Mostrando entradas con la etiqueta Education. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Education. Mostrar todas las entradas

martes, 21 de octubre de 2025

SOBRE EL ACOSO ESCOLAR - 1 / ABOUT BULLYING - 1

 

Sobre el acoso escolar – 1.

¡Ay, los temas que saltan a la actualidad! Se habla mucho de ellos, pero muy a la ligera. Allá van algunas consideraciones que, sobre este tema, me vienen a la mente:

  1. Hace tiempo, un supuesto experto en seguridad aérea me explicó que cuando un avión se estrella no era porque hubiera fallado una medida de seguridad, sino porque habían fallado simultáneamente dos o tres, quizá más. De no ser así, todos los días habría terribles catástrofes. Aplíquese esto a casos tan espantosos como el de esta muchacha.

  2. Al tratar de este fenómeno (llamémoslo así), me viene al pensamiento la famosa parábola hindú de los ciegos y el elefante. Algunos acarician su larga y flexible trompa; otros se abrazan a las patas columnares; otro palpa una enorme oreja; otro más se deja rozar por su cola,... Mientras tanto, el elefante comienza a moverse.

  3. La mayoría de los comentarios que he leído sobre esto - y son bastantes – me parecen inexactos, cuando no lamentables. Ni podemos cargar toda la responsabilidad sobre una de las partes implicadas (administración, profesorado, familias, presuntas acosadoras …) ni tampoco achacarla a algo tan etéreo como “la sociedad”. Esto último es correcto, pero dice poco sobre lo que realmente pasa. Hay que precisar más.

  4. Lo anterior no significa que cada parte no tenga su parcela de responsabilidad, pero no saquemos las cosas de madre. Pondré dos ejemplos:

    El profesorado. Como he leído recientemente (lamento no recordar dónde), no se puede tomar a una persona que acaba de graduarse en Química, Estudios Ingleses o Filología Hispánica y meterla en un aula con 30 adolescentes rebosantes de hormonas, inmersos en redes sociales y en la ultracompetitiva sociedad de HOY (abstenerse de replicar “cuando yo estudiaba ...”, por favor). Esta barbaridad sucede todos los días en cientos de centros docentes. Poco nos pasa.

    Las presuntas acosadoras. Parece que están siendo sometidas a un acoso que desprecia tanto la presunción de inocencia como las circunstancias que rodean este tenebroso asunto. Si en nuestras consideraciones van a primar la ley de Lynch y la ley del Talión, mal vamos.

Concluyendo, esta primera aproximación al tema me ha servido para decir algo acerca de lo que NO debería ser un tratamiento sensato del mismo. En otro artículo hablaré un poco de posibles maneras de abordarlo.

viernes, 25 de abril de 2025

SOBRE EDUCACIÓN Y PERSPECTIVA GLOBAL / ON EDUCATION AND GLOBAL INSIGHT

 

A través de Rosa Segura, leo una entrevista a David Bueno, que defiende la importancia de las artes (Música, Plástica, Teatro) en la educación, por contribuir a formar un cerebro abierto, flexible y adaptable. Esto me sugiere algunas reflexiones.

1. 1.- De acuerdo. Las Artes  contribuyen en gran medida a todo ello. Tienen un lugar importante en la educación de las personas.

2. 2.- De acuerdo también con los expertos en didáctica de las Matemáticas en que estas contribuyen a lo mismo a través de la concentración, estrategias de resolución de problemas, modelización de situaciones cotidianas, etc. También tienen un lugar importante en la educación de las personas.

3. 3.- De acuerdo, claro está, en que las lenguas extranjeras contribuyen a lo mismo y, además, a abrirse a otros estilos de vida y respetar otras culturas. También tienen un lugar importante en la educación.

4.4.- De acuerdo, como no podría ser de otra manera, en la enorme importancia de las Humanidades (Literatura, Filosofía, Historia, Lenguas y Culturas Clásicas) para la formación de mentes abiertas, con espíritu crítico, conocedoras y amantes de nuestras raíces culturales, capaces de poner en perspectiva los avances en otras áreas y los hechos que acontecen en nuestra sociedad. También para ellas hace falta un lugar destacado en la educación.

5.5.- De acuerdo - ¡cómo no! – en la enorme importancia de las Ciencias de la Naturaleza para que un cerebro en proceso de maduración comprenda, no sólo el mundo en que vive, sino cómo funciona esa apasionante aventura humana que es la Ciencia, lo que se le puede pedir (que es mucho)si se le alimenta lo suficiente, y también lo que no. Mi formación como biólogo me llevaría a desarrollar mucho más este punto, pero me voy a contener.

Podría seguir con otros ámbitos de la experiencia y el conocimiento humanos (Educación Física y Deportiva, Tecnología, varias Ciencias Sociales, etc.), pero alargaría excesivamente esta nota. Espero que mis compañeros profesores de todos ellos sepan disculparme: sus áreas de conocimiento son igualmente importantes para la educación de las personas .

Lo que sí me gustaría resaltar son estas dos ideas:

A.- Todos los argumentos anteriores sobre la contribución a la educación de las distintas áreas del conocimiento y experiencia humanos están desarrollados desde hace decenios en los documentos oficiales de nuestra legislación educativa. Estos documentos son prescriptivos (no meramente orientativos) para todo el profesorado español. Existen documentos similares, con las peculiaridades de cada sistema educativo, en todos los estados.

B.- A pesar de lo anterior, seguimos debatiendo la importancia de esto y aquello en la formación de las personas. ¿Causas? Seguro que todo el mundo puede apuntar varias. Por mi parte, ahora sólo diré que algunas son imputables al propio sistema educativo escolar (en mi opinión, mal resuelto), otras a la desidia y falta de financiación de nuestras administraciones, y otras a lo que entiendo es una enorme hipocresía social sobre la educación. Este último grupo de causas es quizá el menos estudiado, así que hablaré más extensamente de él en otro momento.

Espero respuestas a estos últimos interrogantes. Leeré con atención todas, incluso las más simplonas.

Rubén Nieto.

jueves, 26 de septiembre de 2024

RAZONES PARA MANIFESTARSE / ARGUMENTS TO TAKE PART IN SOME DEMONSTRATIONS.

 Esta entrada se aparta un poco de los temas habituales en este blog, pero ya sabéis que los medios habituales no suelen dar cobijo a estas ideas, así que usaremos algunos medios no habituales.

This post is far away from the common subjects typical in this blog, but, as you may know, the big media don't usually cover these topics. Therefore, we'll employ other media like this one.

Hace poco leí en algún medio digital un artículo acerca de conflictos sociales y ambientales que afectan al conjunto de la población. Esta lectura   me ha sugerido, por contigüidad de ideas, una reflexión sobre las razones que pueden llevarnos a acudir a manifestaciones. Muchas personas, especialmente jóvenes, argumentan la inutilidad de estas movilizaciones.  Al parecer, en una mayoría de casos, no logran sus objetivos. Esto me ha llevado a enumerar algunos motivos para asistir a manifestaciones o a otras movilizaciones relacionadas.. No agoto la lista  de argumentos; por el contrario, he omitido aquellos más utilizados y, por tanto, conocidos. Los que aquí presento podrían ser algo más originales, al menos en parte. Allá van:

1.  La asistencia a movilizaciones públicas permite contactar con personas y grupos que comparten parecidas ideas, opiniones, anhelos, fobias, etc., y que a veces ni siquiera se conocían.

2. Muy en relación con lo anterior, la participación en movilizaciones tiene una importante función afectiva. Frecuentemente, la presión unidireccional de los grandes medios – y de quienes se hacen eco de estos medios – es tan intensa que nos lleva a creernos casi los únicos “raritos” que sostienen una determinada visión de las cosas. Pues bien, en una concentración o manifestación uno puede descubrir que no está solo en sus opiniones y reclamos. No solo hay más gente como nosotros, sino que además la tenemos a nuestro lado. Puede que seamos minoritarios, pero, al menos, “somos”, y esto es reconfortante.

3. A veces se consigue una parte de nuestras demandas, especialmente cuando consideramos las movilizaciones en el marco de estrategias más amplias y duraderas. Seamos imaginativos: una medida para alcanzar determinado objetivo puede ser salir a la calle tras una pancarta (aunque no siempre es la más adecuada), pero hay otras muchas acciones posibles, desde el bloqueo del departamento de atención al cliente de una gran empresa con miles de reclamaciones, hasta un serie de charlas y coloquios que creen en cierta universidad un ambiente favorable a nuestras demandas, pasando por un divertido pasacalles navideño-reivindicativo en el centro comercial de una ciudad.

4. Luego está, por supuesto, la dignidad. Si no me equivoco, fue Luther King quien dijo que cuando nuestros descendientes juzguen los tiempos actuales, no les extrañará el ruido de los malvados, sino el silencio de las buenas gentes. Ante esto, conviene que nuestros tataranietos no tengan que preguntarse dónde estuvieron metidos el abuelito y la abuelita cuando sucedió tal o tal otro dramático acontecimiento.

En resumen, tras todo lo anteriormente expuesto subyace lo que parece una de las claves de este asunto. Dicho sin rodeos: sentido de lo colectivo versus individualismo. Puede que el mayor triunfo de las élites económicas, políticas y mediáticas sea habernos convencido de que es mejor que nos dediquemos a nuestros problemas individuales, y dejemos de lado lo de todos (lo público, lo “político”, en el mejor sentido de la expresión). A lo sumo, podremos relacionarnos uno a uno con nuestros superiores, pero nunca horizontalmente con nuestros iguales.

En consecuencia, cuando una persona decide participar en algún tipo de movilización social, como una manifestación, puede equivocarse, obviamente. Sin embargo, hay un aspecto de su decisión en el que seguramente acierta. Ha elegido la vía colectiva para la defensa de algún derecho, en sentido amplio: salud, educación, asistencia social, medio ambiente, derechos relativos a las mujeres, inmigrantes, etc.(la lista es enorme). Esta asunción de lo colectivo, esta pertenencia al hilo rojo de quienes trabajan por mejorar nuestro mundo, es lo que las élites gobernantes no os van a perdonar, lo que les pone de los nervios. Sin embargo, a algunas personas nos parece un hermoso propósito para nuestras vidas.

Rubén  Nieto.

sábado, 6 de julio de 2024

EL ALCOHOL EN NUESTRO CUERPO - 3 / ETHANOL INSIDE OUR BODY - 3

 




Este es el tercero y último de una serie de tres artículos que tratan de presentar, en términos sencillos y divulgativos, algunos de los efectos del alcohol etílico en nuestro cuerpo. En principio, su público "blanco" debería estar formado por estudiantes de 4ºESO,1º y 2ºBachillerato, junto con su profesorado. No obstante, pienso que puede ser de interés para muchas otras personas. Creo que puede ser considerado como un texto divulgativo de nivel medio-bajo. Cualquier comentario, crítica, observación, matización, etc. será bienvenido.

This is the third of a three-articles series aimed to show some effects of ethanol in our body. Its target public should be made up of 15–17-year-old students and their teachers. Furthermore, it could be also interesting for much more people. Any comment, criticism or opinion will be welcome.


En el artículo anterior vimos algunos acontecimientos provocados en nuestro organismo cuando ingerimos una importante cantidad de etanol o alcohol etílico, presente en muchas bebidas: caída de la glucemia, desabastecimiento de glucosa en varios órganos, pérdida de la capacidad de regulación e la temperatura corporal al tiempo que nuestro cuerpo se enfría, etc.

Cuando esta situación se hace muy intensa o prolongada, las neuronas del hipotálamo y otras regiones encefálicas comienzan a morir. Más y más redes neuronales se “apagan” progresivamente. La corteza cerebral se desconecta parcialmente, la motora y el cerebelo también (nuestros movimientos se descoordinan) y, como el hipotálamo controla muchas conductas automáticas del cuerpo (apetito, sed, sensaciones de frío o calor, etc.) estas se ven afectadas. Podemos alcanzar el temido coma etílico.

Si el hígado es relativamente pequeño - cosa que ocurre en niños y adolescentes - o está ya afectado y medio inutilizado por un alcoholismo crónico, las consecuencias pueden ser especialmente graves, llegando incluso a la muerte.

Pero prosigamos con los daños inducidos por el etanol, que no son solamente cerebrales.

Para metabolizar el etanol, las células que forman nuestro hígado emplean una molécula conocida como NAD+. Esta, como consecuencia de su acción sobre el etanol, se transforma en NADH (en términos químicos, diríamos que se “reduce”), que, a su vez, permite obtener una importante cantidad de energía. Parecería que el resultado es positivo para nuestro cuerpo, pero no es así. Se puede obtener esa y más energía de maneras mucho más inofensivas. En cambio, los efectos colaterales del proceso descrito son muy nocivos para el organismo. Veamos algunos de ellos.

  1. Para que el NADH formado al metabolizar el alcohol produzca energía, es necesario que nuestras células hepáticas empleen grandes cantidades de oxígeno. Al usar éste, es inevitable que se formen las llamadas “especies reactivas de oxígeno” (ROS, por sus siglas en inglés), que son muy tóxicas, aceleran el envejecimiento celular y pueden generar tumores hepáticos.. Es muy conocido el hecho de que el alcoholismo crónico aumenta la probabilidad de desarrollar cáncer de hígado: aquí tenéis una de las causas.

  2. La transformación del etanol en ácido acético se hace a través de varios productos intermedios que son también el punto de partida para la síntesis de lípidos o grasas en nuestro hígado. Esta es la razón de que el alcoholismo favorezca la acumulación de grasas, con todos los problemas cardiocirculatorios que esto implica.

  3. Cuando la cantidad de alcohol etílico a metabolizar es elevada, el NADH formado alcanza tal concentración que satura los sistemas celulares que, a partir de él, producen energía. Esto, a través de varios pasos intermedios, lleva a que el alcohol se mantenga más tiempo circulando en la sangre (su efecto se prolonga) y a la formación de un importante volumen de agua que, al ser expulsada por la orina, arrastra sodio y produce cierta deshidratación, típica de la sensación de resaca.


He tratado de presentar algunas consecuencias nocivas de la ingesta de alcohol etílico, presente en tantas bebidas. Cuando esta ingesta es muy intensa o, sobre todo, se repite con regularidad, sus efectos se van acumulando y se hacen más destructivos. De ahí que el alcoholismo esté, desde hace tiempo, conceptualizado como una intoxicación que puede llegar a ser muy severa. Por supuesto, en estas líneas quedan muchas cuestiones importantes sin tratar. Me parece, sin embargo, que en ellas hay suficiente información como para que seamos conscientes de la gravedad del alcoholismo y, en consecuencia, nos mantengamos alejados de posibles intoxicaciones etílicas.

Rubén Nieto

domingo, 17 de diciembre de 2023

LA EDUCACIÓN NO PUEDE ALIMENTARSE DE SÍ MISMA / EDUCATION CANNOT FEED ON ITSELF.

 

Hace algún tiempo leí a un responsable de un MAES (Máster en Educación Secundaria, obligatorio para trabajar en la Educación pública) quejarse de que, por mucho que intentaran que su alumnado se cuestionara sus concepciones sobre el aprendizaje (ya sabéis, memorístico versus significativo y todo eso), apenas lo conseguían. Jóvenes de veintipocos años, con educación superior y todo el ímpetu que se supone a esa edad, resultaban de lo más tradicionalistas a la hora de analizar cómo debería ser el aprendizaje de nuestros niños y adolescentes. Al preguntarse por las razones de esta mentalidad – dejo a un lado, por el momento, lo que tenga o no de acertada – la atribuía a una poderosísima fuente de ideas previas: su propia experiencia como alumnos de Primaria, Secundaria, Bachillerato, etc.

Creo que, en lo esencial, esta persona tenía razón. Repito que no me voy a enzarzar en una discusión sobre cómo se aprende, ni, mucho menos, cómo debe plantearse su trabajo el profesorado. Me interesan las ideas previas, la concepción del mundo – o de una parte de él – que todas las personas tenemos. Si nuestras ideas están enraizadas en algo tan inconsciente como lo que hemos vivido desde muy niños, mal vamos a hacerlas conscientes, y, por tanto, mucho menos podremos someterlas a crítica. Nuestras primeras etapas vitales están teñidas de afectividad (la racionalidad llega después) y ¿cómo vamos a ir contra nuestros afectos? Esto explicaría, entre otros fenómenos, por qué la Iglesia se aferra con fuerza a ocuparse de la educación de niños y adolescentes.

Sin embargo, lo que si es posible para este público (jóvenes universitarios veinteañeros, estudiantes del MAES) es cuestionar con argumentos o pseudoargumentos lo que vienen a “enseñarles” algunos profesores de este máster.  En algunos casos, estos últimos adoptan un papel de “predicadores” de una buena nueva pedagógica, lo que justifica, por supuesto, la reacción: “¿Este/a me viene ahora con estas chorradas, a mi que llevo 20 años de estudiante, me va a decir cómo hay que enseñar?” En otras ocasiones, el alumnado (el profesorado de Secundaria mañana) se remite a argumentos de sentido común (“los insectos siempre han tenido seis patas : yo te lo digo y tú me lo cuentas después”), ad hominem (“este será un desertor de la tiza”) o incluso recurre a conspiranoias (“la secta de los pedagogos se ha apoderado del Ministerio/Consejería”). Casi cualquier cosa vale antes que admitir que unos supuestos advenedizos nos digan cómo tenemos que enseñar.

Esto tiene mala solución. Recordemos que costó varios siglos sustituir la Física del sentido común por la de Galileo y Newton, y tampoco estoy seguro de que el paralelismo sea completamente válido. En cualquier caso, hay algunos hechos que están muy apoyados en evidencias. Por ejemplo, que nuestros estudiantes no aprenden, ni mucho menos, lo que los documentos oficiales dicen que deben aprender. Claro que, al ser la educación un fenómeno multifactorial, cada actor educativo (administraciones, profesorado, familias, alumnado, etc.) puede cargar en otros actores la responsabilidad de los malos resultados. Lo que no es de recibo es que la educación se alimente de sí misma, también en sus resultados negativos. Urge hacer una reconstrucción racional del proceso educativo y llevarla a las aulas. Pero no va a hacerse.

domingo, 22 de agosto de 2021

EL MÉTODO CIENTÍFICO NO EXISTE / THE SCIENTIFIC METHOD DOESN'T EXIST

 


Isaac Newton

Lo sé, suena un poco fuerte, aunque estaremos de acuerdo en que sirve para llamar
la atención. Pero no es este el objetivo de tan lapidaria frase. En realidad, con ella pretendo poner el foco en un tópico demasiado extendido entre el profesorado de ciencias. En muchos libros de texto, especialmente de Física y Química, aparece un tema inicial sobre “el método científico”. Este se nos muestra como una sucesión de pasos a seguir por quien pretende hacer una investigación científica: observar un fenómeno, formular una hipótesis que lo explique, etc. En realidad, este supuesto método universal es descrito como una especie de receta infalible. Si sigues esos pasos, haces Ciencia. Así de sencillo.

Gregor Mendel
Es muy frecuente que el profesorado de Ciencias (Física, Química, Biología y Geología) comparta esta visión “clásica” de la metodología científica -rígida y estereotipada – y la refleje en sus clases. Conozco bastantes colegas que empiezan el curso con una unidad sobre el método científico, así entendido, para, a continuación, hacer lo contrario -presentación dogmática de resultados, sin atención a cómo se obtienen - durante el resto del curso. Pero esta es otra historia, de la que ya nos ocuparemos.

Lo que quiero transmitir en este artículo es que la ciencia no funciona así. Sería demasiado simple, algo así como seguir escrupulosamente, paso a paso, una receta para hacer albóndigas. Si tiene la receta y los ingredientes, cualquier persona, en cualquier momento, puede hacer albóndigas, y le saldrán igual de buenas – o de malas – que a las demás.

Charles Darwin
Obviamente, los científicos no siguen ninguna receta universal e infalible. Utilizan distintas aproximaciones, reformulan sus problemas e hipótesis, a veces dan palos de ciego y discuten, discuten mucho entre ellos. Por otro lado, los procedimientos, técnicas y presentación de datos varían mucho de una disciplina a otra, e incluso dentro de ellas. Por ejemplo, dentro de la Biología, las diferencias en estos aspectos entre la Genética Molecular y la de poblaciones, o la Ecofisiología y la Etología, son abrumadoras. Lo mismo puede decirse de la Geología (Cristalografía y Estratigrafía), Física (Electrónica y Termodinámica) o las Ciencias Sociales.

Albert Einstein
Esto no debe extrañarnos. Al fin y al cabo, las disciplinas científicas son constructos humanos y, como tales, están sujetas a las mismas vicisitudes que sus creadores: nacen, crecen, maduran, interaccionan entre si, dan lugar a otras y se extinguen, a veces dividiéndose o transformándose en nuevas disciplinas. Lo que realmente existe es la Naturaleza y la Sociedad; las ciencias son distintas aproximaciones - humanas - por tanto, temporales y perecederas – a ellas.

¿Significa todo lo anterior que en Ciencia “todo vale”? ¿Podemos interpretar la ausencia de un método único, rígido y lineal, como indicadora de un caos metodológico, en el que cada científico hace lo que buenamente sabe, puede o quiere, teniendo todo el mismo valor, o la misma falta de valor? Por supuesto que no. Entre la receta para hacer albóndigas y el haga-usted lo-que-quiera-que-yo-responderé-lo-que-me-dé-la-gana, hay todo un abanico de procedimientos, reglas flexibles, tradiciones, normas consensuadas, etc., que configuran lo que Lee McIntyre ha dado en llamar la actitud científica1, muy definitoria del conjunto de ciencias (al menos, las que tratan de la Naturaleza), aunque teniendo siempre en cuenta que se trata de un repertorio flexible, adaptable a disciplinas, subdisciplinas y problemas concretos.

En un próximo artículo desarrollaré lo que deberíamos entender por actitud científica y cómo puede servirnos para distinguir ciencias de pseudociencias, además de proporcionarnos argumentos frente a amenazas tales como el negacionismo del cambio climático, los antivacunas, el creacionismo, etc.

1McIntyre, L.(2020): La actitud científica. Una defensa de la ciencia frente a la negación, el fraude y la pseudociencia.Trad. Rodrigo Neira. Ed. Cátedra, Madrid.

miércoles, 3 de marzo de 2021

PENSAMIENTO MILLÁN-ASTRAY

 ¿Habéis oído hablar del “pensamiento Millán-Astray”?  No lo sé, pero seguro que os habéis topado con él en más de una ocasión. Resulta que el famoso fundador de la Legión absolvía a sus caballeros legionarios con el siguiente razonamiento:

“Ningún legionario comete jamás un delito, sea este robar, matar violar o cualquier atrocidad imaginable. No lo comete porque, si lo hace, en ese mismo momento deja de ser caballero legionario.”

Esta argumentación podrá pareceros una infantil falacia lógica, pero la usamos constantemente en nuestra vida. Uno de los gremios a los que más se lo oigo es el de los filósofos y profesores de filosofía (no es lo mismo). Para empezar, asimilan “filosofar” con “pensar”. Si eres filósofo/a, piensas, y si piensas, eres filósofo/a. A partir de esto, es fácil hacerse algunas preguntas inquietantes. Por ejemplo, ¿las personas que no somos filósofas no pensamos? ¿una bióloga, un carpintero, un topógrafo o una administrativa no pueden pensar? ¿o, acaso cuando les da por hacerlo ascienden a la categoría inefable de los filósofos? Si nos centramos en el campo de la educación, ¿solo la enseñanza de la filosofía pone en juego el pensamiento? ¿los estudiantes solo piensan cuando estudian filosofía? ¿Solamente los profesores de filosofía piensan, mientras los demás tenemos unas facultades mentales disminuidas?

Todas estas preguntas me llevan a considerar inaceptables palabras como estas escritas por Marina Garcés, filósofa (ella sí) cuya obra, por otro lado, estimo grandemente: “Contra la estandarización de la escritura y del pensamiento es imprescindible, por tanto, seguir escribiendo filosofía, filosofar enseñando, enseñar a escribir. La filosofía no es, así, un patrimonio humanístico en peligro de extinción … sino el arma más potente para que la universidad, ella sí en peligro de asfixia, no acabe de convertirse en una gran empresa global de producción en serie de profesionales ultraespecializados y de conocimiento redundante y estéril” (Garcés, M. 2016: Filosofía inacabada. Galaxia Gutenberg, Barcelona).

¡Filósofos al rescate! ¿Qué haríamos sin ellos? Simplemente, seríamos robots adocenados, no como antes, cuando se enseñaban tantas horas en el sistema educativo, y la ciudadanía mostraba tanto espíritu crítico. No hay más que mirar hacia atrás para saber que cualquier tiempo pasado fue mejor.

Intentando ser justo, he de decir que la anterior cita no retrata, ni mucho menos, el pensamiento real de Marina Garcés. Sin embargo, párrafos como este, demasiado frecuentes entre filósofos, apenas esconden su estilo “Millán-Astray”. Podría encontrar, sin demasiada dificultad, citas más directas, aunque quizá no tan elaboradas. Y no es que no tenga su pizca de razón, pero me temo que a estos filósofos (muy necesitados, por otro lado, de apoyo, sobre todo en Bachillerato) les haría falta un poquito de humildad.

En fin, me consolaré suponiendo que al escribir estas líneas me he convertido, siquiera sea por unos instantes, en un ser pensante como ellos. Al igual que un legionario que comete una tropelía – más bien, al revés – he ascendido y me he mantenido fugazmente en el exclusivo Olimpo de los filósofos.

 

martes, 14 de abril de 2020

ENSEÑANZA DURANTE EL CONFINAMIENTO: CAMBIO DE PRIORIDADES

A raíz del repentino confinamiento, la escuela ha saltado por los aires. Se acabó la normalidad, y todo intento de fingir que la actividad docente se mantiene como si tal cosa, por mucho que se aderece de nuevas tecnologías, teletrabajo, etc., está condenada al fracaso, si no al ridículo. Expondré sucintamente en qué me baso para tan categóricas afirmaciones. Adelanto que mis tesis coinciden en buena parte con lo expuesto por Guadalupe Jover en un atinadísimo artículo publicado en El Diario de la Educación. 
Mi mayor discrepancia no radica tanto en el análisis de la situación como en las consecuencias que extraigo de él. Parto de una obviedad que, sin embargo, conviene tener muy presente: estamos ante una situación única. Jamás el sistema educativo ha tenido que hacer frente, de un día para otro, a algo parecido. Por tanto, es normal que todos (repito, todos: profesorado, estudiantes, familias, incluso la propia Administración) estemos desorientados y titubeemos sobre cómo actuar. Admitámoslo. Cualquier intento de fingir normalidad está condenado al ridículo. 
 Si damos por buena la premisa anterior, habrá que admitir que no podemos intentar desarrollar unas actividades lectivas “normales”, solo que a distancia. Hay muchos motivos, y empiezo por el que creo más importante: el profesorado y la administración no pueden ofrecer “clases normales” cuando el alumnado y sus familias están viviendo una situación traumática, encerrados semanas enteras en sus casas, conviviendo en un espacio reducido y con una amenaza invisible pero cada vez más presente, viendo como familiares dejan de trabajar y no saben si volverán a hacerlo, … Desde luego, una situación de estrés prolongado en el tiempo es lo menos aconsejable para desarrollar un aprendizaje “normal”. 
 Añadamos, además, otra obviedad. No se puede transformar un sistema educativo presencial en otro a distancia, literalmente, de la noche a la mañana. Una cosa es utilizar recursos online y comunicaciones a través de las nuevas tecnologías – en mayor o menor medida, la mayor parte del profesorado ya lo estábamos haciendo – y otra muy distinta, pasarse en bloque a un modelo 100% no presencial, con todo lo que esto implica: currículo modificado, evaluación, actividades de todo tipo, etc. La propia infraestructura proporcionada por la Administración, que ya deja bastante que desear en condiciones normales, ahora se revela claramente insuficiente, a pesar de los esfuerzos que se están haciendo. Por otro lado, nuestra formación, experiencia e incluso manera de pensar están totalmente orientadas hacia una enseñanza presencial, aunque usemos cada vez más herramientas telemáticas. En definitiva, padecemos de escasez de recursos, formación y tiempo para abordar con éxito un cambio tan grande. 
Si por el lado de la administración y el profesorado, las insuficiencias son notables (a pesar de los esfuerzos, insisto), veamos qué sucede en los hogares y familias. A estas alturas no debería hacer falta hablar de las enormes desigualdades sociales en el acceso a recursos TIC, material de estudio o, simplemente, lugar apropiado para el mismo. En un modelo presencial, esto puede ser parcialmente compensado en el centro de enseñanza. Ahora es imposible. La famosa “brecha digital” puede desembocar en un abismo social.
 Si antes de la pandemia, la situación en muchos hogares ya era difícil, imagínense hora. ¿Cuántos miles de pisos de 60 metros cuadrados o menos albergan familias con dos o tres niños, padres con trabajo en precario (a menudo sin empleo), algún abuelo en situación de riesgo (o, peor aún, aislado en su domicilio), un o ningún ordenador, una mala conexión a Internet – si acaso – un adulto teletrabajando, etc.? ¿Se imaginan la tensión continua obligados a convivir las 24 horas, día tras día y sin respiro, en estas circunstancias? ¿Podemos pretender que niños y adolescentes estudien a distancia las 11 asignaturas de, por ejemplo, primero de ESO con “normalidad”? 
Por último, pero no menos importante, esta situación pone en primer plano la importancia del factor humano, de la cálida presencia de las personas que están implicadas en el hecho de aprender y enseñar. Esto es tanto más importante cuanto menor es la edad de los estudiantes. Es necesario estar frente a frente para desarrollar las interacciones entre todos nosotros necesarias para aprender. 
 Ante esta situación, que debemos reconocer difícil, ¿qué podemos hacer los enseñantes? Mucho, sin duda, como todas las profesiones que son de intervención social. Allá va mi opinión. En primer lugar, redefinir nuestros objetivos. Tal vez debamos olvidarnos de desarrollar una programación pensada para otras circunstancias muy diferentes. En lugar de ello, deberíamos determinar en qué podemos ser más útiles para nuestro alumnado, ante lo que está experimentando ahora. Mal asunto si la educación que ofrecemos no puede ayudarles a comprender y afrontar la difícil situación en la que nos encontramos. 
¿Qué medidas tomar como docentes? En mi opinión, habría que proporcionar a nuestro alumnado actividades y recursos que les permitan entender lo que está pasando (aproximarse, vale, que esto no lo comprende del todo nadie), otros que les permitan relajarse y aprender sin estrés añadido: lecturas, vídeos, etc. que tengan un valor formativo en sentido amplio y contribuyan a desarrollar habilidades como la lectura, la escritura, la interpretación de una imagen, etc. Muy importante también será desarrollar el espíritu cooperativo y solidario, así como el pensamiento crítico: ¡qué magnífica ocasión para analizar bulos que circulan por las redes, enseñar a rastrear las fuentes, distinguir ciencia de pseudociencia, etc.! Pero todo ello sin agobiar, muy al contrario, aprovechando la ocasión para que se pueda aprender sin añadir más presión a la que ya estamos todos sufriendo. Para ello sería necesario relajar la carga de tareas y plantearnos unos mecanismos de evaluación, si es que ha lugar, más acordes con estas circunstancias excepcionales. 
Queda por abordar la difícil cuestión del “cierre” del curso. En mi opinión, solo es difícil en el caso de los cursos terminales de etapa, las pruebas de acceso a la Universidad y las prácticas en empresas en la formación profesional. Se trata de cuestiones más específicas cuyo debate (al menos en algunos aspectos) merecerá un artículo dedicado a ello. En el resto de los cursos y niveles, sobre todo si el cierre de los centros educativos se prolonga, a mí no me dolerían prendas en darlo por terminado con lo que se ha hecho hasta ahora más lo que estamos haciendo no presencialmente, pero esto último siempre a título complementario. Los profesionales de la enseñanza sabremos como tener en cuenta en nuestras programaciones futuras todo lo que no se ha hecho - o se ha hecho de manera diferente a la prevista - en este curso. 
El sistema educativo tiene que ser lo suficientemente flexible como para asumir y metabolizar un curso anómalo. Si no lo es, entonces merece que este bichito o cualquier otro agente lo ponga patas arriba.

sábado, 14 de julio de 2018

IGNORANCIA POR EXCESO DE INFORMACIÓN

Leo a Marina Garcés. ¿Cómo he podido vivir hasta ahora, filosóficamente hablando, sin conocer sus escritos? Entre las muchas ideas sugerentes de su librito “La Ilustración Radical”, encuentro la siguiente, que aunque ya conocida, está formulada de manera muy esclarecedora. El volumen de información que nos rodea es abrumador. Resulta completamente imposible prestar un mínimo de atención a toda ella, requisito previo para poder seleccionar la más relevante, procesarla y utilizarla en nuestras propias elaboraciones intelectuales. Según Garcés, esta situación genera impotencia y dependencia: "Puesto que no podemos formarnos una opinión sobre todo lo que nos rodea, seguimos o nos apuntamos a las que otros nos ofrecen ya formateadas, sin tener la capacidad de someterlas a crítica.” Sigo citando a Marina Garcés. “Cada época y cada sociedad tienen sus formas de ignorancia... La nuestra es una ignorancia ahogada en conocimientos que no pueden ser digeridos ni elaborados” (La Ilustración Radical, pág.51). Si aceptamos este diagnóstico, las implicaciones educativas son de vértigo.

domingo, 11 de marzo de 2018

EL REGGAETÓN

Que existe esa canción que te hace llorar cada vez que la escuchas no es ningún secreto. El secreto es el por qué. ¿Qué efecto produce la música que escuchamos en nuestro cerebro? Escuchar música clásica durante, al menos, media hora al día proporciona al cerebro un mejor ambiente para desarrollar ideas y restablecer conexiones neuronales, mejorar la concentración y el proceso de aprendizaje. A su vez, la salsa relaja y activa al mismo tiempo, el rock provoca fuerza por el aumento de adrenalina y el reggaetón causa el placer y la tranquilidad del oyente. Sin embargo si la música no es de agrado personal podría producir el efecto contrario. De cualquier modo, asegurar que el único influyente en nuestro estado de ánimo es el ritmo sería mentir. La psicóloga infantil Daniela Muñoz asegura que los menores de doce no comprenden el significado de estas letras e imágenes sexuales y que, por lo tanto, afectan a su mente y sus sentidos. Asegura que el reggaetón y, más concretamente, las canciones sexualizadas, angustia a los niños y provoca un impacto negativo en su desarrollo cognitivo, pues dice que, para los niños, la música debe ser apropiada y cumplir con un objetivo formativo, promover el aprendizaje y la identificación con modelos adecuados de conducta. Esto se debe a que a tan temprana edad no comprenden el significado de las letras y las imágenes complejas, agresivas o sexuales. Una de cada cuatro mujeres ha sufrido acoso sexual en el transporte público. Más de 750 millones de niñas fueron casadas siendo menores de dieciocho años. Unas 120 millones de mujeres, dos de cada tres, han sufrido violaciones o agresiones sexuales a lo largo de sus vidas. 200 millones de mujeres sufren o han sufrido mutilación genital. Ocho de cada diez fueron mutiladas antes de cumplir los cinco años. Las mujeres y niñas suponen el 71% del conjunto de las víctimas de trata de seres humanos, y tres de cada cuatro son raptadas para fines sexuales. Una de cada diez mujeres (únicamente europeas) aseguran haber sufrido ciberacoso a la edad de 15 años, siendo que desconocidos enviaban mensajes exigiendo fotografías de sus pechos o vídeos de sus masturbaciones. Una de cada cuatro niñas asegura no sentirse protegida en los servicios escolares, temiendo que algún compañero las moleste. En 2015 el 23% de las universitarias estadounidenses aseguraron haber sufrido algún tipo de acoso durante su estancia en las residencias; el 28% de las denuncias realizadas por las alumnas fue ante los funcionarios del campus. El 70% de mujeres ha sufrido algún tipo de maltrato por parte de su pareja. Es de conocimiento común que lo que oímos y lo que vemos afecta a nuestro comportamiento y, ¿quién no se indigna al escuchar que otra mujer ha sido asesinada a manos de su pareja? Indignarse ya no es suficiente. Debemos tener el conciencia suficiente para ser críticos con lo que nuestros hijos e hijas ven en internet. Las canciones que normalizan la cosificación y el abuso de la mujer deberían erradicarse. El asesinato es tan sólo la punta del iceberg; tenemos que escandalizarnos ante el mínimo atisbo de machismo porque es el momento en el que este problema aún se podría arreglar. FUENTES: http://cnnespanol.cnn.com/2013/01/18/como-afecta-a-tu-cerebro-cada-genero-musical/ ; https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1412656.el-reggaeton-afecta-la-mente-de-los-ninos.html ; http://www.unwomen.org/es/what-we-do/ending-violence-against-women/facts-and-figures
Ana Álvarez

miércoles, 7 de junio de 2017

INCLUSIÓN EN LA ESCUELA


La educación pública es un derecho básico para todas las personas, incluyendo aquellas con discapacidad, entre ellas las personas con Síndrome de Down.

Es muy importante el hecho de que desde los inicios de la educación, las personas con discapacidad (P.C.D) se encuentren en un aula ordinaria, pues lo contrario sería aislarles en un aula específica o “abierta”. En estas aulas solo se hayan personas con discapacidades muy diferentes, es decir, no solo se agrupan personas con Síndrome de Down o solo personas autistas, es un grupo bastante heterogéneo.

Esto no hace otra cosa que apartarles de los demás y no les hace ningun bien a ellos ni a los que no somos P.C.D.

El hecho de estar en una clase ordinaria es complicado pero necesario para poder entender que en el día de mañana en la calle, en el autobus, en el trabajo, etc... todos vamos a convivir juntos independientemente de nuestras diferencias.

Como hemos dicho antes esto no es una tarea fácil, pues implica un gran esfuerzo por parte de las P.C.D, sus compañeros y aún mayor del profesorado.

El centro debe contar con una plantilla que este dispuesta a asumir este esfuerzo y a dejarse ayudar cunado sea necesario. El profesor con un alumno con discapacidad debe adaptar el temario a su nivel, para que este haga el mismo trabajo que sus compañeros teniendo en cuenta sus capacidades.

En conclusión, una P.D.C no es una persona inutil, es tan util como otra persona cualquiera si dedicamos el tiempo y esfuerzo requerido para hacer que se sientan así.
Ana Ríos.
Marta Rojas.


sábado, 30 de julio de 2016

UNA VISIÓN DEL PROFESORADO / AN INSIGHT ON TEACHERS


“Y luego estaban los profesores. Había que verlos. Unos parecían descorazonados, otros cansados o aburridos, otros lo confiaban todo a la severidad y a la eficacia, y otros fingían un dinamismo que quería ser sincero y contagioso, pero que a Lino le recordaba a esos payasos de circo que, de pueblo en pueblo, se esfuerzan cada noche en divertir a la concurrencia porque no tienen otra opción, porque ese es su oficio y en él han de poner lo mejor de su talento, de su pasión, de sus a veces escasas energías.”

Luis Landero: Absolución.

Este fragmento, obra de uno de mis escritores contemporáneos favoritos, es digno de atención. Ni comparto ni dejo de compartir esta visión del profesorado. Simplemente, me parece algo sobre lo que debemos reflexionar, lejos de topicazos pseudohumanistas y de informes burocráticos al gusto de la inspección.

sábado, 14 de mayo de 2016

"PORQUE MI VIDA VA A SER ..."


Sucedió ayer en un instituto de un barrio obrero de mi ciudad. Fátima es una niña de 13 años, de origen marroquí, que estudia 1º de ESO. Hasta hace poco participaba en clase y hacía sus tareas, aunque tenía algunas dificultades derivadas de su escaso conocimiento del castellano.
Últimamente, Fátima no hace sus tareas. Hoy tampoco las ha hecho, y la profesora le pregunta por qué. Fátima agacha la cabeza. La profesora intuye que algo no marcha bien e insiste: “Fátima, mírame. ¿Qué pasa? ¿por qué no trabajas en casa?”. De repente, Fátima alza la cabeza con brusquedad y responde: “Porque mi vida va a ser una mierda”. En ese momento, otra niña que está sentada más atrás interviene: “Y la mía”. Le sigue otra más –“y la mía” – y otra, y otra …
La profesora, con el corazón encogido, intenta que le expliquen por qué creen eso. El diálogo es confuso, porque también lo son los pensamientos de las muchachas cuando intentan racionalizar esa impresión. Parece claro, sin embargo, que contemplan su futuro en el espejo del presente de sus padres: paro, pobreza, ninguna perspectiva de mejora.
Creo que tenemos una responsabilidad para con Fátima y las demás niñas: la de construir una sociedad más humana y acogedora, más “de todos y para todos”.
Mañana, otra vez, es 15 – M.

domingo, 21 de septiembre de 2014

SOBRE RICHARD DAWKINS, ATEISMO Y ESCEPTICISMO / ON RICHARD DAWKINS, ATHEISM AND SKEPTICISM


En el suplemento cultural Babelia, del diario El País, se ha publicado una entrevista al biólogo Richard Dawkins, renombrado divulgador de la evolución y ateo militante. La figura de Dawkins ha trascendido el campo de la ciencia (por eso aparece en este diario, que últimamente no se prodiga mucho en contenidos científicos) precisamente por su interés en llevar el pensamiento crítico y escéptico al campo de la educación. El entrevistador, Ricardo de Querol, nos recuerda la campaña patrocinada por Dawkins en 2009 que llevó a los autobuses londinenses anuncios con el lema: “Probablemente no hay Dios. Deja de preocuparte y disfruta de la vida”.

Lo que me ha parecido interesante de esta entrevista es su distinción entre agnosticismo y ateísmo, que no se sale de lo comúnmente admitido. Para Dawkins, como para la mayoría, un agnóstico no se define con respecto a la existencia de algún tipo de dios. En general (esto lo añado yo) cree que no es posible saber racionalmente si existe algún ser divino. En la práctica, esto le lleva a prescindir completamente de la idea de dios.

Una persona atea, por el contrario, cree positivamente que no existe ningún tipo de divinidad. Aquí es donde aparece una dificultad, a la vez lógica y ontológica. ¿Se puede demostrar la existencia de algo que no es perceptible, ni directa ni indirectamente, a través de los sentidos? No estamos hablando de un triángulo equilátero o cualquier otra forma geométrica ideal, sino de un ser del que postulamos su capacidad creadora y en muchas religiones, su omnisciencia, su omnipotencia y su providencia.

La cuestiós podría aclararse con una analogía. Imaginemos el siguiente diálogo entre dos sujetos, A (ateo) y B (beato):

B: En esta habitación viven 40 duendes. Son como enanitos traviesos que juguetean sin parar y se nos suben encima, nos hacen cosquillas, que nos llevan a estornudar,…

A: ¡Un momento! Yo nunca he visto esos enanitos. Es cierto que a veces toso, estornudo y siento picores, pero eso se puede explicar de otras maneras.

B: Bueno, lo que pasa es que los enanitos son invisibles. Por eso no sabes de su existencia.

A: Vale, son invisibles. Pero, de alguna manera, se podrán detectar. No sé: cámaras de infrarrojos, microscopios, espectroscopios,… algún dispositivo que permita registrar alguna de sus propiedades.

B: No. No están hechos de átomos, es decir, de materia. No absorben ni emiten radiación. No tienen ningún tipo de energía registrable por ningún aparato. Viajan por el espacio y por el tiempo a voluntad. No hay manera humana de detectarlos, a no ser, claro está, que ellos quieran manifestarse a los humanos. Además, tienen más superpoderes que Superman.

A:  No puedo admitir que existan estos duendes que no puedo percibir.

B:  Eres un escéptico materialista, incapaz de abrirte a la dimensión espiritual de la existencia. Demuestra que los duendes no existen, si es que eres capaz.

A: Eres tú quien tiene que demostrar su existencia.

B: ¿Acaso no conoces la riquísima tradición de apariciones de estos duendes, que se remonta a milenios? ¿No sientes el encantamiento de esta habitación sagrada en la que moran? ¿Por qué te cierras a la inefable experiencia de entregarte a estos seres todopoderosos, expresada desde tiempo inmemorial por profetas, místicos y venerables sabios?

¿Es A quien debe demostrar la inexistencia de los duendes o, por el contrario, es B quien tiene que demostrar su existencia?

Sea cual sea la respuesta que demos a esta pregunta, o las contrapropuestas que formulemos, merece la pena leer a Richard Dawkins, especialmente su libro “El espejismo de Dios”. Analizar sus argumentos, ya sea para aceptarlos o para contraargumentar, nos hará sin duda un poco más sabios.

sábado, 22 de junio de 2013

APRENDIENDO A CAMBIAR EL MUNDO ENTRE TODOS

La cosa empezó a gestarse en Febrero de este año. En esos días trabajaba con mi alumnado de 1º de Bachillerato el tema de las enfermedades infecciosas, especialmente las que son endémicas en las regiones más empobrecidas de nuestro planeta. La asignatura en la que esto sucedía es Ciencia para el Mundo Contemporáneo, materia común a todo el alumnado-sea cual sea su itinerario: Humanidades, Ciencias Sociales, Ciencias e Ingeniería, etc. – en ese curso. Para quien no lo sepa, debo decir que ésta es una asignatura muy mal recibida por los sectores integristas y ultraconservadores que siempre revolotean en torno al sistema educativo. Sin ir más lejos, el obispo de Granada declaró hace unos años que “…es peor que la Educación para la Ciudadanía”. Supongo que este señor estará ahora más satisfecho, puesto que el anteproyecto de la LOMCE (la también llamada “ley Rouco-Wert”, ya sabéis) la ha suprimido del currículo del Bachillerato. Al parecer, no es importante que los jóvenes con estudios medios y superiores sepan valorar la importancia social de la ciencia.
En esos días debatimos en clase la importancia de la investigación encaminada a prevenir y curar enfermedades como la malaria, leishmaniasis, kala-azar, etc. También discutíamos el conflictivo asunto de las patentes que grandes multinacionales farmacéuticas detentan y la posible oportunidad de liberarlas para que tratamientos como los antirretrovirales contra el SIDA estén al alcance de todo el mundo. Los propios alumnos se documentaron, formularon argumentos a favor y en contra de las distintas opciones, y las debatieron ampliamente. Como veis, una asignatura peligrosa.
Pues bien, durante el desarrollo de esta actividad pude constatar algo que no era nuevo para mí, pero que en esta ocasión se presentaba ante mis ojos con especial intensidad. Me refiero al hecho de que la totalidad de mis estudiantes mostraban un total y escandaloso desconocimiento de lo que son los poderes públicos, la Administración a sus distintos niveles, y la diferencia entre ésta, las empresas privadas y los colectivos ciudadanos. Llegaban al extremo de exigirle a una asociación de vecinos lo que debería ser competencia de un ministerio, al ministerio o consejería lo propio de una empresa privada, y a ésta lo que habitualmente hace una ONG. Todas las instancias que acabo de mencionar eran vistas como parte de la misma vaga nebulosa que planea sobre sus cabezas y que podrían haber descrito como “los que mandan”, “los que tienen el dinero”, o, simplemente, “los de arriba”.
No es que este desconocimiento del mundo que les rodea me resultara nuevo. Llevo demasiados años en la enseñanza como para no conocer la mentalidad y grado de conciencia social del alumnado con el que trabajo. Sin embargo, esta vez había unas circunstancias que lo hacían especialmente llamativo. El grupo en cuestión estaba formado por jóvenes de unos 17 años, de un entorno urbano, en su mayoría hijos de funcionarios, pequeños comerciantes, técnicos especializados, etc. Además, casi todos son buenos estudiantes, están familiarizados con las nuevas tecnologías, han salido más de una vez al extranjero (participan en el programa bilingüe inglés-español de mi centro) y, lo que quizá sea más importante, tienen unas elevadas expectativas profesionales. En definitiva, lo que yo creía percibir en esos días es que estos futuros médicos, ingenieros, periodistas, enfermeros, profesores, traductores, etc. no distinguían una ONG de un Ministerio, no sabían qué puede esperarse de cada una de estas entidades y - peor aún – ni se les pasaba por la cabeza la posibilidad de agruparse en alguna asociación y trabajar colectivamente para mejorar cualquier aspecto de nuestra vida.
En esos días andaba yo reflexionando sobre lo que me parecía uno de los múltiples fracasos de la escuela (no preparar para la vida, al menos en su dimensión de compromiso con la realidad social de nuestro entorno) cuando escuché en distintos medios el ya famoso preámbulo del anteproyecto de la LOMCE que, en su primera redacción, insistía tanto en la competitividad y el fomento de la “cultura emprendedora”. En algún momento, en algún lugar de mi córtex prefrontal, mis redes neuronales debieron conectar la preocupación por la falta de conocimiento y compromiso social en mis clases con esto de preparar para “emprender” y … ¡zas! Se me ocurrió lo que tenía que habérseme ocurrido muchísimo antes: ¿Por qué no simulamos en clase la puesta en marcha de una ONG?
No es la primera vez que, en esta o en otra asignatura, abordaba un juego de rol o de simulación para introducir al alumnado en una realidad compleja. Otros años hemos trabajado con esta técnica conflictos ambientales, de salud pública, etc. Esta vez, sin embargo, íbamos a embarcarnos en la constitución de un colectivo para intervenir directamente en el mundo en que nos ha tocado vivir, con la intención de mejorarlo, claro está. ¿Qué mejor introducción a la cultura emprendedora, señor Wert?
Os ahorraré los detalles acerca de la planificación de este juego. Baste decir que a mis alumnos y a mí nos ha faltado tiempo para desarrollarlo en profundidad, así que los resultados deberían considerarse sólo un avance de lo que espero poner en práctica en los próximos cursos. A continuación encontraréis un esbozo de lo que ha sido esta simulación.
Para empezar, se me planteaba un problema importante. ¿Qué tipo de asociación o colectivo íbamos a fundar (simuladamente) mis estudiantes y yo? Al estar incluido este juego en una asignatura de Ciencia para la Ciudadanía, el ámbito de actuación de la asociación debería ser tal que permitiera aplicar conocimientos científicos de los trabajados en esta u otras asignaturas. Finalmente, decidí que pondríamos en marcha tres asociaciones diferentes: un grupo ecologista, una asociación de apoyo a pacientes de enfermedades raras y sus familiares, y una ONG de ayuda a una región de África.
Los estudiantes que trataran de poner en marcha un grupo ecologista tendrían que poner en juego sus conocimientos de temas como los impactos ambientales en las grandes ciudades, la gestión del agua, las energías renovables, el calentamiento global, etc. Por su parte, quienes se agrupaban en la asociación de familiares de pacientes de enfermedades raras tendrían que profundizar en el concepto de enfermedad, los tipos de enfermedades y su repercusión social, con una atención especial a las enfermedades hereditarias y a algunas enfermedades mentales. Finalmente, los miembros de la ONG de ayuda a cierta región de África tendrían ante sí una ingente tarea: decidir qué dispositivos de energías renovables utilizarían para abastecer una escuela y un centro de salud situados en el casi inaccesible macizo de Yadé (República Centroafricana); diseñar un sistema barato y práctico de potabilización de agua, así como un conjunto de medidas para abastecer de agua potable a varios núcleos rurales, con objeto de frenar la propagación de ciertas enfermedades infecciosas; poner a punto un programa de lucha contra la erosión del suelo y la consiguiente desertización, que en esta región del mundo constituye uno de los mayores factores ambientales y antrópicos generadores de pobreza.
En las tres asociaciones, mis estudiantes tuvieron que documentarse sobre los requisitos legales (ley de Asociaciones de Andalucía de 2006, entre otras) para constituir una asociación de utilidad pública. Tuvieron que redactar unos estatutos, hacer una asamblea y elegir una Junta Directiva, definiendo las funciones de cada uno de sus miembros. También tuvieron que definir los tipos de socios, las cuotas que pagarían, las relaciones que mantendrían con otros colectivos (federarse o no federarse con ellos) y con la Administración (solicitud de subvenciones para proyectos concretos, vigilancia crítica de ciertas políticas públicas). Naturalmente, tuvieron que elaborar un presupuesto, detallando fuentes de financiación realistas. Pero tal vez lo más importante es que tuvieron que discutir y aprobar un plan de acción para dos años, definiendo claramente sus objetivos prioritarios, los medios que emplearían para lograrlos (incluyendo la financiación) y los resultados tangibles que esperaban obtener.
¿Os parece exagerado? A ellos no se lo pareció. Lo hicieron francamente bien, teniendo en cuenta el escaso tiempo con el que contaron, así como la carga de trabajo que, a finales de este curso, les imponían las demás asignaturas. Espero que los resultados se puedan exponer de manera pública en un foro educativo próximamente, pero, en cualquier caso, estaré encantado de ampliar información sobre esta experiencia a quien me la solicite. Lo más importante, para mí, es que una treintena de jóvenes que antes de la actividad desconocían por completo el mundo del asociacionismo y jamás se habían planteado la posibilidad de trabajar colectivamente para mejorar el mundo, lo ven ahora como algo factible y –espero que al menos en algunos casos – deseable. Tal vez alguno de ellos se comprometa en un futuro con algún movimiento de intervención social, y quizá convenza a alguien más para que haga lo mismo. Si esto no es “espíritu emprendedor”, que venga Wert y lo vea.

viernes, 14 de diciembre de 2012

martes, 6 de marzo de 2012

MORE ABOUT FUNGI

Aquí podéis ver tanto imágenes reales como animaciones sobre estas extrañas criaturas que son los hongos. También podéis ver unas interesantes imágenes de líquenes, formados por la asociación simbiótica de un hongo y un alga

lunes, 23 de enero de 2012

INSECTOS PARA LA ESO

El título no tiene ningún doble sentido. Se trata de unas imágenes y vídeos sobre Insectos destinados a que los vean mis alumnos de 1º de ESO. Pero también pueden ser de interés para cualquier otra persona. Los insectos son unos animalitos extraordinariamente diversos (el grupo de seres vivos que comprende, con gran diferencia, mayor número de especies), pero todos ellos comparten una estructura corporal común y, si se me permite la licencia, muy "cartesiana": Cabeza, torax y abdomen, formados cada uno por un número determinado de anillos; dos pares de alas que salen siempre del segundo y tercer anillos torácicos: tres pares de alas que se originan cada uno en uno de esos tres anillos,etc. Espero que disfrutéis con estas imágenes y que os dejen con ganas de saber más sobre estos curiosísimos animales. Insectos del corredor verde:
 
Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons