martes 24 de noviembre de 2009

VIDA DE CHARLES DARWIN - 1: DARWIN JOVEN / THE LIFE OF CHARLES DARWIN - 1: THE YOUNG DARWIN





































Nunca se resaltará demasiado la importancia de la obra de Charles Darwin para la ciencia y el pensamiento contemporáneos. Por eso el autor de estas líneas se va a permitir seguir dando la paliza a sus innumerables seguidores con una nueva serie sobre la vida y obra de Darwin.












Como algunos ya sabéis, en la Feria de la Ciencia celebrada en Sevilla el pasado Mayo, el IES Severo Ochoa y el IES Valle-Inclán (es decir, nosotros) montaron un stand con una exposición titulada "La evolución: de Darwin a nuestros días". Junto a la exposición preparamos una dramatización sobre la vida de Charles Darwin, en la que se recreaban momentos importantes de su vida a través de monólogos declamados por varios personajes: Darwin en su juventud y en su madurez, Alfred R: Wallace y Emma Wedgewood, tras haber enviudado de Darwin.









Trabajamos mucho, lo pasamos bien y descubrimos varios excelentes actores y actrices entre el alumnado de ambos institutos. Aqui publicaremos el texto de los monólogos y, en el futuro, algunas fotos de nuestra participación en la Feria.









El primer monólogo, que podéis leer en esta entrada, es pronunciado por Charles R. Darwin poco tiempo después de volver de su viaje alrededor del mundo en el bergantin Beagle.








Buenos días. Creo que habréis oído hablar de mi. Me llamo Charles Darwin, y lo que voy a contaros es casi como confesar un crimen.




Nací en Shrewsbury, en la campiña del sur de Inglaterra, el 12 de Febrero de 1809. Mi padre, Robert Darwin, era médico, y el hombre más bondadoso que jamás haya conocido. Apenas alcancé la edad necesaria, me mandó a Edimburgo para que estudiara Medicina. pero aquello fue un verdadero fracaso. Las clases me aburrían soberanamente, las disecciones me asqueaban y nunca pude soportar aquellas odiosas operaciones sin anestesia. Así que mi padre cambió de planes y me envió a Cambridge, a prepararme para ser clérigo.




En Cambridge asistí a clases de Botánica y Geología impartidas por profesores que supieron cultivar en mi la afición por el campo, las excursiones y la observación de la naturaleza. A los tres años me gradué y me disponía a hacerme párroco rural cuando recibí una carta que cambió el curso de mi vida.




En esa carta se me ofrecía el puesto de naturalista a bordo de un pequeño velero, el Beagle, que iba a dar la vuelta al mundo, para levantar mapas y recoger informaciones sobre las regiones más remotas del globo. Acepté entusiasmado. Si hubiera sabido la dureza del viaje que me esperaba, tal vez hubiera dicho que no.




Casi cinco años, interminables mareos y nauseas, y una enfermedad contrída en Sudamérica de la que nunca me recuperé por completo. Ése fue mi pago por participar en tan fascinante aventura. Y no olvido lo peor: vivir encerrado en un camarote tan pequeño que apenas podía estirarme para dormir. Y, sobre todo, compartir charlas y almuerzos con el soberbio y colérico capitán Fitzroy.




Atravesamos el Atlántico, visitamos las selvas brasileñas y la pampa argentina, cruzamos el cabo de Hornos, recorrimos los Andes y recalamos en las islas Galápagos. En todos estos lugares hice largas excursiones, recogí cientos de ejemplares de plantas, fósiles e insectos, pero, sobre todo, observé.




Observé, al principio, con los prejuicios propios de alguien educado en las creencias tradicionales. Ya sabéis: los seres vivos creados de golpe en un sólo día, y todo eso. Pero, poco a poco, tantas asombrosas semejanzas entre organismos alejados, tantas adaptaciones inexplicables por puro azar, tantos fósiles de animales parecidos a los actuales,... hicieron que se abriera paso en mi mente otra inquietante posibilidad.




No recuerdo bien si fue en las Galápagos donde esta posibilidad empezó a tomar forma. Sí estoy seguro de que en 1836, de vuelta en Inglaterra, no podía dejar de pensar en ella. Decidí recopilar toda clase de informaciones sobre la naturaleza de las especies. Leí montones de libros de agricultura y ganadería, y no paré de refinar mis ideas sobre las variedades de plantas y animales.




Por fin han surgido destellos de luz, y estoy convencido, en contra de la opinión de la que partí, de que las especies no son inmutables. Es casi como confesar un crimen.
























































lunes 23 de noviembre de 2009

Agresividad en palomas

Agresividad en Palomas

viernes 13 de noviembre de 2009

SOBRE "AGRESIVIDAD EN PALOMAS", LA PRÓXIMA ENTRADA

El trabajo titulado Agresividad en palomas , objeto de la próxima entrada, ha sido elaborado por un grupo de estudiantes de la licenciatura en Ciencias Ambientales (Universidad Pablo de Olavide, Sevilla) entre las que se cuenta Araceli Lobo, antigua alumna del IES Ramón del Valle-Inclán y de quien escribe estas líneas.
Para mi fue una gran satisfacción acompañar a Araceli y a otros estudiantes durante su paso por la ESO y el Bachillerato, tratando de transmitirles algo de mi pasión por laas ciencias en general y las ciencias ambientales en particular. Esta satisfacción se prolonga ahora al poder publicar uno de los frutos de sus estudios superiores.
Confío en que no sea la última vez.

miércoles 7 de octubre de 2009

NOBEL MEDICINA 2009




Elisabeth Blackburn, Carole Greider y Jack Szostack han recibido el Premio Nobel de Fisiología y Medicina por sus descubrimientos acerca de los telómeros y la telomerasa. Estos hallazgos son un ejemplo de cómo un problema propio de la ciencia básica, sin ninguna aplicación inmediata, desemboca en una investigación de gran importancia para la medicina y la calidad de la vida humana.
Hacia los primeros años 80, muchos biólogos moleculares intentaban resolver el enigma de por qué los extremos de los cromosomas no se “deshilachan” en las sucesivas divisiones celulares, con el consiguiente daño grave para las células. En 1982, Blackburn y Szostack caracterizaron los telómeros –extremos de los cromosomas- como secuencias de ADN no codificante (no contiene información sobre ninguna característica del organismo) que “sella” los extremos de cualquier cromosoma. Cuando éste se duplica, después de cada división celular, el telómero se acorta ligeramente. Esto marca un límite al número de veces que una célula se puede dividir y, por tanto, a la duración de cada linaje celular. Bien mirado, este fenómeno asegura que nuestras células no sufran un deterioro genético progresivo ni proliferen más de lo debido, al tiempo que pone fecha de caducidad a la vida de nuestros tejidos y órganos.
Poco tiempo después de este descubrimiento, Greider, que por entonces trabajaba bajo la dirección científica de Blackburn, , encontró una enzima que alargaba los telómeros, retrasando su desgaste. La telomerasa –así se llama esta enzima- previene, por tanto, de un envejecimiento celular excesivamente rápido. Poco después se demostró que las células tumorales – caracterizadas por dividirse sin freno, invadiendo otros tejidos y órganos – tienen la telomerasa sobreactivada. Por otro lado, aquellas células cuya telomerasa no funciona adecuadamente a causa de una mutación, envejecen y mueren prematuramente.
¿Aplicaciones médicas de estos sorprendentes hallazgos? Actualmente se están experimentando algunas sustancias que bloquean la actividad de la telomerasa en células cancerosas, deteniendo o frenando el crecimiento tumoral. De confirmarse la eficacia de estas moléculas, podríamos estar ante posibles nuevos tratamientos antitumorales. En cuanto al alargamiento de la vida celular, las investigaciones están menos adelantadas.
En cualquier caso, si hay una lección que pueda extraerse de estos hallazgos, es que la tradicional división entre ciencia básica (la que se hace por curiosidad, por amor al conocimiento) y ciencia aplicada (la que se hace buscando la utilidad práctica del descubrimiento) quizá no tenga mucho sentido.

LA CIENCIA ESPAÑOLA NO NECESITA TIJERAS


La verdad es que mi intención era retomar el blog a finales de este mes, tras un paréntesis impuesto por una mezcla de exceso de trabajo y nuevas ocupaciones familiares. Sin embargo, el recorte presupuestario que nuestro gobierno impone a la actividad científica, me ha llevado a unirme a la movilización blogosférica que trata de evitarlo.

¿Es necesario explicar, a estas alturas, la importancia de la ciencia en nuestra sociedad? ¿Hay que enumerar todas las razones, altruistas y egoístas, estratégicas e incluso humanitarias, que deberían llevar a nuestros gobernantes a impulsar al máximo la investigación científica? Creo que no, especialmente porque detrás del recorte presupuestario no parece que haya ignorancia, sino simplemente escasa valoración de la ciencia frente a otras actividades humanas. El caso es que medidas como ésta, además de entorpecer el trabajo de nuestros científicos y desalentar a más de uno de proseguir su carrera, nos alejan del momento en que la investigación científica goce del prestigio que, sin duda, merece.
Por todo ello, nos unimos desde este blog a la multitud de voces que reclaman a nuestro gobierno que reconsidere este recorte presupuestario para la investigación científica.

miércoles 15 de julio de 2009

AGRADECIMIENTOS / ACKNOWLEDGEMENTS

Terminó el curso 2008 - 2009 y, con un mes de retraso, quiero dejar constancia de mi agradecimiento a todas las personas que, durante este último año, han colaborado, de uno u otro modo, en este blog.

En primer lugar, debo citar al alumnado de 1º y 2º de Bachillerato del IES Ramón del Valle-Inclán (Sevilla) que durante este curso ha participado en esta empresa escribiendo entradas sobre distintos temas: Esperanza, Lucía, Irene, MªÁngeles, Rocío, Ángela, Miguel Ángel, Judith, Laura, Jesús, Irene, Isabel, Patricia,...Espero no olvidar a nadie, pero si así fuere, os pido disculpas por mi mala memoria y mi falta de tiempo para comprobar los datos. También hago extensivo mi agradecimiento a otros alumnos que participaron en la puesta en marcha de este blog en tiempos anteriores y, por unos u otros motivos, no han seguido escribiendo en él. En su momento, su trabajo fue decisivo para que Trifolium arrancara.

Este curso, como novedad, hemos podido contar con la colaboración de alumnos de otro instituto, el IES Severo Ochoa, de San Juan de Aznalfarache. Agradezco de todo corazón a David y Diana sus trabajos para Trifolium, y espero seguir contando con su colaboración en el próximo curso. También agradezco a Ana Isabel, profesora de este centro, su colaboración en esta empresa y otra muy ligada al blog: la celebración del 200 aniversario del nacimiento de Charles R. Darwin con nuestra participación conjunta (ambos institutos) en la Feria de la Ciencia de Sevilla.

Por primera vez, una antigua alumna del IES Valle-Inclán, Araceli Lobo, muy ligada a los comienzos de Trifolium, y actualmente terminando su licenciatura en Ciencias Ambientales, nos honra con una publicación original que pronto verá la luz en nuestro blog. Esperemos que su ejemplo cunda y que, en el futuro, se multipliquen las colaboraciones externas de la misma calidad que el trabajo de Araceli.

Por otro lado, Trifolium debe mucho a otros compañeros que, directamente o con el ejemplo de sus blogs, me han ayudado a mejorarlo. Son muchos y no podría nombrar a todos, pero no me resisto a citar algunos: el blog de Manuel Cardeñosa, el titulado Ciencia en el XXI, la Ciencia de la Vida, y, en un lugar muy especial, el blog de Jose Luis Castillo. Algo más alejados de la temática central de Trifolium, pero igualmente útiles, interesantes e influyentes en mi trabajo, han sido los blogs de Miguel Ángel Sabadell y el magnífico Paleofreak. Al trabajar en un centro bilingüe, este blog ha intentado mantener siempre una presencia de la lengua inglesa, y para ello ha sido muy útil contar con el ejemplo de Elena González Guerrero, de cuyos blogs y enseñanzas online espero seguir aprendiendo. Otra ayuda muy importante (fuente de conocimientos y estímulos) me la han proporcionado los compañeros de la Red BioGeo: gracias a esta red puedo disfrutar de la hermosa experiencia de construir colectivamente nuevos conocimientos profesionales.

A estas alturas del post, quien lo esté leyendo puede pensar que está ante una despedida. En absoluto es así. Trifolium tiene vocación de continuidad y, sobre todo, de formar parte de esta hermosa aventura de construcción colectiva de conocimientos e ilusiones científicas que, poco a poco, se va configurando en la blogosfera. Profesores, estudiantes, científicos, divulgadores,...compartimos nuestros conocimientos, inquietudes, interrogantes y anhelos por conocer y comprender el mundo en el que vivimos, lo que, al fin y al cabo, es el objetivo central de la actividad científica.
Aquí os espero.

jueves 2 de julio de 2009

LA ANTÁRTIDA Y EL CALENTAMIENTO GLOBAL - 2 / ANTARCTICA AND GLOBAL WARMING - 2




Las diferencias regionales en el comportamiento del hielo antártico que veíamos en la anterior entrada parecen deberse al reforzamiento del SAM (Southern Annular Mode), un anillo de viento, similar en ciertos aspectos a la corriente en chorro del hemisferio Norte, que da vueltas a la Tierra de manera continua entre la Antártida y las latitudes templadas del hemisferio Sur. ´


A consecuencia del calentamiento global, estamos asistiendo a un lento pero progresivo aumento de las diferencias de temperatura entre las latitudes medias del hemisferio Sur y las regiones polares antárticas. Esto lleva a una intensificación del SAM, lo que, a su vez, tiene distintas consecuencias en cada región de la Antártida.


En la Antártida Oriental, cubierta por la EAIS, el SAM reforzado contrarresta más eficazmente los vientos continentales, debilitándolos. Por tanto, estos vientos no pueden revertir la fuerte inversión térmica que produce la presencia de una gruesa capa de hielo. En consecuencia, las bajas temperaturas se mantienen o, incluso, pueden aumentar.


Sin embargo, sobre la Antártida Occidental y la Península Antártica, el SAM intensificado aumenta el calentamiento de ciertas áreas pero no de otras (ej.: el lado occidental de la Península), dependiendo de su interacción con otros importantes factores regionales: orografía local, reducción de ozono estratosférico, cambios en el nivel del mar, etc.


De todo lo anterior pdemos extraer varias conclusioes importantes para el estudio del calentamiento global en nuestro planeta. La primera de ellas es que existen fuertes evidencias de que dicho calentamiento actúa también sobre la Antártida, algo que no estaba claro para los climatólogos hasta hace muy poco tiempo. Si el calentamiento de la Antártida persistiera, daría lugar a una situación preocupante, por su efecto sobre el nivel del mar.


En segundo lugar, el efecto de este calentamiento, mediado por la intensificación de la corriente de viento continua llamada SAM, aún no es bien conocido, pero ya se puede afirmar que es distinto en las distintas regiones que componen el continente antártico. Mientras que en el Este no parece tener efecto sobre la fusión de hielos, en la Península y, sobre todo, en la Antártida Occidental, parece estar ya cusando el desprendimiento de grandes fragmentos de la plataforma de hielo. En cualquier caso, parece claro que una tendencia global hacia el calentamiento planetario es perfectamente compatible con una estabilización térmica o incluso un enfriamiento de algunas regiones determinadas, como la Antártida Oriental. Los factores climáticos regionales y locales juegan un papel muy importante.


Por último, hay que resaltar que nos faltan todavía conocimientos sobre las interacciones entre los distintos factores implicados en el cambio climático antártico. Las previsiones sobre el incremento del nivel del mar a lo largo del siglo XXI podrían verse modificadas según vaya creciendo nuestra comprensión de dichas interacciones.
 
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