domingo, 16 de junio de 2019

AGUJEROS NEGROS / BLACK HOLES

Los agujeros negros han sido utilizados durante años y años en películas de ciencia ficción ,en las cuales eran una especie de masa mágica que hacía desaparecer cosas. Sin embargo, esto no es más que una mera imagen del cine para atraer a los espectadores, una imagen inventada. Algunos de los científicos excepcionales que han estudiado estos fenómenos (Robert Oppenheimer, Roger Penrose y Stephen Hawking, entre otros) se preguntaron... ¿Qué son realmente los agujeros negros y de dónde provienen?
 Actualmente se cree que los agujeros negros son los restos fríos de antiguas estrellas, tan densas que ninguna partícula material, ni siquiera la luz, es capaz de escapar a su poderosa fuerza gravitatoria. El límite más allá del cual se supone que nada puede regresar se denomina “horizonte de sucesos”. 
Mientras unas estrellas se convierten en enanas blancas (estrellas calientes y pequeñas, con baja luminosidad) o estrellas de neutrones (nacida de la explosión de una supernova), los agujeros negros representan la última fase en la evolución de enormes estrellas (al menos de 10 a 15 veces más grandes que nuestro sol), que estallan en cataclismos conocidos como supernovas en la fase final de sus vidas.

Hace poco tiempo se creía que solo existía un tipo de agujero negro. Sin embargo, gracias a los avances tecnológicos y científicos, actualmente son clasificados en al menos cuatro tipos según su masa: agujero negro súper masivo, agujero negro mediano, agujero negro estelar y microagujero negro.
El agujero negro súper masivo está formado por varios millones de masas solares y las teorías dicen también, que el centro de las galaxias podría ser una agujero negro supermasivo, lo que permite que la misma se mantenga unida. El agujero negro mediano es una clase de agujero negro con una masa en el rango de 100 a un millón de masas solares, el cual en su momento fue una estrella supergigante, que ya ha pasado su estado de supernova, expulsando materia y quedando en su núcleo los elementos más pesados para precipitarse sobre sí mismos por la fuerza del campo gravitacional. Luego, el agujero negro estelar, al ser una especulación, se dice que habría sido provocado por la explosión de una estrella menor que una supergigante. Así pues, son de tamaño más reducido aunque tienen masas superiores a la de nuestro propio Sol. Finalmente, los microagujeros negros son de tamaños minúsculos, como un grano de arena de playa, pero con una masa similar a la de nuestro propio Sol. Además, se especula que fueron creados en los inicios del Universo que conocemos, aunque en realidad no se conoce su origen.
Stephen Hawking planteó la posibilidad de que los agujeros negros no tuvieran cortafuegos, es decir, destructivos cinturones de radiación que según algunos investigadores incinerarían todo aquello que los atraviesa, pero cuya existencia ponen en duda otros científicos. Hawking postula que, en lugar de horizonte de sucesos, los agujeros negros poseen un “horizonte aparente”, detrás del cual la materia y la energía quedan atrapadas solo temporalmente, ya que pueden reemerger en forma de radiación. Para él, no podemos reconstruir un objeto que ha caído en un agujero negro del mismo modo que no podemos predecir el tiempo con más de unos días de antelación. Por el desarrollo que hizo de esta teoría, antes de morir, Hawking determinó que los agujeros negros no existen, al menos, no tal como los conocemos.
Aunque Stephen Hawking sea el científico al que se atribuye más mérito en el estudio de este fenómeno, el matemático Pierre Laplace sugirió la idea de un objeto con una concentración de masa tal, que atrapara incluso a la luz. Y, más tarde, fue el físico John Archibald Wheeler, quien además acuñó el término ‘agujero negro’. Hoy en día los agujeros negros son objeto de diversas teorías, ninguna de las cuales está exenta de objeciones, pero si tuviéramos que guiarnos de la más aceptada por la comunidad científica, esta sería la del físico Stephen Hawking.
Andrea Blanco Ramos.



viernes, 26 de abril de 2019

DICKINSONIA, UNA CONTROVERSIA CIENTÍFICA (y III): ... EN ESTO, LLEGÓ RETALLACK.


Gregory J. Retallack es un paleontólogo nacido en Hobart (Tasmania, Australia) y profesor en la Universidad de Oregón, especializado en suelos fósiles. Sus investigaciones han enfatizado la importancia de los paleosuelos en la reconstrucción de paleoambientes y de procesos evolutivos. Por ejemplo, el estudio de paleosuelos devónicos (entre 410 y 360 millones de años atrás) asociados con yacimientos ricos en vertebrados fósiles sugiere que la transición de peces a anfibios ocurrió en ambientes boscosos. Otro ejemplo importante es el de los paleosuelos asociados a fósiles de Proconsul  (primate probable antepasado de los simios actuales) en Kenia, que muestran un posible desarrollo de la posición erguida en bosque, y no en sabanas, como se pensaba hasta hace poco.

En relación con períodos mucho más antiguos, las investigaciones de Retallack en Suráfrica han retrasado la colonización de la tierra firme por formas de vida simples hasta al menos hace 2200 millones de años. En general, sus trabajos ponen de manifiesto que el medio terrestre ha jugado en la evolución un papel más importante (y desde épocas mucho más antiguas) de lo que antes se creía.

Con respecto a la biota de Ediacara, Retallack es conocido por sus controvertidas interpretaciones de algunos fósiles como posibles líquenes o mixomicetos. Este sería, según nuestro científico, el caso de Dickinsonia. Si aceptamos, como propone, que los fósiles de Ediacara se preservaron en paleosuelos, esto significaría que no corresponden a organismos marinos. Estaríamos hablando, pues, de una radiación adaptativa terrestre al menos 200 millones de años antes de lo que se pensaba que había sido la conquista de la tierra firme por los antepasados algales de las plantas. 


La mayor objeción a esta hipótesis proviene del Sol. No parece que hace 650 millones de años existiera ya una ozonosfera que, como la actual, absorbiera la mayor parte de la radiación ultravioleta. En consecuencia, todo ser vivo que habitase en la superficie del agua o de la tierra estaría expuesto a esta letal radiación. Pero existen dos posibles modos – no totalmente excluyentes – de salvar esta objeción:

1.- Retrasar también la formación de la ozonosfera, a partir del oxígeno liberado por las cianobacterias y las algas, al menos hasta esta época.

2.- Imaginar un ambiente interfásico entre la tierra y el mar, donde estos organismos pudieran prosperar protegidos de los rayos UV: algo así como vastas llanuras intermareales, marismas y charcas interconectadas, en las que algo de agua protegiera, al menos durante parte del año, a los seres vivos de las radiaciones de alta energía.

La cuestión permanece abierta y, sin duda, nuevos hallazgos permitirán decantarnos por una de estas u otras opciones. Hasta entonces, podemos admirar la delicada belleza de este organismo, involuntario embajador de una época en la que la vida desplegada sobre la Tierra era tan fascinante como diferente de la actual.
Rubén  Nieto.

sábado, 20 de abril de 2019

PARÁLISIS DEL SUEÑO


Seguro que eres del 60% de personas que alguna vez se ha preguntado en mitad de la noche en su cuarto¿ Por qué no puedo moverme? ¿Por qué no puedo hablar ni hacer nada aunque esté viendo todo lo que me rodea?
La respuesta a estas preguntas se encuentra en la parálisis del sueño.Este es un trastorno en el cual la persona siente que está consciente pero que es incapaz de mover su cuerpo o hablar, aunque sí puede percibir lo que está sucediendo a su alrededor.Dicho trastorno tiene lugar en una de las etapas del sueño, denominada REM, en la cual se produce la atonía muscular, que significa que la actividad de nuestros músculos voluntarios se suprime durante esta.Una vez terminada esta fase o al despertarnos, dicha atonía llega a su fin, pero puede ocurrir que la persona se despierte durante dicha fase, lo que provocaría la parálisis del sueño.
A pesar de no conocerse con certeza sus causas, se asocia a: la falta de sueño, la apnea del sueño(causada por un colapso en las vías respiratorias momentáneo durante el sueño), la narcolepsia( una alteración del sueño), el estrés excesivo, los trastornos de ansiedad, ataques de pánico, depresión, trastorno bipolar o trastorno de estrés postraumático. Los síntomas más manifestados por las personas que la sufren son: dificultades para respirar o presión en el pecho, miedo o pánico, alucinaciones visuales, sensitivas( las más frecuentes) o auditivas, ansiedad o angustia. No todas las personas sufren estos síntomas y tampoco todas abren los ojos durante el episodio.
Todo esto provoca que la persona sufra pánico a la hora de dormirse, y por lo tanto que sufra insomnio, lo cual hará que la persona se encuentre durante todo el día en un estado máximo de cansancio.
La duración de estos episodios suele ser variable.Generalmente son de una duración corta, de entre veinte segundos hasta dos minutos.Pasado ese tiempo, la parálisis remite espontáneamente y sin consecuencias.Hablar de un período de duración más largo es inhabitual.
Esto nos lleva a lo importante que es saber si sufres este trastorno para simplemente aprender a controlarlo y no sufrir innecesariamente. Cuando lo sufras lo primero que debes de hacer en calmarte.La respiración es algo esencial para salir de la parálisis del sueño,la tienes que controlar muy bien.Otra cosa que ayuda es concentrarte en pequeñas zonas de tu cuerpo que puedas mover, por ejemplo, los dedos de las manos y los pies o la lengua. A partir de ahí puedes intentar mover el resto de tu cuerpo poco a poco para lograr despertar tu cuerpo.
Si no consigues despertarte,o te ocurre muy frecuentemente, deberías acudir a un profesional, él te realizará una serie de pruebas como un estudio del sueño, en el cual duermes toda la noche en un hospital, conectado a máquinas que informaran al doctor o doctora del estado de tu sueño y te ayudará a prevenir el trastornos y controlarlo. En definitiva, la parálisis del sueño puede ser aterradora para muchas personas, ya sea por por lo que te imagines mientras la sufres o por la simple imposibilidad de mover tu propio cuerpo.Realmente no es peligrosa pero hay que ser conscientes de que es mucho más común de lo que creemos y que necesitamos estar informados de ella.
Andrea Blanco Ramos.

domingo, 7 de abril de 2019

ALZHEIMER

¿Recuerdas la primera vez que te bañaste en la playa? ¿Tu primer amor? ¿Recuerdas aquel día en el que no pudiste parar de reír? ¿El mejor día de tu vida? ¿Recuerdas el cálido amor de tus padres cuando te encontrabas nervioso por algún examen? ¿Recuerdas tu vida?
Los seres humanos, si de algo vivimos, es a base de recuerdos. Hemos adquirido la capacidad de poder separar alma y cuerpo, de ahí la importancia que hemos logrado como especie. Hemos asentado una sociedad en base al culto a la educación y a los saberes generales. Si tienes una enfermedad, probablemente, estarás sano al poco tiempo. Sin embargo, existen enfermedades, que, en detrimento de atacar al cuerpo como tal, atacan a la residencia de nuestra alma, esto es, a nuestro cerebro. Un ejemplo ampliamente conocido de estas enfermedades neurodegenerativas es el Alzhéimer.
El Alzhéimer es un tipo de demencia que causa problemas con la memoria, el pensamiento y el comportamiento. Los síntomas suelen agravarse de forma gradual, llegando a interferir en la correcta realización de las tareas rutinarias. La cifra de personas afectadas por el Alzhéimer es reveladora: de un 60-80% de los casos mundiales de demencia son por esta enfermedad. Esta enfermedad, se ve correlacionada directamente con la pérdida de sinapsis neuronal (unión entre neuronas). Los síntomas más comunes de esta enfermedad en su fase inicial son la dificultad de recordar conversaciones o hechos recientes, olvido de nombres, lugares y objetos, repetición de las mismas preguntas de forma asidua…. hasta llegar a presentar dificultades en el habla, al comer (disfagia), para desplazarse, etc. Es por ello que queremos evitar esta enfermedad a toda costa. El principal reto de la medicina y la ciencia actuales reside en poder realizar cuadros de personas con cierta vulnerabilidad y poder diagnosticar con mayor facilidad esta patología. Determinados estudios trabajan, por ejemplo, en el diagnóstico mediante una prueba sencilla con el aliento .
David Arjona

domingo, 24 de marzo de 2019

EL TRASTORNO BIPOLAR

Es muy común usar, sobre todo entre adolescentes, la expresión “eres un/una bipolar”, porque se cambia mucho de estado de ánimo. Pero, ¿realmente sabemos lo que se esconde detrás de esta expresión?
El trastorno bipolar o depresión maníaca es una enfermedad mental, que se basa en sufrir constantemente periodos de manía y depresión, es decir, periodos en los que la persona que sufre esta enfermedad está eufórico o tremendamente deprimido. Estos cambios son drásticos, y normalmente cada periodo puede durar hasta 3 meses si no son tratados. Entre los periodos maníaco-depresivos, estas personas también tienen estados de ánimo “normales”, es decir, sin llegar a los extremos.
La edad en la que este trastorno suele comenzar a manifestarse está en la adolescencia o la adultez temprana, pero también existen casos de niños y adultos mayores con trastorno bipolar, que dura el resto de sus vidas.
Es muy común identificar mal el trastorno o incluso no relacionar los síntomas con una enfermedad, además de que estas personas suelen tener otros problemas de salud que enmascaran el trastorno, como problemas cardíacos, obesidad, enfermedades de la glándula tiroides o el abuso de sustancias, por lo que el paciente puede sufrir durante años este trastorno sin que se identifique lo que es.
No hay desencadenantes ni causas claras de esta enfermedad, aunque se barajan varias posibilidades. Una de ellas es la genética. Según estudios, del 80 al 90% de las personas que sufren este trastorno tienen parientes con depresión. También se baraja la posibilidad de que pueda heredarse la tendencia a tener la enfermedad, pero como he dicho, ninguno de estos estudios es concluyente.
Otra explicación que se baraja es un desequilibrio bioquímico que hace que se produzca la secreción anormal de hormonas, que podrían causar estos cambios de ánimo tan extremos. La parte más interesante de este trastorno y de muchas otras enfermedades mentales es el estigma social que arrastran, causado por el desconocimiento. No existe cura para el trastorno bipolar, pero hoy en día sí existen medicamentos que ayudan a controlar la enfermedad, de modo que la vida de una persona que la sufra se haga más fácil. Son personas que pueden aprender a convivir con su enfermedad, y están totalmente capacitados para llevar una vida normal.
El problema viene cuando la enfermedad no se acepta o no se trata, como solía pasar hace 40 años sin ir más lejos, cuando existían los psiquiátricos y la terapia psicológica era algo aún muy desconocido aquí en España. Esta terapia es lo más importante para los pacientes y también para la gente que se encuentra a su alrededor, ya que no es nada sencillo enfrentarte a algo así sin tener ningún tipo de conocimiento o apoyo para ello.
Recibir ayuda psicológica es uno de los grandes avances que se han hecho respecto a esta enfermedad, ya que es muy frecuente el complejo de inferioridad que tienen los pacientes, que sienten el rechazo de la sociedad hacia ellos y el sentimiento de culpa por sentir que con su comportamiento afectan también a sus seres más queridos y compañía más inmediata. Por eso es tan importante comenzar a destruir los prejuicios y estigmas que hoy en día siguen encontrándose por todas partes cuando se habla de una enfermedad mental, ya que como cualquier otro tipo de afección, puede tocarle a cualquiera, y no por sufrir una enfermedad se deja de sentir o de ver lo que ocurre a nuestro alrededor.
Estrella Mérida.

domingo, 17 de febrero de 2019

AREA 51


 

 

Desde pequeños hemos estudiado el universo, una gran masa que continúa en expansión creando a su paso el espacio y el tiempo. Hemos estudiado los planetas, las estrellas y ,como estudios más lejanos, las distintas galaxias que hoy en día conocemos. Pero la pregunta que verdaderamente todos nos preguntamos es ¿hay vida fuera de la Tierra?

 Científicos de todo el mundo han investigado durante años esta cuestión, y son escasos aquellos resultados obtenidos que llegan a oídos de las personas de a pie como nosotros. Durante todo este tiempo, aquellos que no sabíamos exactamente los avances y descubrimientos de los astrónomos y científicos, hemos desarrollado otra labor de investigación paralela a las investigaciones científicas, nosotros intentamos descubrir qué es lo que ellos, asímismo, descubren.

Una de las zonas conocidas que tras su seguridad infinita recogen distintos datos sobre estas cuestiones es el área 51. Para aquellos que desconozcan qué es esto, el área 51 es un destacamento remoto de la Base de la Fuerza Aérea de Nellis. Las instalaciones se encuentran en la parte sur de Nevada (EE.UU), a unos 133 kilómetros de la ciudad de Las Vegas. El objetivo principal de la base es algo indeterminado. No obstante, rigiéndose por los hechos históricos, es probable que en este lugar se lleve la investigación, no sólo de armamentos avanzados y pruebas en aviones experimentales, sino que también se cree que se investigan las teorías de conspiración y el fenómeno Ovni. Los rumores que circulan por la población incluyen también, entre los trabajos que se llevan a cabo en esta zona, la conservación y cuidados de seres vivos espaciales, o como son más comúnmente conocidos, extraterrestres.

Personalmente, me inclino más hacia la posibilidad de que lo que se trata en esta zona sean temas del espacio, aunque, como formas de despistar a la población, también practiquen pruebas con armamento militar (que hemos de destacar que estos avances en armamentos no están reconocidos por el gobierno de los Estados Unidos).Los Estados Unidos mantienen en confidencialidad todos estos datos, y sea quizás por ello que el área 51 se ha convertido en una atracción para investigadores de todo tipo, e incluso en algunos casos, para la prensa. Pero la verdadera pregunta a mi parecer es ¿conoceremos algún día lo que esconden con tanto ímpetu o seguirán manteniendo por mucho tiempo el misterio?
 
Ana Serrano
 



EPIGENÉTICA / EPIGENETICS

Iniciamos nuevamente la serie de artículos escritos por el alumnado de la asignatura "Cultura Científica" de 1º de Bachillerato, del IES Ramón del Valle-Inclán.
Tenemos un amplio conocimiento sobre el ser humano y su descendencia. Quizá, el mayor avance dado en la historia, que fue dado por un agustino: Gregor Mendel, quien experimentó para observar los cambios que realizaba una semilla de guisante al cruzarse la planta con otras. Estos cambios afectaron a su floración y a la textura de las mismas como consecuencia de un cambio en la cadena de ADN.
Sin embargo, existe una genética que modifica a la descendencia sin realizar cambios en la cadena de ADN, apodándose la misma como epigenética, definiéndose como: «un conjunto de cambios químicos que hacen prevalecer unos genes sobre otros y viceversa». Estos genes son heredables y están sujetos a cambios en el biotopo, es decir, desde factores bióticos como los que representan los otros seres vivos dentro de una misma comunidad hasta factores abióticos, que vienen representados por el clima, temperatura, agua, humedad… .
La epigenética no modifica al individuo, sino también a los descendientes. Desde esta base, se aprecia la aparición de enfermedades neurológicas, cardiovasculares, reproductivas e incluso varios tipos de cáncer, como consecuencia de los mecanismos epigenéticos.
Por ejemplo, se ha comprobado que el sufrimiento de los padres es hereditario hacia los hijos. El experimento consistía en producir electrocuciones al mismo tiempo que se emanaba un olor específico. Como consecuencia, los hijos y nietos mostraron señales de ansiedad ante ese aroma.
En humanos , se ha percibido que los hijos concebidos durante la gran hambruna que sacudió Holanda en 1944, sufrieron enfermedades cardiovasculares y obesidad. Otras investigaciones apuntaron que los hijos supervivientes del Holocausto mostraban una transformación en una región del ADN asociada con el estrés. Asimismo, que las agresiones racistas provocan cambios en los hijos de las víctimas, en genes que incluyen en la esquizofrenia, el asma y el desorden bipolar.
Sin embargo, no solo los refuerzos negativos se transmiten en epigenética, también los «positivos», como los relacionados con el deporte . Teniendo dos grupos la misma comida, un grupo corrió hasta 6 km en una rueda, permaneciendo el resto sin movimiento. Los resultados son reveladores: las crías heredaron el metabolismo de sus padres, permaneciendo este metabolismo por un año con independencia de la actividad de las crías.
David Arjona.
 
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