lunes, 30 de abril de 2012
lunes, 9 de abril de 2012
ACELERADORES DE PARTÍCULAS
Hoy en día se escucha mucho el
tema de los aceleradores de partículas pero, ¿sabemos realmente qué son y como
trabajan estas máquinas? Los aceleradores de partículas son instrumentos que
utilizan campos electromagnéticos para acelerar partículas cargadas
electricamente y hacerlas colisionar entre sí para formar nuevas partículas.
Podemos encontrar aceleradores de partículas tanto en un simple televisor como
en un circuito de varios cientos de kilómetros.
Existen dos tipos de aceleradores
de partículas: los lineales y los circulares.Los aceleradores lineales (en inglés linac) son un conjunto de placas colocadas en línea a las que se les aplica un campo eléctrico alterno.Cuando las partículas se acercan a la placa, consiguen transpasarla y, al atravesarla, sus polaridades son distintas por lo tanto, la placa las repele y aumentan su velocidad, este proceso se repite con varias placas para obtener velocidades enormes que se acercan incluso a la velocidad de la luz. Un ejemplo de acelerador lineal es el Stanford Linear Acelerator que es el acelerador lineal más largo del mundo con 3 km.
Los aceleradores circulares (sincrotrón) tienen la misma base que los
lineales, acelerar las particulas a lo largo de sus recorridos a través de
campos eléctricos, pero tienen la particularidad de que también se utilizan
grandes imanes (campos magnéticos) para guiar a las partículas por la
trayectoria circular. Al poder dar muchas vueltas las partículas, se consiguen
mayores velocidades y, por lo tanto, resultan más efectivos para colisionar
partículas de altas energías. El ejemplo más conocido de este tipo de
aceleradores es el europeo CERN
que ha logrado conseguir una velocidad máxima de 1,18 teraelectronvoltio.viernes, 30 de marzo de 2012
EL ESCARABAJO DE TORREBLANCA / TORREBLANCA (SEVILLE) BEETLE
Se llama Cebrio cardenalis, que es como lo han bautizado sus descubridores. Cebrio es el nombre del género al que esta nueva especie ha sido adjudicada, por su parecido con otras especies de escarabajos incluidas en dicho género. En cuanto al nombre específico - cardenalis - hace referencia al color púrpura de los machos, que, al parecer, recuerda el de las vestimentas cardenalicias. Lo que nos resulta más curioso a quienes escribimos en este blog es el lugar de procedencia de esta especie, nueva para la ciencia: la vecina barriada de Torreblanca (Sevilla), a unos centenares de metros de nuestro IES Valle-Inclán.
Los escarabajos del género Cebrio pertenecen a la familia Elateridae, a veces conocidos como "escarabajos de muelle" por su curiosa capacidad para saltar sobre sí mismos y enderezar su cuerpo al caer al suelo. Los adultos suelen ser detritívoros que viven en el suelo y se alimentan de residuos vegetales. Las larvas, por el contrario, son en muchos casos fitófagas voraces, constituyendo plagas para algunos cultivos.
Otra característica notable de los escarabajos del género Cebrio es el marcado dimorfismo sexual de los adultos.Las hembras, al igual que en otros muchos insectos, son bastante más grandes y conspicuas que los machos. En algunas especies se ha observado una espectacular conducta de apareamiento: la hembra permanece semienterrada en el suelo, mientras varios machos se precipitan volando hacia ella y combaten fieramente entre ellos para lograr el ansiado premio del apareamiento.
Lo más curioso de este hallazgo es que la nueva especie de Torreblanca se ha identificado sobre ejemplares de colecciones de museo, todos ellos machos. Se ignora, pues, cómo serán las hembras y si presentan la conducta de apareamiento antes descrita u otra diferente. Tal vez estemos ante un endemismo nuevo para la ciencia. De ser así, tampoco resultaría muy extraño: los escarabajos constituyen el orden de Insectos más rico en especies (cerca de 300.000 descritas, y continuamente se describen nuevas), hasta el punto de que el famoso biólogo J.B.S.Haldane, padre de la genética evolutiva, decía que "Dios, si existe, debe sentir una inmoderada pasión por los escarabajos".
Sin embargo, la descripción de esta nueva especie (López-Colón y Bahillo, 2012) se ha hecho sobre ejemplares recolectados hace unos 25 años. Como durante este tiempo Torreblanca y todo el Distrito Este de Sevilla se han urbanizado muy intensamente, bien pudiera suceder que lo que López-Colón y Bahillo han descubierto sea una especie ya extinta. Si es así - y esperemos que no sea éste el caso - nos encontraríamos ante un buen ejemplo de la tragedia que sacude actualmente la biodiversidad: ésta desaparece a un ritmo más veloz que el de su descubrimiento.
En definitiva, si los intrépidos entomólogos protagonistas de este descubrimiento quieren continuar sus pesquisas en Torreblanca o barrios adyacentes, pueden contar conmigo para echarles una mano. Seguro que unos cuantos alumnos del IES Valle-Inclán también se apuntan para la búsqueda.
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jueves, 29 de marzo de 2012
LA REAL EXPEDICIÓN FILANTRÓPICA DE LA VACUNA - 2
Los principales colaboradores en esta expedición fueron el director Balmis, con una amplia experiencia en México, América,.. y sus orígenes fueron en la medicina del ejercito. Había llegado a España con la intención de difundir tratamientos para las enfermedades venéreas. El subdirector Salvany, recién licenciado en cirugía. Tanto el subdirector como los ayudantes poseían unan vocación y formación medica de calidad, y estos y los enfermos conocían las técnicas de vacunación. La rectora de la casa de Expósitos de la Coruña, Isabel Sendales y Gómez, fue nombrada para cuidar a los niños que transportaban la linfa vacuna en sus brazos, sin los cuales no hubiera sido posible esta expedición.
El 30 de noviembre de 1803
partieron de la Coruña con destino a América, parándose por el archipiélago
canario, en la corbeta María Pita. La navegación no fue fácil
debido a las incomodidades propias de este navío y a la falta de tradición
marinera de los expedicionarios.
Al llegar a Puerto Rico tras poco
mas de un mes de viaje, la expedición se demoró un poco por la evolución de la
epidemia en Nueva Granada. En dirección al continente suramericano, se desviaron
inesperadamente a Puerto Cabello, y decidieron ir a Caracas, aprovechando para
ir vacunando a la población. La epidemia de Nueva Granada empeoraba y se vieron obligados a dividir la expedición
en dos: una hacia Nueva Granada dirigida por Salvany para propagar la
vacuna por los Andes y volver a España. La otra, dirigida por Balmis, rumbo a
América septentrional y Filipinas, estaba compuesta por el director Francisco
Xavier Balmis, el ayudante Antonio Gutiérrez Robredo, el practicante Francisco
Pastor, los enfermeros Pedro Ortega y Antonio Pastor y la rectora Isabel
Sendales y Gómez. Además los niños que procedían de Galicia. Abandonaron
Caracas el 26 de mayo de 1804 en el María Pita hacia Cuba, tras casi tres
semanas de viaje llegaron a su destino, donde ya estaban tomadas las vacunas
por el médico habanero Tomás Romay, y partieron al puerto de Sisal.
Esta expedición se dividió de nuevo en dos para que Francisco Pastor
llevase la vacuna a Guatemala, mientras tanto Balmis partió a Veracruz, donde
también estaba establecida la vacuna y no encontraron personas para mantenerla.
Abandonaron Veracruz debido a
síntomas de fiebre amarilla de los expedicionarios y partieron a Xalapa y más
tarde a la ciudad de México. Allí se
produjo un enfrentamiento entre el virrey Iturriagay y el propio Balmis. El
segundo se quejaba de la falta de interés del virrey.
Balmis encomendó al hospital a
los niños vacuníferos traídos de Galicia. Poco después propagaron la vacuna al
norte de Nueva España, en la navidad de 1804 comenzo las negociaciones para
pasar a Filipinas a bordo del navío San
Fernando de Magallanes. Tras dos
meses de duro viaje llegaron a Manila.
La problemática fue la gran
cantidad de islas y por tanto la población muy dispersa. Se dividieron en
pequeños grupos y también hubo dificultades provocadas por el clima que
afectaron a la salud de los expedicionarios, que hizo que partieran rápidamente
a bordo de la fragata portuguesa Diligencia
hacia Asia, dejando en Filipinas al resto de los expedicionarios y a los niños
mexicanos que llevaban la vacuna. Cristina Hidalgo López
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jueves, 22 de marzo de 2012
La Real Expedición Filantrópica de la vacuna
Ésta es la primera de una serie de tres entradas escritas por Jaime Quirós y Cristina Hidalgo, alumnos de la asignatura Ciencia para el Mundo Contemporáneo en el IES Ramón del Valle-Inclán, de Sevilla. En ellas se narra la primera expedición sanitaria intercontinental de la que se tiene cumplida noticia: la que entonces se llamó "Real Expedición Filantrópica de la Vacuna". Una expedición que, por una vez, no fue de conquista ni de expolio de recursos a otros pueblos, sino que tuvo como finalidad intentar detener una explosiva expansión de la viruela, llevando al Nuevo Mundo e incluso a Filipinas y China, la recién descubierta vacuna contra esta enfermedad.
En mayo de 1796, el médico inglés Edward
Jenner realizó la primera inoculación del virus de la viruela a un niño de
ocho años de edad, tratándose así de la primera vacunación contra la viruela de
la historia. Seis años después, las dramáticas consecuencias de una epidemia de
este virus en el nuevo mundo, llevaron a la Corona española a tomar la decisión
de difundir esta vacuna por todos los territorios españoles en América. Tras la
complicada organización del largo viaje,
finalmente, en noviembre de 1803, el navío María Pita partió rumbo a
Puerto Rico desde el puerto de La Coruña, constituyendo lo que se convertiría
en la primera expedición sanitaria internacional de la historia. Pero, ¿qué
ocurrió desde que se conoció la terrible situación en América hasta que la
expedición partió?, ¿cómo consiguieron transportar la vacuna durante tantos
días de navegación, en duras condiciones?...
Las huestes españolas provocaron
un gran número de muertos en territorios americanos. Pero no fueron sus armas,
sino las enfermedades que, sin saberlo, ellos transportaban, las que más
muertes provocaron. Fue sin duda el
virus de la viruela el más mortífero de todos; y es que si en esta época
sufrías un contagio, probablemente morías, quedando lisiado o incluso ciego si
tenías la suerte de sobrevivir.
Tras la experimentación de la
vacuna a manos de Edward Jenner en 1796, sus ideas se difundieron en la obra ‘Investigación sobre las causas y efectos de
la viruela’, cuya información llegó a la península en 1800. Las autoridades
locales, sensibilizadas ante una cruel
epidemia que azotaba Santa Fe de Bogotá, comenzaron a buscar soluciones
con urgencia. Pidieron opinión a los médicos de cámara de su majestad, y
tuvieron muy en cuenta el proyecto presentado por Francisco Xavier Balmis,
titulado ‘Derrotero que debe seguirse
para la propagación de la vacuna en los dominios de su majestad en América’. El
problema era cómo darle una forma administrativa adecuada.
En
1803, Carlos IV autorizó la puesta en marcha de una expedición para propagar la vacuna por todos los
territorios hispanos de ultramar: La Real Expedición Filantrópica de la Vacuna. En cuanto a su organización,
los expedicionarios irían acompañados de 22 niños que habían sido inoculados
con la vacuna aún viva en su cuerpo. Era algo único, por lo que necesitaba una
legislación y financiación peculiar. Todo lo necesario para realizar las
vacunaciones, entre lo que se incluían porciones de lienzos para las
vacunaciones, termómetros y barómetros, se adquirió en la Real Botica de
Madrid, por 90.000 reales de vellón.
Además, se incluyeron 500 ejemplares de la obra de Moreau de la Sarthe ‘Tratado histórico y práctico de la vacuna’ que
había sido traducido por Balmis del francés.
La
expedición fue muy costosa. La hacienda pública financió todos los gastos:
aquellos que se generasen durante el viaje recaerían en la metrópoli, mientras
que los gastos de manutención se costearían en América, donde las autoridades
locales pagarían a partir del ramo de los tributos de los indios o a partir de
los diezmos eclesiásticos.
Con
respecto a la legislación, los entonces ministros de Estado y de Gracia y
Justicia, Cayetano Soler y J.Antonio Caballero dotaron a la expedición de una propia
que garantizaba su éxito. Se enviaron circulares informativas a todos los
territorios por donde pasaría la expedición.
Ilusionados
ante las expectativas del épico viaje, varios sanitarios acreditados formaban
parte del grupo expedicionario. Éste tenía como director a Francisco Xavier
Balmis y como subdirector a José
Salvany, los cuales eran ayudados por M. Julián Grajales y A. Gutiérrez
Robredo. Además, también formaban parte de la tripulación varios practicantes y
enfermeros, así como el grupo de 22 niños en cuya sangre transportaban la linfa
de la vacuna, que estaban al cuidado de Isabel Sendales y Gómez, rectora de la
Casa de Expósitos de La Coruña.
De
todos estos expedicionarios, así como de su salida en noviembre de 1803 y de
las primeras fases del desarrollo de la campaña, hablaremos en la segunda parte
del artículo.
Jaime Quirós
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miércoles, 14 de marzo de 2012
PROTOCTISTAS
Aquí podéis ver unos protozoos moviéndose incesantemente. El más grande es un depredador que absorbe a otros, más pequeños, con su trompa.
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