuación se inyectan proteínas estructurales como el colágeno. Estos moldes se pueden esculpir utilizando y combinando diversas técnicas como la fotolitografía.

-Decelularización y recelularización de órganos y tejidos biológicos. Las células presentes en órganos y tejidos se pueden eliminar a través de la irrigación de determinados detergentes. La gran ventaja de este método es que esta estructura biológica ,resulta mucho mas atractiva a las células para que se adhieran a esta cuando queremos realizar el proceso inverso, la recelularización que consiste en añadir las células al “esqueleto”.

-Impresión 3D de órganos y tejidos biológicos. Este enfoque es uno de los mas novedosos y más de moda en la actualidad. El principio en si es bastante sencillo, inyectar biotina que contiene células y materiales que dan apoyo estructural, capa a capa, para crear tejidos u órganos en 3D.Este enfoque es bastante prometedor pues es fácil garantizar la estabilidad de la estructura después de la impresión.

Todavía es pronto para decir cual de estas “soluciones” podría ser la mejor, quizás podrías ser necesaria una combinación de ellas. Pero lo que es seguro que el día en el que vascularizar artificialmente órganos o tejidos sea factible, llegar una nueva etapa y se dará un paso hacia la distante realidad de la aplicación clínica de órganos bioartificiales.
Ildefonso Cruz.

 
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