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martes, 15 de julio de 2025

¿"REMEDIOS" PARA UN PLANETA EN CRISIS? / "SOLUTIONS" FOR A PLANET IN CRISIS?

 

Acabo de terminar un curso de verano de la Universidad de Cádiz, titulado Remedios para un planeta en crisis. Como aún lo tengo muy fresco en la memoria, expondré algunas consideraciones sobre el mismo.

Empezaré por mis impresiones positivas.  En primer lugar, me sorprendió agradablemente observar que la lista de temas tratados en estos días  es una parte importante de la de cuestiones abordadas a lo largo del currículo de Educación Ambiental en la ESO y el Bachillerato: reducción de la biodiversidad, transición energética, agotamiento de recursos naturales (minerales, hídricos, pesqueros, etc.), calentamiento global, residuos tóxicos persistentes, contaminación de aguas, etc. Es cierto que faltaron otras de igual importancia, pero reconozco que, como carta de presentación del curso, no está nada mal.

Al tratar estos temas me vinieron a la memoria especialmente dos asignaturas que he impartido durante muchos años en Bachillerato. Una de ellas era la titulada Ciencia para el Mundo Contemporáneo (CMC), que durante unos diez años fue materia obligatoria para todos los itinerarios (Biosanitario, Ingeniería, Humanidades, Ciencias Sociales) de Bachillerato. La otra era Ciencias de la Tierra y Medioambientales, que, durante más tiempo que la anterior, fue materia de modalidad en  Segundo Curso de Bachillerato. Además, los contenidos ambientales antes citados han ocupado, y todavía ocupan un lugar importante en los currículos de varias asignaturas de ESO y Bachillerato.

Es importante resaltar que la existencia de las dos materias antedichas implicaba también un rico entramado científico y didáctico: programaciones, hipótesis de progresión didáctica, diseño de variadas actividades (desde debates y juegos de rol hasta pequeñas investigaciones de campo y laboratorio, simulaciones, etc.), materiales variados como libros, revistas, programas informáticos, cursos, simposios y jornadas de actualización para el profesorado, revistas y foros de discusión especializados, … en fin, todo un mundillo que giraba en torno a la necesidad de abordar la riquísima problemática ambiental.  Llegados a este punto, creo necesario decir que cuando hablo de educación ambiental no hablo de “adoctrinamiento”, sino de una compleja y fecunda interacción entre alumnado, profesorado, recursos científico-didácticos y, con frecuencia, otros componentes del currículo.

Pues bien, por motivos en los que aquí no me voy a extender, en los últimos diez años se ha dado una progresiva reducción de contenidos ambientales en nuestro sistema educativo, al menos en ESO y Bachillerato. Esta reducción ha incluido la total desaparición de  la asignatura CMC y la casi total de las CTMA, así como un descenso apreciable de los contenidos ambientales en otras asignaturas.

Hablaré ahora de algunas impresiones negativas que este curso ha suscitado en mí.

Comenzaré aclarando que no pienso, ni mucho menos, hacer una enmienda a la totalidad de este curso. Por el contrario, creo que ha sido una iniciativa muy positiva, y que hay que felicitar a sus promotores, así como al coordinador y profesorado del mismo. Es más, algunas ponencias me han parecido verdaderamente brillantes, tanto por su originalidad como por la profundidad y rigor de sus planteamientos, siempre acompañados de un fino humor que se agradece en un tema tan proclive al catastrofismo. Sucede, sin embargo, que el desarrollo del curso ha suscitado en mi algunas reflexiones algo más sombrías que las anteriores, y que me gustaría compartir.

En primer lugar, y tal como manifesté en un turno de intervenciones, me sorprendió que, en un curso titulado “Remedios para un planeta en crisis”, la educación – tanto formal como informal – estuviera completamente ausente de las intervenciones de los ponentes. Espero que no se me malinterprete; no me refiero a esas proclamas del tipo “esto es un problema de educación”, “el verdadero cambio empieza por la educación”, etc. NO. Parto del convencimiento de que las élites dirigentes (económicas, políticas, mediáticas) afrontarían más eficazmente la crisis ambiental si se vieran presionadas y vigiladas por una ciudadanía informada, responsable y, sobre todo, activa. Aquí es donde entra en escena la necesidad de poner en marcha un entramado de interacciones entre personas, informaciones y experiencias que es lo que habitualmente se entiende por educación. Insisto en que esta se debe entender en un sentido amplio, a la vez formal e informal, inclusivo y  duradero.

En mi opinión, un posible debate sobre la Educación Ambiental (EA, en adelante) como “remedio” – en convergencia con otros, por supuesto – debería contemplar más bien un continuum que abarcara la educación escolar, y la alfabetización y divulgación científica. Dicho de otro modo, un análisis de “lo que hay”, tanto en su vertiente formal como informal.

El punto de partida para este debate podría ser  - siempre según mi parecer – la constatación del relativo fracaso de la EA para contribuir al surgimiento de una ciudadanía formada, responsable y crítica, que intervenga de manera determinante en las grandes cuestiones socioambientales de nuestro momento.

En este posible y necesario debate habría que tener muy presente que cualquier propuesta educativa digna de tal nombre debería huir de la tentación del adoctrinamiento, por razones éticas, pero también porque ya hemos visto que no funciona. También debería mantenerse alejada de cualquier intento de engañar, más o menos astutamente, a la ciudadanía, pues  para eso ya existen las agencias publicitarias. Debería quizá profundizar en las posibles relaciones de complementariedad entre el ámbito escolar formal y los ámbitos informales.

Por último, me gustaría manifestar que la ausencia de la educación ambiental del debate sobre los “remedios” puede estar asociada a otro fenómeno igualmente preocupante. Me refiero al hecho de que las personas que de una u otra manera  nos dedicamos a temas relacionados con la crisis ambiental estamos distribuidas  en muchas capillitas o pequeños grupos que trabajan unos a espaldas de otros.  Hace falta, en mi opinión, que estos grupos cooperen, se interpenetren y creen sinergias. Actividades como la que aquí comento pueden cumplir con este cometido. Reitero mi aplauso y agradecimiento a organizadores y ponentes, y confío en que, lo antes posible, podamos aunar esfuerzos para afrontar la crisis ambiental que ya, y no en el futuro, habita entre nosotros.

Rubén Nieto

miércoles, 29 de noviembre de 2023

 EXTINCIONES MASIVAS - 1   ¿DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS ...?  /  MASS EXTINCTIONS - 1  WHAT ARE WE TALKING ABOUT ...?

Este es el comienzo de una corta serie de artículos sobre el fascinante asunto de las grandes crisis de biodiversidad que han sacudido nuestro planeta. El público al que, en primera instancia, está destinado, es el alumnado y profesorado de Ciencias de 4ºde ESO y de Bachillerato, al que habitualmente se ha dirigido este blog. Sin embargo, no debería hacer falta añadir que espero sea de interés para otras muchas personas. Cualquier comentario o crítica será bienvenido.

This is the starting point of a short series of articles about the big biodiversity crisis which has shaken our planet. Its target readers are students and teachers of Upper Secondary - 15-17 year old students. Nevertheless, it can be interesting for much more people. Any comment or criticism will be welcome.

Antes de abordar este curioso y dramático fenómeno, conviene que situemos el contexto en el que ocurren las extinciones masivas. Solo así podremos calibrar su verdadera importancia.

Algunos datos nos ayudarán a ello. En primer lugar, nuestro planeta tiene una edad aproximada de 4500 a 4600 millones de años. Escalofriante, ¿verdad?  Pues bien, en su superficie prosperan distintas formas de vida desde hace más de 3500 millones de años (en adelante, Ma). A lo largo de este colosal período de tiempo, los seres vivos han ido cambiando, diversificándose y ocupando casi todos los ambientes imaginables, desde los hielos antárticos hasta las fuentes termales a más de 100ºC, pasando por desiertos, fondos marinos, estepas, selvas, nubes, salinas, etc.

En las ciencias de la vida, el término Biodiversidad designa, entre otras realidades, la enorme variedad de formas de vida que pueblan nuestro planeta. Si aceptamos provisionalmente que esa variedad se materializa en distintas especies (concepto controvertido pero útil para nuestro propósito), nos podemos preguntar cuántas especies pueblan actualmente la Tierra. Los científicos no se ponen de acuerdo en una respuesta única, pero distintas estimaciones arrojan valores de entre 3 y 30 millones. Tal vez las hipótesis más realistas nos hablen de un número aproximado de 5 a 10 millones de distintas formas de vida pululando por los distintos ambientes que conforman la Biosfera, la fina “piel” de la Tierra, en la que se concentra la vida. La mayor parte de estas especies correspondería a microorganismos, muy difíciles de detectar y diferenciar: hongos, protozoos, bacterias, etc. De las especies ya identificadas por la Ciencia (entre 1.5 y 2.0 millones, que en esto tampoco hay un consenso preciso), la palma se  la llevan los Artrópodos (Insectos, Crustáceos, Arácnidos, etc.) con un número de especies próximo al millón. Le siguen, a bastante distancia, las plantas con flor, fruto y semilla, que se aproximan a las 300.000 especies.

Otro dato a tener muy en cuenta es que, a lo largo del tiempo, todas las especies tienen un principio y un final, y terminan por extinguirse.  La Biología evolutiva proporciona explicaciones bastante razonables – y con evidencias empíricas – sobre la formación de nuevas especies a partir de otras. Algo parecido sucede con su final. Cambios ambientales, falta de plasticidad genética, o ambos factores combinados, hacen que a toda forma de vida le llegue su fin. 

Si esto es así, ¿por qué extrañarnos de que haya extinciones masivas?

La clave para responder a esta pregunta podemos encontrarla en el ritmo al que estas extinciones suceden. Durante la casi totalidad de la historia de la vida sobre la Tierra, las distintas formas de vida han ido desapareciendo (cediendo su lugar a otras nuevas)  con una cadencia media de entre un 5% y un 10% del total de especies cada millón de años, aunque aquí las estimaciones también varían muchísimo. Esta background extinction es, como apuntábamos antes, un fenómeno absolutamente natural. La vida se renueva.

Sin embargo, en ciertas ocasiones, las cosas suceden de otra manera. Los paleontólogos han identificado al menos cinco momentos en la historia de nuestro planeta, en los que la biodiversidad parece que entró en crisis. Son las llamadas extinciones masivas. En esos “momentos” (porque, geológicamente hablando, un lapso de algunos miles de años no deja de ser un instante) se pierden entre un 20% y un 90% el total de especies que pueblan el planeta.

¿Cuáles son las causas de estas extinciones?

martes, 19 de septiembre de 2023

Ecofascismo o igualdad

 He escrito las siguientes líneas intentando emplear un lenguaje desprovisto, en lo posible, de connotaciones sociales, políticas y ambientales. Al mismo tiempo, he dejado algunas pistas indicadoras de que el artículo pretende inscribirse en una larga tradición emancipatoria, pero actualizándose en las coordenadas de la presente crisis ecosocial. Podría haber usado un lenguaje más áspero y combativo, pero entonces probablemente sería malinterpretado por buena parte de sus destinatarios. Espero comentarios, réplicas, observaciones, etc.

El sistema económico imperante ha generado siempre una enorme desigualdad. Ciertamente, ha generado ingentes riquezas, pero, al mismo tiempo, ha mantenido a una buena parte de la humanidad en la más absoluta pobreza. Una cifra quizá excesivamente simplificadora , pero no muy alejada de la realidad, es la que manejaron algunas ONGs hacia el final de los años 90: el 80% de la riqueza mundial está en las manos del 20% de la población. Con estas premisas, pues, no es exagerado afirmar que nuestro actual modelo de producción, distribución y consumo de bienes y servicios es un gran generador de injusticia.

Los defensores de este sistema económico – que llamaremos capitalismo – utilizan diversos argumentos, pero aquí me detendré en uno de los más potentes: lo que coloquialmente se ha conocido como teoría del goteo. En lo esencial, se basa en la siguiente analogía. Las clases altas son representadas como asistentes a un gran banquete alrededor de una mesa repleta de manjares que continuamente se renuevan. Las clases bajas, por el contrario, están simbolizadas por mendigos que pululan por debajo de la mesa, y viven de las migajas que caen de esta. Cuantas más riquezas se acumulen en la mesa (el crecimiento económico), más beneficiarán a los ricos asistentes al banquete, pero más migajas caerán también en manos de los mendigos. Dicho de otro modo, aceptando que solo el 20% de la tarta de la riqueza cae en manos de los pobres, si la tarta crece de manera continua, el 20% de esta también lo hace. Por tanto, las personas empobrecidas tienen acceso a una riqueza progresivamente mayor.

Este argumento se ha tildado de injusto y de cínico, pero, en los últimos tiempos, a estas críticas se le ha sumado otra que, en cierto modo, es materialmente demoledora. La ciencia nos está proporcionando más y más evidencias de que la tarta ya no crecerá mucho más, si es que aún puede hacerlo. Los límites al crecimiento de la tarta se están alcanzando por dos lados distintos:

1. Los recursos naturales: agua, energía, alimentos, materiales mara nuevos desarrollos tecnológicos, etc. Todo ello está sometido, en mayor o menor medida, a una preocupante sobreexplotación.

2. Los residuos, que se acumulan al tiempo que ejercen multitud de efectos nocivos sobre la biosfera y nuestra salud. El caso más conocido es el del CO2, y su indudable influencia en el cambio climático. Pero también plaguicidas, fertilizantes, plásticos, metales pesados, etc., constituyen poderosas amenazas a los equilibrios globales y (insistamos en ello) a la salud de los humanos.

A todo lo anterior habría que añadir la acelerada reducción de la biodiversidad y de los espacios naturales, con lo que se configura una situación ambiental y humana de lo más preocupante.  El mensaje que nos envían todos estos fenómenos es que debemos ir diciendo adiós al crecimiento económico indefinido.

Si no podemos confiar en que un crecimiento continuo de la tarta alivie las tensiones sociales derivadas de la desigualdad, solo nos quedan dos opciones:

1ª.- “Blindar” para una exigua minoría el disfrute de los escasos recursos naturales que durante un tiempo se puedan obtener, dejando al resto de la población al albur de una escasez y emponzoñamiento ambiental crecientes. A esto se le ha dado en llamar ecofascismo.

2ª.- Redistribuir la tarta, al tiempo que se redimensiona. Una solución igualitaria y sostenible que pone de los nervios a las élites gobernantes y – por qué no decirlo – a buena parte de la población en las regiones más opulentas del mundo. Desde mediados del siglo XIX, la redistribución de la tarta (ahora también redimensionada de acuerdo con las posibilidades del planeta) ha recibido nombres que están muy mal vistos en el discurso dominante. Tal vez sea esta la razón de que algunos ecologistas y científicos lúcidos eviten usarlos. Sin embargo, si se leen sus escritos con atención, veremos que no plantean nada muy diferente a lo aquí expuesto. En todo caso, muestran un grado algo mayor de optimismo.

Sin embargo, yo soy de la opinión de que no hay que rehuir el debate. Es más, cuanto antes lo situemos en el centro de los temas que se discuten en público, antes se podrá construir una respuesta a lo que resulta ser una crisis a la vez social, económica, ambiental y, por todo ello, humana. Una respuesta que debe ser eficaz, socialmente convincente y asumible – con todos los matices necesarios -  por la mayor parte de la ciudadanía.

Rubén Nieto.

 

 

  

martes, 9 de junio de 2020

Y EN UNA ISLA DESIERTA ....¿QUÉ HAY PARA BEBER?



El ser humano se hace constantemente preguntas y de vez en cuando se pone en situaciones extremas. Seguramente sabéis de qué hablo, ¿quién no se ha puesto alguna vez en la piel de Robinson Crusoe? En el momento en que nos ponemos en esa situación, lo primero que nos viene a la cabeza es... ¿cómo podría sobrevivir? Y automáticamente después comenzamos a buscar formas de alimentarnos e hidratarnos, y aquí es cuando aparece la gran pregunta ¿el agua de mar sería un buen recurso para evitar la deshidratación?
Lo más normal es que cuando hayáis intentado responder esta pregunta la respuesta haya sido no, y su justificación haya sido que te da aún más sed, por lo que no serviría de nada, pero... ¿por qué ocurre esto? Para dar una buena respuesta, se debería empezar explicando la función de los riñones: filtrar la sangre, eliminando los desechos y el exceso de agua para producir orina. Estos no están preparados para producir una orina de más de un 2% de concentración y el agua de mar tiene aproximadamente un 3% de sal, por lo que si la bebemos para calmar la sed, los riñones tienen que retirar agua de nuestro cuerpo para diluir la sal extra y esto nos hace sentir más sedientos.
Si bebemos un litro, nuestros riñones necesitarán al menos un litro y medio de agua pura para diluir toda la sal. Para conseguirlo, se verán obligados a retirar medio litro extra de agua de nuestro cuerpo. En el caso de que bebiésemos 1 vaso de agua de mar al día (unos 250 ml), estaríamos ingiriendo una cantidad de sal de 8,75 g aproximadamente.
Además, ingerir este agua crea hipertensión y aumenta considerablemente el riesgo de padecer enfermedades cardíacas y ACV (accidente cerebrovascular), debido a que las arterias se contraerían para mantener la presión arterial y provocando que la sangre deje de llegar al cerebro.
En 1952 un doctor llamado Alain Bombard hizo un experimento llamado «Náufrago Voluntario» en el cual se lanzó a la deriva en el Atlántico durante 65 días en una balsa sin provisiones. Según él, en caso de que te encuentres en alta mar es posible beber una cucharada de agua de mar cada 20 minutos, bebiéndose muy despacio y dejando que la saliva reduzca la salinidad del agua ingerida. Esto, según él, contribuiría a sobrevivir más tiempo. De todos modos, hoy en día se sabe que el Dr Bombard llevaba escondido comida en la balsa, de esta forma su teoría deja de ser muy fiable.
En conclusión, si se os pasa por la cabeza la idea de ser náufragos voluntarios nunca bebáis agua de mar si no queréis deshidrataros, acudid mejor al agua de coco o de otro tipo de fruta acuosa como la pera.
Ángela Gutiérrez Vílchez.

domingo, 16 de junio de 2019

SPACE X: LA CONTROVERSIA DEL PLANETA ROJO

 
Space Exploration Technologies Corporation (Space X) es una empresa privada estadounidense que se dedica al transporte aeroespacial. Ha sido creada por Elon Musk, gran empresario de éxito, fundador también de Tesla Motors y cofundador de Pay Pal, entre otros. Con Space X ha creado varios cohetes de investigación, añadiendo la característica de que la mayoría de sus componentes pueden reutilizarse, como el Falcon 1.
Actualmente, la empresa se encuentra desarrollando el proyecto de construir un transporte para desplazar humanos a Marte para colonizar el planeta rojo, lo cual planea hacer a partir de 2024, con el objetivo final (de aquí a cien años) de establecer allí una colonia de millones de humanos. El proyecto consistiría en llevarlos hasta Marte en la nave, que ya se conoce como BFR o Starship, dejar allí alrededor de un centenar de pasajeros y regresar a la Tierra para un nuevo viaje. El objetivo final y principal de Musk es convertir Marte en un nuevo planeta Tierra donde los humanos puedan vivir de forma normalizada y cómoda.
Sin embargo, ante estas ambiciosas intenciones se plantea una cuestión: la Tierra es el único planeta que tenemos, al que los humanos realmente pertenecemos, así como toda la biodiversidad existente a lo largo y ancho de todo el planeta azul. Nuestro único y hermoso planeta, que estamos destruyendo y por tanto también a nosotros mismos.
¿De verdad el ser humano sería capaz de ser tan antropocéntrico y egoísta como para abandonar por completo lo que nos queda del planeta y aplicar la ley del sálvese quien pueda? Sin duda es una pregunta cuanto menos inquietante, ya que da la impresión de que sí seríamos capaces. ¿No deberíamos centrarnos en salvar lo que tenemos y nosotros mismos estamos destruyendo en lugar de tirar el planeta como un juguete roto e intentar reemplazarlo por otro? Estas mismas preguntas también se las plantean personas del ámbito científico, como Lucianne Walkowicz, astrónoma, que es una de las principales detractoras de esta idea. Recientemente, dio una charla sobre el tema en la que destacaba la frase: “no utilicemos Marte como planeta respaldo”.
Según el proyecto que plantea Elon Musk, es mejor la opción de huir, lo cual nos lleva a otra pregunta importante. ¿Y después? ¿Qué ocurriría tras la invasión del planeta rojo? Desde luego, según esta filosofía de escapar por la vía más rápida y “fácil” volveríamos a destruirlo en cuestión de décadas, ya que aunque con la Tierra hemos tardado siglos, ahora tenemos los conocimientos suficientes como para reducir esa devastación a un tiempo mucho menor.
Quizás sea una medida que podríamos utilizar como último recurso y sin duda con una organización de la sociedad marciana totalmente diferente a la terrícola, puesto que este modelo nos ha llevado a la destrucción masiva del planeta sin ningún tipo de miramiento.
Pero por ahora, esta fecha de caducidad que se le ha puesto a la Tierra, aunque cercana, aún no se ha alcanzado, y en vez de mirar a planetas de futuros inciertos, deberíamos invertir nuestra economía y esfuerzos en revertir el cambio que hemos producido en un planeta que ni muchos menos nos pertenece. Para ello, la sociedad debe ser concienciada y tienen que imponerse medidas que nos alejen del egoísmo humano y nos salven – a nosotros y a nuestro hogar planetario - de la avaricia de esta sociedad capitalista en la que hoy en día vivimos y que nos ha llevado a este derroche.
Ya solo queda plantear la pregunta clave. ¿Lo conseguiremos? Y si no es así, siempre tendremos a Space X y su proyecto reafirmante del antropocentrismo listos para salvarnos. ¿O quizá no?
 
Estrella Mérida Pérez.

lunes, 11 de junio de 2018

WHO IS THROWING CFC - 11 INTO THE ATMOSPHERE?

Chlorofluorocarbons (CFCs) are volatile derivatives of hydrocarbons gotten by swapping hydrogen atoms by chlorine (Cl), and fluorine (F). they are mainly used in the refrigeration industry as well as a propellant for aerosol spray cans. they are gases which stay in the atmosphere from 50 to 200 years. when they reach the stratosphere, they dissociate and start depleting the Ozone layer. The ozone layer protects the Earth from the sun's harmful UV radiation. It was discovered that ozone levels were declining and this caused a wave of concern in the 1980s about rising rates of skin cancer. Due to this fact, a lot of investigations were carried out successfully in order to get alternatives to this gases which widened the ozone hole. For instance, they found the Hydrochlorofluorocarbons (HCFC) as well as the Hydrofluorocarbons (HFC) and the Hydrocarbons, which have already replaced CFCs in spray cans. In 1987, The Montreal Protocol was signed. It was an international agreement whose goal was to end production of ozone-destroying substances, such as the CFCs. Since then, the rate of decline of atmospheric CFC-11 concentrations has been constant from 2002 to 2012, which has significantly contributed in the ozone layer improvement. However, in 2016, emissions of CFC-11 had climbed 25% since 2012, in both northern and southern hemispheres, though it’s been higher in the northern one. The decline of CFC emissions has slowed down, which has catched the attention of the scientists, and a research on this topic was led by U.S. researchers with NOAA, with help from scientists in the Netherlands and the United Kingdom. By taking into account air flow into the regions where their monitoring stations were placed, they concluded East Asia was the most likely source of this unexpected emissions. They considered several possible explanations for the growth, that didn't include an intentional release of this gases, as a change in atmospheric patterns, an increase in the rate of demolition of buildings containing old residues of CFC-11, or accidental production. But their conclusion showed that this increase couldn't be explained by this sources. Still, the cause remains a mystery for now, and it's crucial for the ozone layer recovery to find the source and eliminate it, though, in the meantime, it's leaving it more vulnerable to other threats. Ana Vargas Baco

lunes, 2 de abril de 2018

OCÉANOS PLÁSTICOS, OCÉANOS MUERTOS


Que la actividad humana se está cargando los océanos no es un secreto, pero… ¿Sabes la repercusión que este hecho tiene sobre nuestro planeta? Aún más importante, ¿sabes cómo han repercutido los océanos a lo largo de la historia del planeta?

LLEGADA DEL AGUA A LA TIERRA Y FORMACIÓN DE LA VIDA

No ha pasado tanto tiempo (geológicamente hablando) desde que la Tierra no era más que una masa incandescente a más del 1000 ℃, esto se debe a la cantidad de cambios geológicos que tuvieron lugar en el proceso de formación y maduración del planeta.

En esta etapa, evidentemente, cosas como los continentes, la atmósfera o la misma vida tal como la conocemos hoy en día no existían y no llegarían a hacerlo hasta la llegada del agua al planeta. Según la teoría del Gran Impacto, un protoplaneta llamado Theia colisionó con el entonces joven planeta Tierra y a raíz del impacto parte de la masa del planeta se desprendió y acabo orbitando alrededor formando la Luna. Esta colisión y la de muchos otros cuerpos celestes como meteoritos o cometas acabarían trayendo partículas de agua al planeta. El agua enfrió la superficie de la Tierra y se formaron las primeras cortezas terrestres y surgieron los primeros mares y océanos. Estos fueron vitales para la aparición de la vida, la cual en sus orígenes no era más que bacterias o algún organismo microscópico que eventualmente iría reproduciéndose hasta dar lugar a grupos de células cada vez mayores y a organismos más complejos como los de hoy en día.

EXPLORACIÓN Y CONOCIMIENTO SOBRE NUESTROS OCÉANOS

Y siendo los océanos los progenitores de la vida, lo más lógico sería pensar que no queden secretos por desentrañar de estos debido a la relevancia que tienen y la curiosidad que han despertado estos en el ser humano.

Pues no, solo un 5% del suelo marino ha sido fotografiado topográficamente. Esto significa que aproximadamente un 71% de nuestro planeta (el porcentaje de superficie ocupado por mares y océanos) es prácticamente desconocido. Esto es debido a que muy pocos aparatos están preparados para una exploración a profundidades mayores de un par de kilómetros, cuando la media de estos se sitúa en 4 kilómetros. Por eso a pesar de que nuestro conocimiento sobre océanos es relativamente extenso en lo que a oleaje, mareas, corrientes marinas y vida animal se refiere; podemos afirmar que conocemos más información sobre la superficie lunar o de Marte que del fondo de nuestros océanos.

EMULSIÓN DE DESHECHOS CONTAMINANTES EN LOS OCÉANOS, CALENTAMIENTO GLOBAL, HIPOXIA Y ACIDIFICACIÓN DE LOS MARES

La asimilación de los océanos como nuestro vertedero personal ha provocado cambios en los ecosistemas marinos provocando la rotura de la cadena alimenticia debido a que los deshechos vertidos en el agua provocan la muerte de animales marinos. Si la situación sigue así, la ONU estima que en el año 2050 habrá más plásticos que peces en los océanos.

Este no es el único problema provocado por la actividad humana, recientemente se ha observado una acidificación del agua de los océanos. Esto es provocado por la emulsión de CO2 a la atmosfera lo que provoca una pérdida del oxígeno en los mares, fenómeno conocido como hipoxia. En determinadas zonas de los océanos los niveles de oxígeno han descendido tanto que ya no queda horizonte para la vida.

La emulsión de CO2 también influye a los océanos acentuando el calentamiento global, derritiendo los polos y subiendo el nivel medio del agua en el planeta.

SITUACIÓN ACTUAL Y COMBATE CONTRA LA CONTAMINACIÓN EN MARES, PLANETA Y CALENTAMIENTO GLOBAL EN GENERAL

A partir de los datos presentados podemos afirmar que los océanos son el reflejo del maltrato que genera el ser humano hacia su propio ecosistema. Aunque por sentido de pura lógica debería evitarse la emulsión descontrolada de CO2 a la atmósfera o de plásticos y demás productos contaminante al medio ambiente las grandes potencias a pesar de ser advertidas en reiteradas ocasiones por la ONU, cumplen un plan referente al recorte de emisiones ineficiente.

En las grandes potencias ha habido desde hace unos años una tendencia general por parte de los gobiernos de las mismas por un retroceso en los logros por la protección medioambiental.

En USA desde la subida al poder de Donald Trump ,45° presidente de los Estados Unidos, se ha dado un giro a la normativa que protege el medio ambiente y la salud pública. Los retrocesos en materia medioambiental se justifican con la protección de puestos de trabajos y el crecimiento económico.

Esto abre el debate de si la protección del medio ambiente es algo antagónico con el capitalismo económico.

·         Algunos activistas como Naomi Klein, sostienen que para solucionar la situación entre medio ambiente y conflictos económicos climático es necesario cambiar el modelo económico hacia un sistema más planificado en lugar de eliminar regulaciones ya que el libre mercado no aporta ninguna respuesta que proteja realmente el medio ambiente.

·         Otros defienden actualmente determinados sectores de la industria se han concienciado y han aceptado una transición inevitable hacia las energías limpias y que en un futuro lo harán todas.

OPINIÓN PERSONAL

En conclusión, desde mi punto de vista opino que temas de carácter general que nos afectan a todos ya no solo como sociedad sino como ciudadanos del mundo, no deberían estar sujetos a intereses nacionales, económicos o de cualquier índole. Sin embargo este tipo de situaciones llevan sucediéndose desde que el hombre es hombre, el egoísmo en el individuo puede que sea algo miserable y digno de pena pero el egoísmo en la especie humana es la extinción.
Alicia Baca
 

 

 

 

 

 

 

 

jueves, 22 de marzo de 2018

ORCAS

Las orcas son mamíferos de la familia de los delfínidos, son también conocidas como ballenas asesinas, nombre debido a su alta posición en la cadena alimentaria, amenazadas solo por el ser humano.
Estos animales son conocidos por ser grandes depredadores, capaces de atacar incluso a leones marinos, ballenas y hasta tiburones. Además de su gran inteligencia, se ha descubierto que las orcas tienen cultura y hasta dialectos. El cerebro de las orcas es el segundo más grande del grupo de los mamíferos marinos (6.8 kg). Se ha descubierto que el cerebro de estos delfínidos contiene neuronas con la misma forma que las del cerebro humano. Asimismo la complejidad de su corteza cerebral es apabullante, casi superando a la humana.
La orca ocupa el tercer puesto en la lista de los seres vivos más inteligentes del mundo, con un cociente de encefalización (masa del encéfalo de un animal respecto a la masa que se esperaba que tuviese por su tamaño corporal) de 2.7-3.3. Las orcas tienen cultura, puesto que las poblaciones de estos cetáceoss (viven en vainas, grupos  de 6 a 40 miembros) se diferencian entre sí respecto a su estructura social (relación muy fuerte con sus madres, trabajo en equipo para la caza), sus vocalizaciones (el dialecto varía de una vaina a otra), su comportamiento (por ejemplo, se dice que las orcas de las regiones más frías son curiosas) y su alimentación.
Las ballenas asesinas son animales sociales, y utilizan el trabajo en equipo para realizar actividades tales como la caza, para la cual idean planes complejos . Además, las orcas tienen desarrollado el sentido de la empatía, ayudan a una orca si esta está imposibilitada o herida y crean fuertes vínculos con sus vainas a lo largo de su vida.
Isabel Penalba.

lunes, 5 de junio de 2017

CONTAMINACIÓN Y CAMBIOS EN EL CEREBRO DE LOS NIÑOS


En el periodo anterior a la adolescencia, la exposición permanente a los hidrocarburos policíclicos aromáticos (HPA) puede provocar en el núcleo caudado del cerebro cambios subclínicos, es decir, detectables con los medios normales de exploración pero, en principio, sin consecuencias patológicas..

Un estudio, llevado a cabo en el marco del proyecto BREATHE, examinó los niveles de contaminación de 39 escuelas localizadas en Barcelona e incluso tomó imágenes por resonancia magnética de 242 niños y niñas de entre 8 y 12 años.

El objetivo de este estudio fue investigar las secuelas que la exposición a los HPA en la escuela puede tener sobre el volumen de los ganglios basales de los niños, y también como una posible relación con el TDAH. Otras investigaciones anteriores habían observado firmemente que, en niños y niñas con dicho trastorno, esta estructura de sus cerebros presentaba un volumen reducido.

"Los resultados indican que la exposición a los HPA, y en particular al benzopireno, está asociada con una reducción del volumen del núcleo caudado, uno de los componentes de los ganglios basales", comentó Marion Mortamais, que es la principal autora de este estudio y la investigadora de ISGlobal.

Concretamente, se avisó que una elevación aproximada de 70 pg / m3 en la concentración interior y exterior de benzopireno estaba vinculada con una disminución de casi el 2% del volumen del núcleo caudado. Pero, sin embargo, se trata de una reducción de carácter subclínico, dado que no pareció estar vinculada de manera relevante con los síntomas del TDAH.

"Estos resultados se suman a la abundante evidencia científica que subraya la necesidad urgente de reducir la contaminación atmosférica, en particular la procedente del tráfico, y sugieren la conveniencia de reevaluar los máximos anuales que establece la normativa europea", afirmó Jordi Sunyer, catedrático de la Universidad de Pompeu Fabra y el jefe del programa de Salud Infantil de ISGlobal.
Aida García Osuna
Elena Franco Castizo. 

EN UN FUTURO PRÓXIMO, MÁS PLÁSTICOS QUE PECES


 

La cantidad de plástico que se desperdicia en los océanos está aumentando considerablemente. El plástico, en el medio ambiente, comienza enseguida a fragmentarse en partículas cada vez más pequeñas, capaces de ser transportadas a grandes distancias por el viento y el agua.  Algunas partículas son tan pequeñas que no pueden verse a simple vista. Pero, por pequeñas que sean, siguen siendo no biodegradables y tóxicas.

Un estudio de 2010 estima que entre 5 y 13 millones de toneladas métricas de plásticos terminan en el mar cada año. En la actualidad se calcula que de media hay 13.000 plásticos por milla cuadrada de océano, con un peso total de 100 millones de toneladas. Esto, está generando las llamadas “grandes manchas de basura”. En su gran mayoría están compuestas por fragmentos pequeños (menos de 4 mm) y dispersos en superficies gigantescas, por lo que es imposible verlas a simple vista, y mucho menos limpiarlas.

En las zonas centrales de los mares, el plástico está afectando al plancton, la clave de la cadena alimentaria marina, por lo que estamos generando una cadena alimentaria contaminada.

El 100% de las muestras de arena de playas de todo el mundo contienen contaminación por microplásticos, partículas tóxicas diminutas mezcladas con la arena. Ya se están formando “playas de plásticos” donde las partículas de plástico compiten con la arena natural. La más notable es Kamilo Beach, en el sur de Hawaii.

¿DE DÓNDE PROCEDE LA MAYORÍA DE LOS PLÁSTICOS QUE CONTAMINAN LOS MARES Y OCÉANOS?

La gran mayoría proviene del turismo costero. Ropa, botellas, latas, comidas, cigarrillos, juguetes de plástico y accesorios para bañistas, que bien se olvidan o se dejan en la arena como basura.

También de aguas residuales. En ellas se incluyen las aguas de saneamientos de las ciudades costeras y las redes de aguas que transportan basura, preservativos y jeringuillas. Todas ellas son vertidas indiscriminadamente al mar sin ningún tipo de acondicionamiento.

Y también pero en menor medida, la basura de los pescadores y los desperdicios de los buques. Sedales, redes, flejes, nasas...Y en general, kilos y kilos de basuras que se arrojan al mar deliberada o accidentalmente.
María José García Rodríguez.
Pedro Gómez Bonilla.

EL MEJILLÓN CEBRA

Este animal es conocido por mejillón cebra (Dreissena polymorpha). Su peligrosidad viene dada porque se extiende muy rápidamente por ecosistemas en los que antes no se encontraba, para causar diversos daños.
Se parece mucho al mejillón aunque realmente no lo es. Se adhiere al sustrato y su apelativo de “cebra” procede del dibujo que porta. Su longitud máxima son 5 cm y es una especie invasora además de producir cantidades de huevos extremas. Se extienden porque se adhieren al fondo de las grandes embarcaciones.
Los efectos más negativos que tienen son, primeramente, desplazar especies autóctonas, asentarse encima de poblaciones de otros moluscos preexistentes, matándolos. También se adhieren a estructuras y bombas de trasiego. Atascan las tuberías y por ello se debe gastar mucho dinero en la limpieza. El único pez que las devora es el Rutilus rutilus, de agua dulce pero no acaba con la población entera del mejillón cebra.
David Aldridge, en la ponencia inaugural dictada en el Congreso Europeo de Malacología, ha propuesto utilizar toxinas microencapsuladas que se basan en el modo de alimentación de los bivalvos. Es la filtración de partículas que están en suspensión en el agua, pero hay que comprobar que éste método no es dañino en otras especies.


  En EEUU, la presencia de este bivalvo invasor ha causado en unos diez años pérdidas por valor de unos 1.600 millones de euros. España no ha conseguido escaparse de la invasión del mejillón cebra: En 2001 se detectaba su presencia en Cataluña, en el bajo Ebro, y en la actualidad ha logrado instalarse en nueve comunidades autónomas.
Natalia Jiménez.
Alexandra Solís .

viernes, 17 de julio de 2015

LEPIDODENDRON, O CÓMO MORIR DE ÉXITO EN EL CARBONÍFERO.


Imaginemos que viajamos hacia atrás en el tiempo, hasta un período de la historia de la Tierra que los geólogos denominan Carbonífero, hace entre 360 y 300 millones de años. En el Hemisferio Norte encontraríamos extensísimos bosques húmedos asentados sobre suelos pantanosos. Una de las principales especies arbóreas sería Lepidodendron, el protagonista de esta historia.
¿Qué tipo de planta era Lepidodendron? Si nos fijamos sólo en su tamaño – hasta 30 o 40 metros de altura – diríamos que un árbol, y de los más grandes. Sin embargo, Lepidodendron está bastante lejos de los actuales árboles de todo tipo. Evolutivamente, está mucho más relacionado con los actuales licopodios y, en un sentido amplio, con los helechos. Su “tronco” apenas contenía lignina, lo que lo hacía más frágil y quebradizo que los árboles presentes. Si camináramos por un bosque carbonífero, probablemente encontraríamos muchos troncos de esta planta caídos, hundidos en el pútrido sustrato pantanoso. La descomposición anerobia de estos troncos se vería frenada por ciertos compuestos microbicidas almacenados en su corteza. Esto, junto con su enterramiento progresivo, siempre en condiciones anaerobias, originaría a la postre los grandes yacimientos de carbón.

El análisis de los abundantes restos fósiles de esta planta ha revelado que, a diferencia de sus parientes actuales, tenía poco xilema y carecía por completo de floema, el tejido que permite la distribución de las moléculas orgánicas elaboradas fotosintéticamente en las hojas. Esto plantea el problema de explicar cómo obtenían las partes inferiores de la planta el suministro de materia orgánica imprescindible para sus necesidades vitales. La respuesta se ha encontrado en la disposición de sus raíces cilíndricas. De cada una de ellas salían radialmente muchas y muy largas raicillas, varias de las cuales emergían del fondo pantanoso hasta la superficie. Allí, expuestas a la luz, sus células podrían hacer la fotosintesis. De este modo, las partes inferiores de la planta no necesitaban recibir moléculas orgánicas de las superiores.
Como puede verse, Lepidodendron había desarrollado sofisticados dispositivos anatómicos que facilitaban su vida en áreas pantanosas, haciéndole muy eficaz en la absorción de CO2 atmosférico. Durante millones de años, los extensos bosques de Lepidodendron dominaron el paisaje del Hemisferio Norte, Sin embargo, hacia el final del Carbonífero Superior (unos 310 millones de años atrás) comenzó a reducirse su área de distribución hasta, finalmente, desaparecer. ¿Por qué?
Según la hipótesis más aceptada, la causa de su declive fue la superadaptación a los pantanos de sus órganos subterráneos, la misma que le había garantizado el éxito ecológico durante un larguísimo período de la historia de la Tierra. El sistema de raíces y raicillas semisubterráneas hacía difícil que la planta pudiera arraigar en suelos secos y compactos. Además, ese sistema, al quedar enterrado en el suelo, imposibilitaría la nutrición de la parte inferior de la planta.
Los suelos secos y compactos se volvían más y más frecuentes conforme el clima evolucionaba hacia condiciones frías y áridas. Grandes masas continentales se aproximaban, en un colosal proceso tectónico que daría lugar  a un supercontinente y a la durísima glaciación permocarbonífera. Los continentes situados en el Hemisferio Norte sufrieron una progresiva aridificación que, originó, a su vez, el declive de las licofitas como Lepidodendron. El nicho ecológico de esta planta dominante fue ocupado por los antepasados de las actuales coníferas, mejor dotados anatómicamente (troncos con cilindros leñosos, raíces profundas, etc.) para vivir en climas secos y fríos.
En resumen, el planeta, al irradiar calor a través del manto y la corteza, cambiaba su fisionomía superficial y su clima, como tantas veces lo ha hecho a lo largo de su historia. Estos cambios llevaban a la extinción a ciertos seres vivos, al tiempo que abrían oportunidades evolutivas a otros. Desde este punto de vista, la historia de Lepidodendron es un ejemplo más de esta incesante dinámica planetaria que implica a la geosfera, bisfera, atmósfera e hidrosfera, todas ellas en continua interacción.

sábado, 4 de julio de 2015

APRENDIENDO A CAMBIAR EL MUNDO ENTRE TODOS

Los motivos que me impulsaron a emprender este nuevo proyecto son muy similares a los que expuse en otra nota hace dos años. Como dije entonces, constato una y otra vez que la práctica totalidad de mis estudiantes muestra un total desconocimiento de lo que son los poderes públicos, la Administración a sus distintos niveles, y la diferencia entre ésta, las empresas privadas y los colectivos ciudadanos. Llegan al extremo de exigirle a una asociación de vecinos lo que debería ser competencia de un ministerio, al ministerio o consejería lo propio de una empresa privada, y a ésta lo que habitualmente hace una ONG. Todas las instancias que acabo de mencionar suelen ser vistas como parte de la misma vaga nebulosa que planea sobre sus cabezas y que podrían describir como “los que mandan”, “los que tienen el dinero”, o, simplemente, “los de arriba".
Uno de los objetivos de la asignatura "Ciencia para el Mundo Contemporáneo" es (¡ay, era! ha desaparecido con la LOMCE, la malhadada ley Wert) conseguir que el alumnado valore la importancia de la ciencia en la vida actual, y desarrolle una capacidad crítica que le permita intervenir como ciudadano responsable en todos aquellos asuntos públicos que tengan una componente científica y tecnológica. No se pueden desarrollar estas capacidades sin un mínimo conocimiento de las relaciones entre administraciones,



sociedad civil y ciudadanía. Por ello decidí desarrollar todo el tercer bloque temático de la asignatura (aproximadamente el tercer trimestre) a través de un juego de rol, que también permitiría trabajar la búsqueda de información, la expresión oral, valores de respeto e interés hacia las opiniones ajenas, etc.
El proyecto se titula "Bilinguonia y Sierra Bonita: evaluación ciudadana de impacto ambiental". Se trata de una simulación de la discusión y, en su caso, aprobación de un proyecto de infraestructuras (autopista, línea de AVE, embalse) que afectan a un valioso espacio natural protegido. El Patronato del Parque Natural (en el que están representados múltiples agentes sociales y ciudadanos, científicos, ecologistas, administraciones, etc.) debe elaborar un informe favorable o contrario a dicho plan. El alumnado, en sus distintos roles, tiene que documentarse sobre las cuestiones económicas, sociales, ambientales y tecnológicas que van a determinar sus respectivas posturas en el debate: urbanismo, biodiversidad, gestión del agua, energías fósiles y renovables, agricultura intensiva y ecológica, desarrollo rural, etc. A continuación, el patronato analiza el plan de infraestructuras propuesto por la Administración. Si su informe final es negativo, la Unión Europea no financiará el plan y éste, demasiado costoso para las administraciones estatal y autonómica, no se llevará a cabo.
Los debates se prolongan durante varios días. Los distintos miembros del patronato argumentan sus posiciones, ayudándose en muchos casos de presentaciones en las que también reflejan los datos que han buscado en distintas fuentes, en apoyo de sus afirmaciones y propuestas. Finalmente, se vota el posicionamiento del patronato con respecto al plan. Dos alumnas ejercen roles de observadoras: una es una observadora interna, que levanta acta de los debates y nos informa periódicamente de lo ya tratado. La otra es una observadora externa al grupo, que registra la dinámica interna del mismo: alianzas, enfrentamientos, cambios de posición, ofertas y contraofertas, etc.La actividad termina con una autoevaluación de la misma, hecha tanto por el alumnado como por el profesor, que ha permitido poner de relieve algunos de los puntos fuertes y débiles de la misma.

domingo, 10 de mayo de 2015

UN RESPETO PARA LAS HIENAS - 2

En una anterior entrada presentábamos la asombrosa vida social de las hienas manchadas, que viven en grupos matrilineales liderados por una hembra alfa, al tiempo que las hembras muestran mayor tamaño y agresividad que los machos. Los genitales femeninos presentan un aspecto muy masculinizado, con un clítoris similar a un pene, y unos labios mayores que se asemejan a testículos.

En esta entrada presentaremos muy brevemente las bases fisiológicas de estos caracteres, así como una posible explicación evolutiva. Los machos adultos presentan unos niveles de testosterona en sangre superiores a los de las hembras, como cabría esperar. Sin embargo, las hembras tienen unos niveles más elevados de androstenediona, otra hormona androgénica (induce caracteres secundarios masculinos), pero de origen ovárico. Durante la etapa prenatal, ambos sexos tienen concentraciones muy similares de ambas hormonas. Sin embargo, el feto femenino está dotado de un enzima que le permite convertir la androstenediona en testosterona. Esta parece ser la causa de la acusada agresividad femenina, así como de su dominancia frente a los machos. En cuanto al mayor tamaño de las hembras y sus genitales masculinizados, también se podría explicar por la presencia de testosterona durnte algunas semanas de su desarrollo embrionario. Este “baño” precoz de testosterona sensibilizaría los receptores de hormonas androgénicas en muchos órganos embrionarios, de manera que una posterior exposición a estas hormonas, incluso a bajos niveles, desencadenaría una masculinización anatómica. Esto podría servir como explicación sucinta y aproximada del “cómo”, pero también hay que buscar un “para qué”, una utilidad (que no un propósito, no caigamos en finalismos) que nos explique la persistencia de este dispositivo fisiológico a lo largo de la evolución. Pues bien, la masculinización de las hembras de hiena manchada podría serles de gran utilidad social y ecológica al permitirles abordar con éxito las siguientes tareas:
1.- Su participación en las ceremonias de saludo, importantes para cohesionar el clan de cara a la caza cooperativa.
2.- La competición por presas frente a otros clanes y frente a otras especies depredadoras: leones, leopardos, etc.
3.- La defensa del territorio del clan, protegiendo para éste tanto el espacio de caza como las crías, que son las víctimas preferidas de otros clanes.
Aún queda algo importante por explicar: la causa original de que la selección natural generara y mantuviera este complejo mecanismo. Una hipótesis plausible supone que todo comenzó porque unos genitales femeninos masculinizados podrían favorecer a sus portadoras en las importantes ceremonias de saludo, claves para el reparto de comida y el reconocimiento de las jerarquías. Los cambios hormonales necesarios para conseguir esos genitales masculinizados, acarrearían, a su vez, las demás transformaciones morfológicas, fisiológicas y etológicas.

jueves, 9 de enero de 2014

TRES ESCENARIOS GEOGRÁFICOS PARA EL CALENTAMIENTO GLOBAL


En esta entrada intentamos reflejar cómo afectaría el calentamiento global a lo largo del siglo XXI a tres regiones muy diferentes desde el punto de vista climático, demográfico, económico y cultural. Se trata de una descripción cualitativa, muy sucinta y aproximada, con algunas afirmaciones que necesitarían una matización si queremos ser verdaderamente rigurosos. Pese a ello, creo que puede ser válida como primera aproximación para comprender lo que nos espera si no somos capaces de prevenir este calentamiento.

El calentamiento global: previsiones cualitativas para distintos escenarios geográficos.

Resumiremos algunas posibles consecuencias del aumento de temperatura a lo largo del siglo XXI en tres escenarios geográficos muy diferentes:

1º.-  Monzónico. Ej.: Golfo de Bengala Bangla Desh, Calcuta y Sunderbuns, Delta del Mekong, etc.

1.1.- Mayor intensidad y frecuencia de fenómenos atmosféricos de alta energía: lluvias torrenciales, ciclones, vientos monzónicos, inundaciones, etc. Dos causas:

- Más energía cinética de las moléculas gaseosas de la troposfera.

- Al desplazarse los cinturones climáticos hacia el Norte en el hemisferio N, las zonas de origen de los ciclones están más cerca de algunas áreas costeras muy densamente pobladas, como puede comprobarse en cualquier mapa.

1.2.- Adelanto en la llegada de los frentes lluviosos monzónicos, con la consiguiente perturbación en la maduración de los arrozales.

1.3.- Salinización progresiva de los acuíferos costeros. Posiblemente sea la consecuencia más difícil de prevenir y, por tanto, la más peligrosa a medio plazo.

Nótese que todos estos fenómenos sucederán sobre una región con una altísima densidad de población (afectarían directamente a algunos cientos de millones de personas) y a sociedades muy vulnerables a riesgos climáticos.

2º.- Mediterráneo. Incluye, en mayor o menor medida, todo el Sur de Europa, Norte de África y Oriente Medio.

Los modelos regionales más ajustados hasta ahora indican un incremento de temperaturas de 3ºC – 4ºC, así como una reducción de un 10% - 20% en las precipitaciones. Todo ello, en su conjunto, traería consigo una importante reducción en el volumen de agua disponible.

En el caso de Andalucía, lo anterior afectaría sensiblemente a dos de los sectores productivos más dinámicos de nuestra economía: la agricultura de regadío y el turismo. Probablemente obligaría a realizar cuantiosas inversiones en grandes obras de infraestructura para asegurar el abastecimiento de agua: trasvases de cuenca, embalses, desaladoras, etc. Todas estas infraestructuras, además de ser muy costosas, tienen un elevado impacto ambiental.

3º- Norte de Europa. Cuenca del Mar Báltico, Escandinavia, Islas Británicas, etc.

Los modelos prevén una mayor pluviosidad en forma líquida, junto a deshielos más rápidos e intensos, y probablemente una mayor frecuencia e intensidad de inundaciones. La temperatura más alta, junto con el aumento en la pCO2 atmosférica, podría incrementar el rendimiento fotosintético y, consecuentemente, la producción agrícola, al menos en ciertos cultivos. Otras consecuencias serían:

- Posibilidad de introducir nuevos cultivos, propios de regiones más meridionales: vid, cítricos, etc.

- Apertura de nuevas rutas de navegación a través del Ártico. Esto haría más rápido y barato el transporte de mercancías a gran escala entre los puertos europeos y asiáticos.

- Posibilidad de explotación de yacimientos de minerales, gas, etc. en lugares hoy inaccesibles.

Hay indicios de peso de que todas las predicciones relativas a esta área geográfica se están empezando a cumplir. Se han vuelto a cultivar viñedos en el Sur de Inglaterra, varios barcos mercantes han abierto nuevas rutas costeando el Ártico y los estados ribereños han desencadenado multitud de acciones diplomáticas para hacer valer sus derechos de explotación de las nuevas reservas minerales del Ártico.

Si comparamos los tres escenarios anteriores, observaremos fácilmente que las consecuencias del calentamiento pueden ser muy diferentes, dependiendo de la región del mundo que estudiemos. Profundizando un poco más, encontraremos que gran parte de las consecuencias más negativas recaen en escenarios geográficos muy densamente poblados y dominados por la pobreza, como BanglaDesh, Calcuta, Filipinas, delta del Mekong, etc. Por el contrario, algunas de las pocas consecuencias que pudieran ser positivas - como la extensión hacia el Norte de Europa de cultivos mediterráneos de alto valor añadido, o la explotación de recursos minerales en regiones árticas – se concentran en algunas de las regiones más ricas y desarrolladas del globo.

El lector o lectora inteligente sabrá relacionar estos hechos con las actitudes que países ricos y pobres (dicho de manera sumaria aunque inexacta) han mantenido durante las negociaciones para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Sin duda, el lector o lectora inteligente sabrá extraer las oportunas consecuencias.

 
 
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