lunes, 10 de octubre de 2011

El Carbono, elemento esencial para la vida

En este video del profesor José Luis Castillo podéis disfrutar de una clara y sencilla explicación de la importancia del Carbono para la vida.

martes, 27 de septiembre de 2011

More about Ptolemaeus and Copernicus


El sistema geocéntrico (Ptolomeo): Epiciclos y ecuantes

Para explicar los movimientos de los planetas, la Luna y el Sol, tal como se observan desde la Tierra (sus movimientos aparentes), el sistema geocéntrico tenía que suponer que estos astros describían unas muy extrañas órbitas

NUESTRO LUGAR EN EL UNIVERSO / OUR PLACE IN THE UNIVERSE





Las ideas sobre el universo se han caracterizado por su antropocentrismo: el ser humano era la criatura más importante y perfeccionada del planeta Tierra, que, a su vez, era el centro del universo. La curiosidad, perspicacia y rigor de pensamiento (habilidades científicas) de muchos seres humanos  han ido sustituyendo esa concepción antropocéntrica del universo por otra mucho más compleja, en la que nuestra especie no ocupa un lugar tan primordial.
·         El geocentrismo dio paso al heliocentrismo, y éste a un modelo expansivo o excéntrico (sin centro) del universo.
·         El concepto de bóveda celeste se ensanchó en una vía láctea que, a su vez, quedó reducida a una de entre los millones de galaxias que conforman un universo en expansión.
·         La Tierra pasó de tener 6000 años (obispo Ussher, s. XVII) a 4550 millones de años, según las dataciones radiométricas más recientes. Nuestra especie sólo lleva 200000 años (0.2 de 4550 millones) sobre la Tierra, un minúsculo instante en el océano del Tiempo.
·         El ser humano ha pasado de considerarse a sí mismo una criatura singular, cuasidivina, superior al resto de los seres vivos y destinada a dominar la naturaleza, a ser Homo sapiens, una especie como las demás, sujeta a evolución por selección natural en el pasado… y en el futuro.
Pero este enorme cambio en la mentalidad humana, llegado de la mano de la ciencia, y que se ha operado en los últimos quinientos años de nuestra historia, no ha sido fácil ni indoloro. La nueva concepción del universo y de nuestra especie tuvo que vencer inercias, prejuicios, supersticiones e intereses de los poderes establecidos. Los científicos que la promovieron pagaron caro su atrevimiento, a veces incluso con su vida.
 Copérnico – padre del heliocentrismo – esperó temeroso al final de su vida para publicar el libro en que exponía su revolucionaria hipótesis. Giordano Bruno, ardió en la hoguera en Roma, en  el año 1600, por atreverse a defender la pluralidad de mundos habitados. Galileo, para evitar ese mismo final, tuvo que desdecirse públicamente de sus ideas heliocéntricas, y aún así fue sometido a arresto domiciliario hasta su muerte,…

domingo, 18 de septiembre de 2011

CALIDEZ ESCANDINAVA / SCANDINAVIAN WARMTH





Ya sé que es un tópico demasiado burdo como para que merezca dedicarle un comentario, pero no está de más hacerlo. Desde que llegamos a tierras suecas el pasado lunes hemos disfrutado de una acogida inmejorable. No me ha sorprendido lo más mínimo; puesto que todos los años vengo a esta región con un grupo de entre 20 y 30 estudiantes, que luego reciben a sus compañeros suecos en Sevilla. Sin embargo, creo que esta vez nuestros amigos se han superado a sí mismos. Todos –alumnos y profesores – nos han hospedado con extrema amabilidad, nos han preparado un programa de actividades realmente variado e interesante, han solucionado con presteza cualquier pequeño problema que pudiéramos tener. Desde este ángulo humano, nuestra estancia en Vaggeryd está siendo  una magnífica experiencia.
En cuanto al contenido de la primera “Fenix World Conference”, también hay que hacer un balance claramente positivo. El simple hecho de reunir bajo un mismo techo a estudiantes y profesores de países tan distintos como Francia, Polonia, Japón, España, República Checa, Alemania y Kenia, ya es de por si fuente de muy interesantes interacciones. Naturalmente, la gran estrella del encuentro fue la delegación keniata, que desde un principio contagió su alegría a todos los asistentes. En general, compartir ideas, ilusiones y – por qué no – temores con gente de un origen geográfico y cultural tan variado, es quizá la mayor aportación de este evento a nuestro aprendizaje.
¿Y qué decir de mis estudiantes? Marta, Carlos, Alfonso y Sara (por orden alfabético de apellido, para que nadie se mosquee) han sido esforzados participantes – tuvimos que impartir  nuestro seminario cuatro veces en dos días, sin contar el tiempo dedicado a prepararlo – y excelentes compañeros de viaje. Lo hicieron muy bien, y obtuvieron de los asistentes muchas merecidas felicitaciones.  También hay que destacar su excelente nivel de inglés, que seguro que ha mejorado aún más tras una semana de práctica continua, y en muy diferentes registros. Tan sólo me voy a permitir una pequeña y cariñosa crítica hacia ellos: me hubiera gustado que, cada vez que terminábamos una “actuación” me hubieran ayudado a desmontar y guardar nuestros cacharros  en lugar de salir corriendo. Pero es sólo un detalle sin importancia, je, je.
Last but not least, no puedo pasar por alto al alma mater de este encuentro, mi  amigo Raymond Pettersson. Si alguien encarna fielmente la calidez escandinava a la que alude esta nota, es sin duda Raymond. Eficaz como nadie en su trabajo, hábil organizador, incansable, enérgico y delicado a la vez, Raymond me ha abierto además las puertas de su casa y su vida familiar con un cariño y una generosidad fuera de lo común. No me gusta repetir frases manidas, pero para expresar lo que siento no encuentro otra mejor que decir que su amistad es para mí un gran privilegio.
El viaje está tocando a su fin y sé que cuando volvamos no tendré mucho tiempo para escribir sobre el contenido de la Fenix World Conference. Sin embargo, intentaré hacer un análisis de algunos de sus más importantes aspectos, desde el punto de vista ambiental y social. Entretanto, dejo aquí constancia de la valoración positiva que me merece y del deseo de que podamos participar en futuras experiencias similares.

jueves, 18 de agosto de 2011

INTELIGENCIA: ¿GENÉTICA O AMBIENTE? LAS COSAS SON MÁS COMPLEJAS / INTELLIGENCE: GENES OR ENVIRONMENT? THINGS ARE MORE COMPLEX



Quienes trabajan o han trabajado en investigación científica saben muy bien que la manera en que se formula un problema es fundamental para obtener éxito en su resolución. Dicho de otro modo, cuando nos atascamos ante algún problema, tal vez lo mejor sea formularlo de otra manera. El caso que describo a continuación puede ilustrar esta cuestión. Lo podéis encontrar muy bien explicado en el libro “Genes, microbios y células”, de ese gran divulgador de la Biología celular que es el profesor Javier Novo.

Las ciencias del comportamiento están atravesadas, desde hace mucho tiempo, por el debate sobre la influencia ejercida por los genes y por el ambiente que rodea al sujeto. Los determinismos estrictos, tanto genético como ambiental, han sido prácticamente abandonados, y se reconoce que la conducta humana es un fenómeno multifactorial en cuanto a sus causas. Sin embargo, la contribución específica de genes y variables ambientales sigue siendo objeto de polémica. En este marco teórico vamos a tratar la siguiente cuestión: ¿Cómo influye la alimentación del lactante –mediante leche materna o leches de fórmula – en las habilidades intelectuales que desarrollará el niño?

La hipótesis de partida considera que la leche materna debería ser más positiva para el desarrollo intelectual que la leche de fórmula. La razón es la siguiente: La maduración del cerebro, con el establecimiento de complejísimas redes neuronales, necesita de una gran cantidad de lípidos, algunos de los cuales, como los cerebrósidos, son bastante específicos. La leche materna contiene una gran concentración de lípidos específicos, y, por ello, debería ser especialmente adecuada durante el período crítico en que se termina la construcción de nuestro cerebro.

Si se pudiera confirmar esta hipótesis, estaríamos ante un caso claro de influencia de un factor ambiental (lactancia materna frente a otras formas de lactancia) sobre las capacidades mentales de las personas. Sin embargo, investigaciones recientes muestran que el asunto es más complicado.

En 2007, la prestigiosa revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences publicó un estudio hecho sobre unos 3000 niños del Reino Unido y Nueva Zelanda a los que se había sometido a un test de inteligencia con cinco años de edad( A. Caspi et al.:Moderation of breastfeeding effects on the IQ by genetic variation in fatty acid metabolism PNAS 2007 104 (47) 18860-18865). En todos ellos se buscaron algunos genes de los que se sabía previamente que intervienen en el metabolismo de los ácidos grasos. Por otro lado, también se sabía previamente si cada niño había recibido lactancia materna o no.

Los resultados fueron muy reveladores al estudiar el gen FADS2, que puede aparecer bajo dos formas (alelos, técnicamente hablando) diferentes, a las que llamaremos A y B. Todas las personas llevamos en nuestras células dos copias de cada gen, una heredada de nuestra madre y otra de nuestro padre. Por tanto, en lo que se refiere a este gen, cada niño del estudio sólo podría llevar una de estas tres combinaciones de los dos alelos: AA, AB y BB. Pues bien, el estudio reveló que los niños que llevaban al menos una copia tipo A del gen FADS2 (es decir, los que portaban la combinación AA o la AB) obtenían unos resultados significativamente superiores en el test de inteligencia cuando habían recibido lactancia materna. En cambio, los niños que sólo llevaban copias de la variante B de este gen obtenían unos resultados que no mostraban ninguna correlación con el hecho de haber recibido lactancia materna o leche de fórmula. Se puede afirmar, por tanto, que el factor ambiental “tipo de lactancia” influye en la inteligencia de los niños que tienen una determinada constitución genética (mayoritaria en las poblaciones actuales, por cierto), mientras que es irrelevante en los que poseen otra constitución genética diferente.

Por supuesto, las habilidades intelectuales, cualquiera que sea su caracterización, no dependen sólo de uno o dos factores. En este caso se aisló una de entre las muchas variables que pueden incidir en el resultado final, y la muestra de individuos estudiada era (al menos, así lo habrán creído los autores y los exigentes referees de la revista PNAS) lo suficientemente amplia y bien estructurada como para aleatorizar todas las demás. Parece probable que una buena parte de esas variables, tanto ambientales como genéticas, interaccionen entre sí de una manera parecida a la del ejemplo que acabo de exponer, o - por qué no - a tres, cuatro o más bandas.

¿Genes o ambiente? ¿Respuestas simples o aproximaciones complejas?

 
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